En general, Chile destaca a nivel mundial por los altos estándares de calidad de agua potable que beben 16 millones de personas, quienes son abastecidas por alrededor de 50 empresas sanitarias en áreas concesionadas (SISS, 2022). Fuera de las áreas concesionadas o en zonas rurales la calidad del agua para consumo humano es variable.
Sin embargo, no hay tan buenas noticias respecto de la calidad ambiental de los cuerpos de agua naturales, donde se observa que existe un creciente deterioro en las 101 cuencas hidrográficas en Chile. En algunas cuencas de la zona norte, hay problemas debido a las elevadas concentraciones naturales de sales, metales y metaloides, en cambio en la zona central hay altas concentraciones de nutrientes. En la zona sur, hay algunos problemas de oligotrofia, y hacia el extremo sur, la calidad del agua es muy buena. Este diagnóstico se refiere a agua superficial, ya que no existe mayor información ni monitoreo de la calidad de las aguas subterráneas.
Este deterioro de la calidad ambiental del agua conlleva impactos negativos no sólo sobre los ecosistemas hídricos y su biodiversidad, sino también sobre los usos del agua como insumo para la producción de agua potable (sector sanitario), y de alimentos (sector agrícola), por nombrar algunos. Esto impone a los usuarios la necesidad de aplicar soluciones que mejoren la calidad del agua, con los consecuentes aumentos en los costos de producción.
Cabe agregar que los problemas de calidad ambiental del agua se han visto agravados por la megasequía que afecta al país, al reducir los caudales de numerosos cuerpos de agua y por ende su capacidad de dilución. Esta dramática situación se observa particularmente en la zona centro sur del país desde hace más de una década, lo que es atribuible en gran medida al cambio climático.
Si bien nuestro país cuenta con un marco normativo que aborda algunos de los temas descritos, éste no ha sido del todo efectivo para evitar que la calidad ambiental del agua se encuentre por debajo de un estándar mínimo aceptable, y en muchos casos dicho estándar no está definido. La herramienta principal para normar la calidad ambiental del agua son las normas primarias que velan por el riesgo para la vida o salud de la población y las secundarias que velan por riesgos para la protección o conservación del medio ambiente, o la preservación de la naturaleza.
En caso de incumplimiento de dichas normas, se deberá elaborar un plan de prevención o descontaminación de la calidad del agua, según corresponda, tal como ocurre en el caso de la calidad del aire (Por ejemplo, el Plan de descontaminación atmosférica de material particulado 2,5 para la Región Metropolitana).
¿Cuál es el problema entonces?
¿Por qué hay problemas de calidad del agua en la gran mayoría de las cuencas hidrográficas?
Se pueden identificar diversas razones.
- Si bien el marco normativo está vigente desde 1995, la cobertura de las normas secundarias de calidad ambiental (NSCA) es muy limitada. Actualmente, hay solo 6 normas secundarias vigentes y 7 en elaboración. No existe ningún plan de prevención o descontaminación vigente, sólo uno en elaboración para el Lago Villarrica desde el año 2018. Entre las principales causas de esta limitada cobertura se puede mencionar la falta de prioridad en la gestión pública, la falta de información y el elevado costo y complejidad de elaborar dichas normas (múltiples actores contaminantes).
- Además de las normas de calidad ambiental, el marco normativo contempla normas de emisión o descarga de residuos industriales líquidos que ponen límite a los contaminantes que pueden descargar las empresas productivas y sanitarias, entre otras. Una de las más relevantes es el Decreto N. 90, promulgado el 30 de mayo de 2000, que limita las descargas a aguas marinas y continentales superficiales. Dicha norma está desactualizada y está en proceso de sucesivas revisiones desde el año 2014.
- En general, la información de calidad del agua disponible está dispersa entre distintos actores y la calidad de los datos es incierta ya que no se emplean metodologías comunes.
Para enfrentar estos desafíos se proponen las siguientes medidas, algunas de la cuales fueron propuestas por la Mesa Nacional del Agua en su informe final de marzo de 2022:
-Aumentar significativamente la cobertura de Normas Secundarias de Calidad Ambiental (NSCA) mediante la definición de un programa anual de trabajo quinquenal, el que debería ser aprobado por las autoridades de todas las instituciones involucradas para asegurar la efectiva implementación de este. Para lograr este objetivo es necesario robustecer la red de monitoreo de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas (MOP) en cobertura y frecuencia de las cuencas priorizadas y de los parámetros relevantes a incluir en estas normas.
-Abordar la problemática de la contaminación difusa existente en diversos cuerpos de agua en el país, generando la información necesaria sobre dichas fuentes y su impacto en la calidad de las aguas superficiales y subterráneas a escala nacional, tales como algunas actividades silvoagropecuarias y de saneamiento rural. En base a dicha información, será necesario establecer nuevas normas y/o buenas prácticas para las actividades que corresponda acompañadas de incentivos para su cumplimiento (Certificaciones, reconocimientos, beneficios, fomento, entre otros).
-Avanzar en la constitución de nuevas organizaciones de usuarios de aguas (OUAs) en cuencas prioritarias y fortalecer su rol en la gestión no sólo de la cantidad sino también de la calidad de las aguas (no todas las cuencas cuentan con OUAs y éstas no tienen entre sus mandatos el monitoreo de calidad de aguas, aunque algunas lo están realizando).
-Consolidar, integrar y homologar la información hídrica reportada por los distintos generadores de información hídrica mediante protocolos de común aplicación, permitiendo su disponibilidad y fácil acceso a la ciudadanía. Existe una gran cantidad de información levantada por los distintos usuarios de aguas y generadores de información hídrica que permitiría construir una plataforma de conocimiento transparente y accesible, con información estandarizada sobre el recurso hídrico (creación de un Sistema Nacional Unificado de Información Hídrica).
El problema de la calidad del agua es de suma importancia, y es necesario que nuestras autoridades les den una mayor relevancia y continuidad a las acciones iniciadas en gobiernos anteriores para promover la conservación o restablecimiento de la pureza de nuestras aguas.
*Mónica Ríos Brehm – Asesora Recursos Hídricos
