IA inteligencia artificial
Credit: https://www.publicdomainpictures.net/

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la educación nos formula un desafío: repensar el rol del docente en el siglo XXI. No consiste en ver esta tecnología como una amenaza, sino de entender cómo puede convertirse en una aliada en la construcción del conocimiento.

Ante todo, la relación pedagógica es un vínculo humano. Lo intersubjetivo, el encuentro entre docentes y estudiantes que construyen juntos significados, es irreemplazable. Si bien la IA puede procesar grandes volúmenes de información y generar respuestas en segundos, carece de la capacidad de empatizar, de fomentar el pensamiento crítico desde la interacción o de comprender la diversidad de realidades de nuestros estudiantes.

Es fundamental que los futuros docentes reciban formación en el uso crítico y creativo de herramientas digitales, con el objetivo de que esta tecnología se integre de manera equitativa en la educación. En las universidades formadoras, debemos garantizar que nuestros estudiantes desarrollen habilidades para evaluar fuentes de información, certificar la validez de los datos y tomar decisiones informadas sobre su aplicación en el aula.

Sin embargo, la brecha digital sigue siendo una realidad en Chile. La conectividad desigual y el acceso limitado a tecnología en muchas escuelas generan más y más desigualdades. Es imprescindible garantizar que todos los establecimientos cuenten con infraestructura digital adecuada y aplicar políticas de discriminación positiva en las zonas con mayor rezago. No basta con formar buenos docentes si sus estudiantes no tienen acceso a las herramientas necesarias para aprender en igualdad de condiciones.

La IA puede mejorar la calidad educativa si se utiliza con criterio. Su capacidad de analizar datos y detectar patrones nos permite personalizar el aprendizaje, ajustando metodologías según las necesidades de cada estudiante. A pesar de esto, la alfabetización básica sigue siendo el pilar fundamental. No podemos delegar en una máquina la comprensión de textos, el razonamiento lógico o la capacidad de reflexionar de manera profunda.

Así también, las políticas públicas tienen un rol clave. Necesitamos inversiones estratégicas en infraestructura, capacitación y proyectos de investigación que nos permitan evaluar el impacto real de la IA en la educación. No podemos educar con una mirada del siglo XIX cuando el mundo avanza con tecnologías del siglo XXI. Pero tampoco podemos perder de vista lo más importante: la educación es, y seguirá siendo, un acto netamente humano.

Rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE)

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.