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Publicado el 15 de noviembre, 2018

Smart TV, la columna de Fernanda Demaria: El reality show de Donald y Maite

Autor:

Fernanda Demaria

¿Qué tienen en común el Presidente Donald Trump y la diputada Maite Orsini? Ambos son ex protagonistas de reality shows y manejan la política como si ésta fuese un formato televisivo. Un juego peligroso donde tanto los medios como los políticos se ven beneficiados, creando muchas veces una realidad que se nutre de escándalos y rating. 

Autor:

Fernanda Demaria

El martes CNN demandó al Presidente de Estados Unidos. La cadena de televisión por cable interpuso una acción legal contra Donald Trump y parte de su equipo para exigir que el periodista Jon Acosta pueda ingresar nuevamente a la Casa Blanca tras la suspensión de su pase. Una medida que tiene escasos precedentes, pero que en la administración Trump es parte de una dinámica entre los medios y el primer mandatario en que ambos se han visto beneficiados.

El mismo día la diputada de Revolución Democrática Maite Orsini reconocía que se reunió con el prófugo de la justicia chilena Ricardo Palma Salamanca y el también diputado Gabriel Boric en París. Un encuentro que permanecía oculto y cuyos detalles la abogada y ex rostro televisivo anunció que contará en exclusiva en un canal de televisión. Como dice Patricio Navia en twitter: “Hay que avisarle a Maite Orsini que ya no está en un reality de tv. Los diputados de la república no debieran tener ‘acuerdos’ con canales de tv. ¿Qué reciben a cambio de la exclusiva?”

Ambos episodios ejemplifican la peligrosa relación entre los medios y los políticos, donde el “maestro” es sin duda Trump. En el último capítulo de esta tormentosa relación, un reportero de CNN perdió su acreditación tras protagonizar un tenso incidente. En medio de una conferencia de prensa, Acosta no devolvió el micrófono luego de realizar un par de incómodas preguntas al Presidente: «Deja el micrófono… Te diré una cosa, CNN debería estar avergonzada de sí misma por tenerte a ti trabajando para ellos. Eres un maleducado, una persona terrible” y lo acusó de ser «enemigo del pueblo». Tras el impasse la secretaria de prensa de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders declaró: “La Casa Blanca no puede llevar una conferencia de prensa ordenada y justa cuando un reportero actúa de este modo, que no es apropiado ni profesional. No se honra la Primera Enmienda cuando un único reportero, de los más de 150 presentes, intenta monopolizar la palabra”. Y también acusó al periodista de “poner sus manos sobre una joven mujer que solo intentaba hacer su trabajo como becaria en la Casa Blanca”, calificando el acto como “absolutamente inaceptable”.

Por su parte CNN afirmó a través de un comunicado que la decisión del Gobierno estadounidense viola los derechos del reportero y del propio medio invocados en la Primera y Quinta Enmiendas de la Constitución. “Si bien la demanda es específica para CNN y Acosta, esto podría haberle ocurrido a cualquiera”, dijo la cadena. “Si no se desafía, las acciones de la Casa Blanca crearían un efecto de enfriamiento peligroso para cualquier periodista que cubra a nuestros funcionarios electos”.

 

Estamos frente a un nuevo reality show: “Trump’s Administration”.

 

“Al final del día, todos quieren oír y hablar sobre Trump. Cada vez que nos alejamos de la historia de Trump y cubrimos otro tipo de eventos la audiencia desaparece”, confiesa el presidente de CNN Jeff Zucker. El escenario de los diferentes canales como FOX News, MSNBC y CNN nunca ha sido mejor. Los ratings de CNN alcanzan niveles jamás vistos. En la era pre Trump su audiencia promedio bordeaba los 400 mil espectadores diarios. Ahora supera los 700 mil, lo que obviamente ha aumentado sus ingresos logrando que el 2018 sea el periodo con su mejor rentabilidad histórica. En el caso de FOX las cifras son aún mejores. Mientras el juez Brett Kavanaugh -quien fue nominado por Trump para integrar la Corte Suprema- se defendía frente al senado tras las acusaciones de abuso sexual, la cadena de Robert Murdoch atrajo a casi 5.7 millones de espectadores (más que NBC y CNN juntos). En palabras del ex CEO de la cadena CBS, Les Moonves: “Puede que Trump no sea bueno para América, pero es extraordinariamente bueno para CBS”.

 

Estamos frente a un nuevo reality show: “Trump’s Administration”. De acuerdo con un reciente reportaje de Vanity Fair, en él las estrellas son periodistas convertidos en celebridades luego de que Trump tan solo los nombre en twitter. Junto a ellos desfila un abanico de opinólogos (una epidemia transversal en la televisión actual) compuesto por analistas políticos, militares en retiro, ex miembros del FBI, funcionarios despedidos intempestivamente de la Casa Blanca… todos en busca su minuto de fama. Un reality que se trasmite 24 horas, 7 días a la semana y en el cual las dinámicas de “en capilla” y “confesiones en off” son parte del juego. No hay que olvidar que el protagonista de este “imaginario” programa es un veterano en estas lides. El Presidente de Estados Unidos fue por 14 temporadas el rostro de “El Aprendiz”, formato de televisión donde Trump aparecía como él mismo, con su estilo de vida lujoso y cubierto de un halo de éxito y dólares.
Cuando la cultura reality es parte del ADN, la clásica máxima de que “la publicidad no es ni buena ni mala, es publicidad” cobra sentido.

En menor escala, pero también en primera plana está Maite Orsini (quien en su cuenta de twitter se describe como “Diputada por el D9. Militante de @RDemocrática, Abogada, Arquera y Guitarrista amateur”). La historia de su ya mencionado encuentro en París está acompañada de infracciones de tránsito de su ahora compañero sentimental (Boric) y declaraciones llenas de misterio que logran generar más y más tensión. A lo anterior se suman supuestos problemas médicos y un mediático “desvanecimiento” en el hemiciclo  mientras se discutía el Presupuesto 2019. Toda un diva del showbusiness criollo que termina por transformar a la política en tema de farándula.

 

Ambas historias son noticias en desarrollo. Todo puede pasar, ya que cuando la cultura reality es parte del ADN, la clásica máxima de que “la publicidad no es ni buena ni mala, es publicidad” cobra sentido. Ahora solo nos queda esperar el próximo capítulo, conocer al  “eliminado por convivencia” y ver quién queda para el “repechaje”.

 

FOTO: AGENCIA UNO

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