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Publicado el 19 de noviembre, 2020

Libro/Serie: “Gambito de Dama”

Periodista Ana María Gálmez

¿Es real la figura de Elizabeth Harmon? ¿Existió una jugadora de ajedrez de este nivel? Para quienes no sabemos nada de este deporte y sólo lo hemos visto jugar, el nombre de esta serie da para imaginarse cualquier cosa. Pero después de verla, uno suma al léxico términos como “Defensa a la Siciliana” o “Gambito de Dama” y queda admirado de todo el mundo que se esconde tras un simple tablero de 64 casillas.

Ana María Gálmez Periodista

Si no las has visto… Esta es una serie que me atrevo a enunciarla como de las mejores que ha producido Netflix en estos últimos años. Compuesta por 7 capítulos, adaptada de una novela de Walter Tevis y dirigida por el escocés Allan Scott (Logan, Minory Report), es una producción que requiere el firme propósito de no tragársela de un tirón. Es adictiva. Cada capítulo y el hilo que deja pendiente, es como un gran tablero de ajedrez, donde lo que sigue emula a una nueva jugada que puede poner en jaque mate una historia muy bien contada.

Son muchas las razones para engancharse. Lo primero, su protagonista. Anya Taylor-Joy es una actriz de 24 años, norteamericana, mundialmente conocida por su papel en The Witch (para los críticos, una de las mejores películas de brujas de la historia) o el de Emma (recientemente comentada en esta sección) y tiene conquistado Hollywood con su extraña belleza. En esta producción, donde da vida a una niña prodigio del ajedrez, destacan sus ojos hipnóticos que traspasan al espectador y sus silencios perturbadores que dicen mucho más que los diálogos. Su lengua mordaz, su capacidad para ganar a un rival en 30 movimientos y un estilazo -no me sorprendería que en los próximos meses las peluqueras tengan que cortar sólo melenas al estilo Harmon- suman para pensar que es la actriz del momento.

Lo segundo, o tal vez lo primero me dirán los fanáticos de este deporte, es que es una magistral clase de ajedrez. De hecho, el guionista fue asesorado nada menos que por Garry Kasparov, excampeón mundial y Gran Maestro, además de escritor y político. Y hay una razón detrás, Walter Tevis el autor de la novela que inspiró la serie, era fanático del ajedrez y agregó en sus notas de autor -para quienes queden enganchados y quieran hincarle el diente a su libro- a tres de sus ajedrecistas preferidos: Bobby Fischer, Boris Spassky y Anatoly Karpov.

¿Existió Beth Harmon? Es la primera pregunta que hice y googlee. Y por supuesto que no. Es sólo una ficción. Tevis reveló en una entrevista que se inspiró en Fisher para crearla y las similitudes con su vida son evidentes. Ambos prodigios del ajedrez norteamericano del siglo pasado, se estrenaron en las grandes ligas siendo muy jóvenes (a los 15 años), tuvieron una enorme rivalidad con el campeón del mundo ruso e importantes problemas mentales.

Si ahondamos un poco más en la vida de Fischer uno ve que las semejanzas son aún mayores: fue un jugador autodidacta y aprendió leyendo las instrucciones de un tablero que le regalaron. Beth, en cambio, lo hizo de la mano del conserje (Bill Camp) en el subterráneo del orfanato donde creció y leyendo revistas y libros de ajedrez que fueron cayendo en sus manos. A su vez, todos los jugadores que enfrenta y derrota son ficticios. La serie en este campo tiene un gran logro, uno se pone en la piel de los enamorados de este juego, así como entender la forma de pensar de los jugadores de alto nivel.

Tercer ingrediente que sazona la serie. Es una historia que no se queda sólo en un tablero. Este es un drama ajedrecista. La vida personal de Berth o de “Harmon”, como pasa a ser conocida en el ambiente, es para llorar. Su historia se desarrolla en una década (1958 – 1968) y en 10 años le pasa de todo: queda huérfana, crece en un orfanato, se hace estrella de ajedrez, es adoptada por una alcohólica (Marielle Heller) y rápidamente se convierte en una adicta a las drogas y al alcohol, sin perder jamás su garra e intuición de jugadora maestra.

Uno de los hitos que marcan el relato es la soledad de su protagonista, y cada uno de esos momentos es captado por el lente del director de forma magistral. Sus largas sesiones de entrenamiento frente a un tablero o la concentración de un libro sobre aperturas de juego o de convenciones harán las delicias de los fanáticos de este deporte.

Todos estos ingredientes están envueltos en un contexto fascinante, porque aborda el mundo masculino y machista que lidera en los torneos, con todo lo que implica la irrupción de una mujer. Donde además la protagonista es bella, sexy y luce un vestuario glamoroso de vestidos y zapatos planos que cualquier influencer quisiera tener.

Una serie sesentera, de una belleza y elegancia total y con un casting del más alto nivel. Imperdible.

En Netflix.

 

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