ocde

La discusión del agua, al menos en Chile, suele estar sesgada casi exclusivamente, hacia la acción pública y, evidentemente, hay importantes brechas que sólo el aparato estatal puede abordar. Pero hay todo un ámbito importante en que son los usuarios de agua quienes tienen la mayor responsabilidad. Avanzar en la eficiencia en el consumo residencial e industrial, la separación de aguas grises y negras, tomar conciencia de la condición hídrica de la cuenca en que se desarrollan las actividades productivas son algunos temas en que los consumidores, y las empresas, podemos avanzar.

En esta línea, durante la Expo Agua Santiago 2025, se dio a conocer la primera Guía para la buena gestión del recurso hídrico, documento desarrollado por Pacto Global Red Chile. Pacto Global es un llamado voluntario que hace la ONU para que las empresas adopten principios éticos universales en sus operaciones, contribuyendo al desarrollo sostenible y generando impactos positivos en el mundo. La red chilena de Pacto Global ya tiene 25 años y cerca de 200 empresas adheridas, de todo tipo de industrias y sectores.

La guía busca que las empresas se ocupen de gestionar de manera sostenible el agua que utilizan y comienza con un interesante diagnóstico en base a las respuestas de 32 empresas que adhieren al pacto global en Chile, y luego hace recomendaciones y describe un conjunto de herramientas útiles para enfrentar este desafío. Cabe destacar que esta guía surge, en parte, del diálogo y colaboración con la Corporación Fondo de Agua Santiago Maipo.

Dentro de los resultados del diagnóstico qué realizó Pacto Global como inicio de este trabajo, se ve una brecha importante entre el alto número de empresas que llevan a cabo programas para una mejor gestión hídrica (78%) contrastado con que solo un 36% incorpora la gestión del agua como parte de sus políticas formales. Esto nos habla de que la gestión del agua es vista como un tema importante, y hay mucho interés en desarrollar acciones tendientes a su mejor gestión, pero aún no alcanza un nivel de importancia como para definirla como parte de un objetivo estratégico. Dice el documento “La conciencia es alta, pero la formalización de acciones es el gran desafío”.

La propuesta de Plan de Acción para las empresas está estructurada como un flujo, que comienza por analizar el contexto geográfico y pasa por la gestión de afluentes, la eficiencia en el consumo (ya sea en actividades productivas o en oficinas), la gestión de efluentes, para finalizar con la seguridad hídrica en el entorno y la innovación para la resiliencia hídrica. Finalmente, el documento aborda dos temas adicionales, la medición de huella de agua y el concepto de “Agua Positiva” (Water Positive). Este último busca que las organizaciones no solo minimicen su consumo, sino que contribuyan activamente a reponer en la cuenca más agua de la que utilizan. Haciendo un símil con las emisiones de carbono, ser “agua positivo” sería equivalente a ser un capturador de carbono, pues se contribuye con una mejora más allá del propio consumo hídrico.

Dice un viejo refrán que “cuando llueve, todos se mojan”, y cuando falta el agua es lo mismo, su escasez es un problema para todos, y todos estamos llamados a contribuir en la solución.

El sector agrícola está haciendo su contribución mediante el aumento de la superficie con tecnologías de riego de alta eficiencia (hasta un 59% de la superficie regada nacional según el último censo), la agroindustria y sector ganadero están manejando sus residuos líquidos y optimizando sus procesos, y el sector forestal está armonizando sus terrenos productivos con la restauración de ecosistemas como humedales. El sector de la gran minería está avanzando en abastecerse totalmente de agua de mar y el sector sanitario está generando más y mejor información del consumo en nuestras ciudades, pero todavía hay mucho que hacer desde el nivel empresarial.

La variedad de prácticas que pueden desarrollar las empresas de diversos rubros en sus procesos productivos es enorme, y adoptarlas tempranamente sin duda genera impactos a escala de cuenca y, posteriormente, a nivel reputacional. La guía que propone Pacto Global es un excelente punto de partida, pues no es necesario esperar a que las obligaciones sean legales para actuar y avanzar en la comprensión más amplia del rol social de la empresa.

Gerente de Políticas Públicas Sociedad Nacional de Agricultura

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.