Abril es en Chile el mes de las Juntas de Accionistas. Allí concurrirán controladores y minoritarios a elegir con sus votos a sus representantes en el directorio. Este año se renovarán las mesas de más o menos un tercio de las empresas. En muchos casos se habrán apoyado en empresas especializadas en la búsqueda de talento.
En mayo habrá muchas caras repetidas y unas pocas nuevas. De estas últimas, y como ha sido la tónica de los últimos años, la mayoría habrá sido elegido por accionistas minoritarios, como las AFP. Una proporción relevante de estas personas nuevas serán mujeres y/o de perfiles no tradicionales.
¿Cómo saber si eligieron bien? ¿Qué cualidades distinguen a los directores y directoras excepcionales del resto? Tras 25 años de experiencia trabajando con los directorios de casi 200 empresas de todo tipo, quisiera compartir algunos aprendizajes y reflexiones.
Un buen director o directora de empresa comprende bien que su rol es de influir y no de mandar. Asimismo que debe ejercer dicha influencia principalmente entre pares y no hacia subordinados. De esta forma, su capacidad de aportar valor estará íntimamente ligada a su habilidad para movilizar a su directorio en la toma de decisiones. Para ello debe influir también en la gerencia general y, en Chile, especialmente en controladores (que normalmente son familias).
La experiencia me ha enseñado que esta capacidad de influir se nutre de una combinación de cualidades personales y una sólida marca personal, apalancada en su reputación y credibilidad. Estos directores se caracterizan por un expertise reconocido, que les otorga la capacidad de opinar con autoridad antes sus colegas. Asimismo no tienen temor a reconocer lo que no saben. Construyen relaciones sólidas a largo plazo basadas en el respeto y la confianza. Comunican efectivamente sus ideas y escuchan con atención para co-crear propuestas y ofrecer retroalimentación.
Los mejores directores excepcionales poseen cualidades y actitudes que les atemperan y evitan la posibilidad de abusar de su poder informal, fortaleciendo así las confianzas y su capacidad de movilizar a los demás. Son autoconscientes, respetuosos de las diferencias, compasivos, abiertos al aprendizaje y a la colaboración, y exhiben alta integridad y coherencia con sus valores y ética. Tienen el coraje para expresar sus opiniones, pensar ‘fuera de la caja’ y tomar decisiones. Son agradecidos por el aporte de sus colegas y esfuerzos del equipo directivo, y transmiten optimismo y fortaleza emocional ante retos especialmente complejos.
Abril 2024, las empresas enfrentan enormes desafíos y múltiples fuentes de incertidumbre, elegir a miembros del directorio con los perfiles, cualidades y actitudes adecuados será fundamental para que estas organizaciones tomen mejores decisiones y logren un crecimiento rentable, sostenible y ético.
Alfredo Enrione. ESE Business School, Universidad de los Andes
