Muchas casas matrices de empresas, gremios y bancos siguen abandonando el centro de Santiago, acercándose a la cordillera. Se mantiene el Banco de Chile en su majestuoso edificio de calle Ahumada. Esta tendencia solo contribuye a deteriorar más aún el ya alicaído corazón de la ciudad. El Club de la Unión se desploma por falta de socios y lo que fue un centro social activo, podría desaparecer.
Es una pena que las empresas y los bancos importantes no hagan un esfuerzo por defender el centro. Sabemos que la delincuencia y la inseguridad es un problema, pero la solución no está en escapar, sino más bien en recuperar la comuna de Santiago.
La ciudad tiene un Metro de buen nivel y la locomoción colectiva debería mejorar. El Palacio de la Moneda, los ministerios, la Catedral Metropolitana, la Universidad de Chile y diversos edificios emblemáticos aún permanecen en el centro. Sería importante considerar que a la hora de construir un nuevo edificio y trasladarse al sector oriente, se polariza la ciudad aún más.
Las grandes urbes desarrolladas defienden su centro histórico y la población está más repartida. El nuevo gobierno y también la Municipalidad de Santiago tienen una noble tarea, cual sería generar incentivos para que los grandes empleadores no abandonen el centro.
Sabemos que los vándalos del estallido social tomaron a sus habitantes de rehenes, destruyeron y saquearon comercios y quemaron iglesias. El dejar el centro, es rendirse ante la barbarie. Un llamado a los que aún no se han ido, a creer en Chile, a creer en Santiago. Analizar las razones de la mudanza al barrio alto, parece ser buena noticia para quienes viven cerca de ahí, pero muy mala para mandos medios que tardarán más en llegar a su trabajo y además congestionarán una zona de la ciudad que ya empieza a colapsar.
Ni hablar de la zona ubicada al poniente de la Autopista Central, muy cercana al centro, que se deteriora aceleradamente. Ahí vivieron nuestros padres y abuelos: Moneda, Agustinas, la Plaza Brasil, Cienfuegos, etc. Parece una obligación recuperar el centro y sectores aledaños. Faltan motores comprometidos y que no se dejen llevar por la moda. El centro debe sobrevivir.

Estoy de acuerdo en el fondo. Pero el carro debe liderarlo el poder ejecutivo, el parlamento, la gobernación RM y el municipio. No puede ser que las mismas estructuras de poder que por decidia, cobardía o por estar en el bando contrario, nada hicieron para impedir su destrucción. Héroes hay muy pocos y no se puede ser héroe con recursos de terceros, de empresas.
Es triste ver como la Comuna de Santiago despues del Estallido Delincuencial, se esta apagando a grandes pasos. Ademas,ver como la ciudadania chilena no da importancia a la Comuna que posee la mayor cantidad de Patrimonio Historico y Politico; en sus edificios, en sus barrios, en sus plazas, plazoletas, sites, calles y mansiones que nos habla del Siglo de Oro, Siglo XIX. Aqui fue en donde residia la Aristocracia Chilena; aqui es donde se tejieron los entreveros politicos, aqui fue la Comuna que escucho los elocuentes discursos de los parlamentarios del Siglo XIX; centro de los Desfiles Militares despues de la Parada Militar; eje de quienes en ese Siglo XIX, vieron el paso gallardo y altivo de los militares chilenos que volvian de la Guerra del Pacifico; lugar de las procesiones de Corpus Christi o a la Virgen del Carmen; y finalmente, el lugar en donde lo bohemio y musical se daba sitio en sus amplios salones aristocraticos. Una Comuna de Santiago, que no puede morir, porque es el centro neuralgico de esta ciudad de Santiago. Para quienes vivimos en esta Comuna, como vecinos, nos entristece y preocupa el futuro de esta Comuna como la de Chile.
Excelente columna!