¿Qué tiene que ver la contralora Dorothy Pérez con la crisis migratoria? Muchísimo, desde que Perú cerró la puerta, al menos por el momento, a un corredor humanitario por dicho país para el retorno de venezolanos a su patria, aparece claro que los acuerdos continentales en esta materia van a requerir un tiempo largo para lograrse y, por tanto, tendremos que concentrarnos en aquello que sí depende de nosotros corregir. Es decir, todo lo que no está funcionando en nuestra institucionalidad migratoria. Y qué mejor para ello, que seguir el camino que hace meses el órgano contralor está indicando para toda la administración pública.
Desde 2023 el Servicio Nacional Migratorio se ha transformado en otro ejemplo más de aquel vicio administrativo llamado “permisología”. Al constatar que una visa de residencia temporal laboral está demorando en promedio entre 10 a 14 meses en ser otorgada, una residencia definitiva entre 2 a 3 años y una nacionalización entre 6 a 9 años, podemos intuir que muchas cosas en esa repartición no están funcionando bien.
El gobierno Piñera II, nos dejó una de las leyes migratorias más modernas y a la vez más rigurosas del mundo, la 21.325. Pero de nada sirve tener una gran ley si es que no se cumple. A saber, visas muy inteligentes ahí contempladas, como la visa de oportunidades y la visa de temporeros agrícolas, son hoy en la práctica letra muerta. El sistema de homologación de títulos profesionales que incorpora a otras universidades más allá de la Chile, como opción para realizar este trámite, todavía no entra a operar, estando su reglamento listo para ser publicado en el Diario Oficial. El sistema de firma de contratos de trabajo de extranjeros con firma electrónica desde cualquier lugar del planeta lleva años en carpeta de las autoridades y cada día se hace más urgente su implementación.
Esta aplicación selectiva y lenta de la ley migratoria, es a mi juicio, el gran detonante de la catástrofe de Colchane. Resulta evidente que cuando la vía regular para realizar cualquier actividad humana funciona mal, la vía irregular se hace cada día más atractiva y a ratos la única opción posible. Al punto que en el último tiempo se han detectado incluso, ingenieros, médicos y profesores entrando por paso no habilitado a Chile con la esperanza de ver a su mujer e hijos que los esperan en Santiago, luego de enterar años esperando respuesta de sus solicitudes a Sermig. Al igual que ocurre, por ejemplo, en vivienda. Dado que obtener los permisos para construir una casa o edificio es imposible para el común de los mortales, la opción de construir infinidad de rucos que consoliden una enorme toma se hace muy “lógica”.
¿Por qué no buscar para empezar, que las solicitudes de visas de turismo y laborales se analicen con inteligencia artificial, para luego seguir con el resto de los beneficios migratorios que otorga Sermig? ¿Por qué no pagar un vuelo de expulsión de extranjeros miembros del Tren de Aragua, con el dinero que pagan los mismos extranjeros al Sermig por concepto de aranceles y multas, como ya se hizo en Piñera II?
En tanto, el futuro inmediato viene con desafíos aún más complejos. Con un cobre a 6 dólares la libra muchos yacimientos volverán a operar. Y como ya ocurrió en otros súper ciclos del cobre la mano de obra agrícola se verá tentada por servir en la minería. De esta forma la fruticultura se verá necesitada de más “ayuda” desde el extranjero. Y como si fuera poco ahora Trump anuncia que no dará ni una residencia definitiva más, a ciudadanos de 75 países del mundo, de manera que es dable pensar que rusos y brasileros que están en esa lista, podrían buscar en Chile un plan B para residir y trabajar. Sin olvidar que la misma presencia de Kast en La Moneda, de por si va a aumentar la presión por venir a Chile. Es un hecho de la causa: la mayor parte de los migrantes en el hemisferio occidental se dirigen a países con presidentes de derecha, ya que sus políticas liberales en economía multiplican las posibilidades de encontrar trabajo en dichos países.
Entonces; ¿qué hacemos para cumplir eso que se dijo en campaña de ejercer un control riguroso de las fronteras y, a la vez, proveer fuerza laboral a sectores de la economía que necesitan ese “complemento” de extranjeros de forma cada día más urgente, como el agro, la minería, hoteles, restaurantes y el cuidado de adultos mayores?
Sin duda, la única opción con sentido de realidad es proceder a una mejora continua en el Servicio Nacional de Migraciones de la mano de constantes auditorias de Contraloría, y, sobre todo, aplicar la ley en toda su extensión, de manera que aquel extranjero que cumple los requisitos tenga su visa en un plazo razonable y aquel que no, un rápido rechazo.
Como decía Diego Portales: “No importa quién sea el Presidente, ni quiénes sean los Ministros, ni quién sea el Arzobispo, lo importante es que la ley se cumpla”.
En el libro “El mago de Oz” Dorothy realiza un largo viaje para llegar al país de Oz donde reina la fantasía y la magia… En cambio, lo que propone nuestra Dorothy Pérez, es justamente todo lo contrario de aquella Dorothy que nos fascinaba de niños. No emprende ningún viaje, ni habla de ningún país mágico, sino que de uno muy concreto. Sin embargo, si seguimos su doctrina podemos lograr un “milagro” en nuestro querido Chile, sobre la base de aplicar la ley, hacer la pega y hacer que las instituciones funcionen.

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