Comentando en la red social X las conclusiones de un estudio del Observatorio Perspectivas sobre el proyecto de pensiones actualmente en discusión pública, el Presidente Boric ha señalado que “a las AFP no les gusta la reforma de pensiones”, añadiendo que este hecho “es una muy buena señal para avanzar…”. En síntesis, la opinión del Observatorio seguiría gustos, no argumentos técnicos atendibles; además, que mantenga un parecer crítico a la reforma constituiría razón suficiente para caminar en dirección contraria.

Estas recientes afirmaciones del Mandatario vuelven a mostrar una disposición adversa a la actividad empresarial privada. Sus palabras no resultan sorprendentes, más bien confirman una posición permanente en su trayectoria pública. Más todavía tratándose de las AFP, que han estado en la mira de la coalición gobernante por años; el propósito explícito de Boric es terminar con ellas (2021).

Semejante animadversión, o pasión antiempresarial, constituye un craso error, no sólo un anacronismo ideológico. Los hechos históricos acaecidos en Chile y el mundo -además de la buena teoría-, ponen en evidencia la centralidad y crucial importancia que la iniciativa empresarial particular comporta para el desarrollo de los pueblos; primero en el ámbito económico y, junto con él, en sus diversos quehaceres. Basta al respecto recordar que la plataforma X, usada por el gobernante para expresar su juicio es, precisamente, fruto de ese esfuerzo acometedor privado.

El emprendimiento de particulares es consecuencia directa del ejercicio de la libertad en la dimensión económica de la vida, manifestada en el despliegue de proyectos, la búsqueda de innovaciones y la (auto) exigencia de plasmar en la realidad las propuestas de forma eficaz y eficiente. La existencia de la empresa privada es, de paso, prenda de garantía -al tiempo que sustento- para la libertad política frente a los estatismos de cualquier origen.

No se trata aquí de negar que en la actividad de los negocios, como en toda praxis humana, haya errores, faltas a la ética y, en ocasiones, francos abusos. Pero no es de su esencia que así sea, ni tampoco hay evidencia de que los males que puedan acompañarla sean mayores que los presentes en otras esferas de la sociedad. Paralelamente, como en otros campos, cabe consignar que en ella siempre habrá espacio para mejorar la calidad del trabajo realizado y el servicio ofrecido.

La empresa -junto a la familia y la universidad- es pilar del orden social contemporáneo, al tiempo que factor decisivo en el tránsito hacia el desarrollo, anhelo que 20 o 15 años atrás (ahora no) Chile alcanzó a vislumbrar a la distancia, habiendo contado para ello con el decisivo aporte del sector privado.

Chile requiere urgentemente del renovado empuje productivo de la empresa, tanto para poder sortear el pobre escenario económico actual como para resituar al país en el rumbo del progreso. Para tal efecto, se necesita una conducción política que deje de sospechar sistemáticamente de la acción empresarial, la incentive y sepa generar, sin asfixiarla, el marco legal-regularorio imprescindible.

*Álvaro Pezoa Bissières – Director Centro Ética y Sostenibilidad Empresarial ESE Business School

Director Centro Ética y Sostenibilidad Empresarial ESE Business School

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