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Publicado el 28 de mayo, 2020

La reinvención temporal de las ferias de arte

Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo Gabriel Carvajal

¿Que va a pasar con las ferias de arte en el futuro? ¿Cual es su proyección? ¿Cómo se vivirán estas experiencias cotidianas dentro de la nueva normalidad que se anuncia?

Gabriel Carvajal Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo

Eva & Adele son sin duda un baluarte en las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo -a Latinoamérica, que yo sepa, no han llegado-. De origen berlinés, son ellos en sí una “obra viviente”. Nacidos hombre y mujer, desde hace treinta años transitan por la vida vestidos ambos de mujer con atuendos y maquillaje extravagante, exagerado e idénticamente iguales y son, por supuesto, foco de atracción para todo el mundo que quiere inmortalizarse en una foto con ellos. La regla es no interponerse entre los dos, son unos verdaderos siameses de la performance. ¡Si no los llegas a ver algún día de los que dura el acontecimiento, no es lo mismo!

Personajes como los descritos no son la esencia de un evento de arte, pero constituyen un marco importante e irremplazable. ¿Que va a pasar con las ferias de arte en el futuro? ¿Cual es su proyección? ¿Cómo se vivirán estas experiencias cotidianas dentro de la nueva normalidad que se anuncia?

Hasta antes de la pandemia -y me referiré principalmente a las versiones latinoamericanas, que son las que más conozco- las ferias de arte eran verdaderamente fiestas. El rito comenzaba en el minuto en que llegaba la invitación para formar parte de un programa VIP; esto no significa que cualquiera pueda visitarlas, pero la organización se preocupaba de armar un itinerario para coleccionistas, curadores, prensa, directores de museo, y todos los que conforman este zoo humano. Incluidos en el programa hay hoteles reservados en cada destino para este “selecto” grupo de invitados, y también más de algún expositor. Es ahí donde se va construyendo esta “familia” que tiene como punto en común el arte.

Empezando el día, los desayunos son siempre los más entretenidos, concurridos y animados, y es donde se comentan las actividades para la jornada, que van desde visitas a galerías de arte, brunch en colecciones privadas -sin duda las más codiciadas- y las instancias propias de la feria, inauguración, apertura, conversatorios, fiestas nocturnas, etc. Durante los días que transcurre el evento, normalmente de un miércoles a un domingo, se hace de todo, incluida una buena dosis de champán y cocteles diversos a toda hora. Se va así, momento tras momento, compartiendo con esta “familia de tiempo acotado”, donde todos parecemos conocernos “de toda la vida” -frase que nos gusta tanto a los chilenos para crear pertenencia- y por supuesto, no faltan los chismes de pasillo y las ansias de saber qué compró quién.

Reconociendo el gran esfuerzo existente detrás de la organización de cada feria -cuyo principal objetivo es comercializar-, rescato otros grandes méritos y propósitos:

  • La difusión: hacer que cada vez más gente se relacione con el arte de una manera amigable, aunque no sean compradores
  • Generar contenidos a través de charlas, conferencias y, tal vez, también de temáticas comunes de artistas que al compartir continente se enfrentan con aflicciones y reflexiones comunes.
  • Generar cultura, abriendo debates, ojalá mas allá de los recintos feriales, convocando a medios escritos y audiovisuales y posibilitando que entre los mismos asistentes se generen temas de conversación, ojalá, posteriores.
  • Crear secciones para galerías jóvenes, algunas con nuevas estructuras y con artistas emergentes, abriéndoles así posibilidades de penetrar en un mercado menos accesible para ellos.
  • Remecer el ámbito público, no solo de los interesados en el arte, sino con presencia en el entorno de la ciudad, atraer la atención. Una forma, y a manera de ejemplo, es lo que hizo ChaCo en una de sus últimas versiones, al incorporar al espacio urbano obras, esculturas, instalaciones, etc. En Venecia, en tiempos de bienal, se incorporan palacios -con muestras individuales- museos y colecciones privadas, creando una fiesta permanente, en cada rincón, en cada sitio, se palpa, es alucinante. Algo parecido pasa en Miami, donde junto a ArtBasel funcionan veintitantas ferias satélites, dos de ellas en plena playa y sobre la arena, en carpas gigantes debidamente acondicionadas, Untitled y Scoope. Allí sí hay momentos en que la ciudad literalmente colapsa, más aún si por casualidad justo cae una tormenta cuando vas con tiempo calculado para llegar a un lugar. Me acuerdo haber estado el año que se inauguró el Museo Pérez y haber tardado más de 4 horas en llegar, por supuesto, casi cuando todos se iban. En la Bienal de La Habana también sucede lo mismo: estuve en la versión penúltima y la ciudad entera era un solo gran evento. Obviamente, tres realidades, paisajes e idiosincrasias distintas con un mismo objetivo.

Pero todo cambia. Actualmente, con la situación de aislamiento, las ferias han debido reinventarse y en este minuto muchas de ellas tienen una versión en línea. (Han nacido también algunas bajo esta nueva normativa; un ejemplo es “Otra feria de arte”, desde Argentina, dirigida por Diego Trulls,  y que tiene una versión cada mes). En estas ferias (algunas de las cuales son ArtBO, Colombia; ArteBA, Argentina; PArC y ART LIMA, Perú; Mercado del Arte, Córdoba/Argentina y Ch.ACO, Chile), al igual que en su versión original, participan galerías de varios países y han incorporando algo que me parece en extremo interesante: las charlas por medio de  transmisiones en vivo de Instagram en formato “dueto” que facilitan enormemente el acceso a esos conversatorios, pudiendo “asistir” a más de una diariamente ¡y sin moverse de la casa! Creo que esta modalidad llegó para quedarse como un cambio favorable para la “nueva normalidad”, incluso cuando volvamos a movernos con libertad, aunque para eso falte no sabemos bien cuánto  tiempo.

Al otro lado de la moneda, y a modo personal, me preocupa de esta nueva normalidad el exceso de información y posibilidades de acceder a tal variedad de panoramas y contenidos afines. Pienso que si algo estábamos asimilando como aprendizaje de esta emergencia sanitaria era a des-acelerar, pero pareciera ser que estamos entrando a una otra vorágine, desde otra perspectiva. Comparto sentimiento con Mafalda que dijo en una de sus asertivas misivas ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Esperemos que el futuro nos devuelva a una realidad más humana, más participativa y solidaria y que en el ámbito del arte podamos incorporar las nuevas tecnologías y formas distintas de difusión, pero asimismo volvamos a poder conectarnos de manera real y física y vivir la experiencia incomparable de enfrentarnos a una obra “cara a cara”, que podamos disfrutar de la “fiesta” y de personajes indispensables como Eva & Adele que indudablemente forman parte del imaginario colectivo de estos eventos.

  • La versión Ch.ACO 2020 será desde éste 27/5 al 27/6 y se puede visitar a través de esta plataforma, la misma que albergó a ArteBA y Arco Lisboa, Artsy.net
  • La próxima versión de la “Otra Feria” es entre el 9/6 y el 14/6 con 102 galerías participando (Argentina, 7 países de Latinoamérica, incluido Chile, y una galería española). Se puede visitar aquí. Y en Instagram, @otraferiadearte, se transmiten diariamente conversatorios en vivo en formato dueto.

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