AGENCIA UNO

El sistema de concesiones ha sido crucial en la modernización del Estado chileno, permitiendo desarrollar infraestructura crítica mediante alianzas público-privadas. Desde 1993, bajo el liderazgo de Ricardo Lagos Escobar, se consolidó como herramienta clave para superar las restricciones de inversión pública, especialmente en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994–2000).

Este modelo permite al Estado licitar a privados la construcción, operación y mantenimiento de obras públicas, con retribuciones por tarifas o pagos estatales a largo plazo. En casi 30 años, se han adjudicado más de US$27.000 millones: 75% en autopistas y solo un 10% en infraestructura hospitalaria. Aporta un 0,3% del PIB y sigue atrayendo inversión privada: entre 2024 y 2028 se prevén proyectos por US$17.600 millones.

Salud: un caso más complejo

El ingreso del modelo al sector salud ha sido más lento y conflictivo. El Hospital del Salvador, por ejemplo, tenía concesión lista en 2006, pero fue detenida por la administración siguiente por razones ideológicas y gremiales, postergándose más de una década.

En 2009 se lanzó un plan de concesiones hospitalarias por US$ 900 millones, incluyendo hospitales como el Sótero del Río y Félix Bulnes. Desde entonces, se han desarrollado 18 hospitales concesionados, cubriendo cerca del 10% de las camas del país.

Datos oficiales indican que estos hospitales han sido hasta un 30% más económicos que los tradicionales. El Hospital de Maipú costó 46,1 UF/m² y el del Salvador 40 UF/m², frente a 58,5 UF/m² en obras tradicionales. También se redujeron en 13% los costos totales y en 12% los plazos de ejecución. Sin embargo, el 80% de los proyectos ha enfrentado retrasos, principalmente por falta de coordinación entre el Minsal y el MOP.

Desafíos del modelo

El principal reto en salud es su complejidad: no basta con lo médico; también hay ingenieros, arquitectos, enfermeras, economistas, etc. La falta de equipos técnicos mixtos provoca descoordinación. A esto se suma una resistencia ideológica que aún defiende la provisión exclusivamente estatal, dificultando modelos mixtos más eficientes y flexibles.

Otro problema es la planificación técnica. Se han comprado equipos médicos costosos sin evaluar operatividad o necesidades de instalación, terminando almacenados por años. Aquí la ingeniería hospitalaria debe liderar no solo el diseño físico, sino también la estrategia funcional de la red asistencial.

Urgencia: digitalización sanitaria

Chile aún no cuenta con una base de datos unificada de pacientes, lo que afecta gravemente la eficiencia. Casos como fraude en licencias médicas o listas de espera poco claras lo evidencian.

Una propuesta concreta es un sistema nacional informático de salud que integre todos los niveles: historial clínico, diagnósticos, exámenes, tratamientos y derivaciones, todo en una plataforma interoperable. Este proyecto podría desarrollarse vía concesiones, aprovechando la eficiencia privada con regulación pública.

Conclusión

Las concesiones han demostrado ser una herramienta eficaz en infraestructura. En salud, muestran resultados positivos en costos y tiempos. Pero para avanzar, es clave superar resistencias ideológicas, mejorar la coordinación entre instituciones y profesionalizar la gestión técnica.

La ingeniería debe liderar este proceso, no solo construyendo hospitales, sino diseñando un sistema de salud robusto, conectado y digno. Las concesiones bien ejecutadas pueden ser el camino hacia un futuro sanitario más justo y moderno para todos los chilenos.

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