En unos días más, Chile se encontrará en un momento crucial de su historia al concretarse un nuevo cambio de gobierno. Grandes desafíos se le presentan al que asume la tarea. Entre otros:

1.- Recuperación del crecimiento económico. El gobierno actual inició su período proclamando que su llegada significaba en Chile el entierro del neoliberalismo, culpable según él, de todos los problemas que enfrentaba el país. Cuatro años después, ha quedado, al revés, muy claro que el sistema económico aplicado por los gobiernos civiles que sucedieron al gobierno militar era el más acertado y que, por su aplicación, Chile se encumbró hasta convertirse en el país más destacado de la región. La prudencia indudablemente aconseja retornar a él y dejar de lado todos los experimentos ideológicos en que se han empeñado Boric y su equipo y que tanto daño nos han causado. Así comenzaremos a recuperar una salud y una educación que se han visto tan disminuidas en estos años. Entretanto, le debemos un agradecimiento al gobierno militar que estableció las bases de ese sistema.

2.-Recuperar la seguridad ciudadana. Estos cuatro años que ahora se acaban han traído al país una máxima inseguridad para la vida ciudadana. Detrás de ella se encuentra el apoyo que quienes hoy ocupan el gobierno dieron a bandas delictuales como las que provocaron la violencia del estallido de octubre de 2019. Y también se encuentra el retiro de apoyo a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden que, en definitiva, las ha debilitado significativamente. El caso más grave es el de Gendarmería, hoy casi en disolución. Reforzar estas instituciones y darles todo el apoyo que necesitan para cumplir bien con su misión constituye, sin duda, una de las tareas más importantes que enfrenta el nuevo gobierno.

3.- Tal vez la más grave crisis que enfrenta el país, es la caída del número de nacimientos hasta un punto que dentro de poco la población adulta y mayor va a superar en número a la de jóvenes y niño. Chile va a pasos agigantados camino a quedarse sin chilenos. Los migrantes vendrán a reemplazar a nuestra población. Urge entonces que el gobierno encabece una política destinada a subrayar la importancia capital de la renovación poblacional. Y, por ende, la importancia de que la sexualidad humana sea apreciada como un instrumento para ese fin dejando de constituir un juguete por el cual unas personas manipulan a otras sólo para obtener placer. Y que el matrimonio entre un varón y una mujer para toda la vida vuelva a ser considerado como el camino natural para emprender la tarea de la procreación y educación de la prole.

4.- Por último, aunque no lo menos importante, le corresponderá a este gobierno afianzar la paz ciudadana y terminar con los conflictos que aún suscita el recuerdo del pronunciamiento militar de 1973. Se han de extraer de él las enseñanzas que él produjo, especialmente la de saber que no basta a un gobierno una legitimidad de origen para llevar adelante cualquier política, sino que ella debe ser acompañada por una legitimidad de ejercicio donde la prudencia sea la virtud rectora. Más de 50 años después es hora para el país de cerrar esta herida y clausurar este capítulo de su historia. Es entonces el momento de terminar con tanta condena y tantos procesos que pretenden culpar a nuestros uniformados de aquella época de ser los únicos responsables de los daños que trajo aparejada la intervención militar. Lo menos que puede decirse es que, en aquellos daños, la responsabilidad fue compartida y que, por eso, hoy corresponde dar vuelta la página por la vía de esta amnistía.

Imploramos para el nuevo gobierno la asistencia de Dios. Que su herencia sea un Chile de paz y de prosperidad tanto para los que hemos nacido en esta patria como también para los que han llegado a nuestro territorio buscando precisamente esa paz y prosperidad que se les negó en sus países de origen. Que este sea el Chile que salga de sus manos.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.