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Publicado el 27 de junio, 2019

La «cocina política» de Mecha Corta: El falafel israelí de la ministra Cubillos

La cocina política Mecha Corta

Se armó la grande por los gritos de los profesores en contra de la ministra de Educación, que al más puro estilo de una barra de futbol vociferaban: “El que no salta es Cubillos, el que no salta es Cubillos”. De inmediato reaccionó el presidente de la comunidad judía que, como dijeron por ahí, parece que se lavó las orejas con puré, porque confundió el grito por “el que no salta es judío”.

Mecha Corta La cocina política

Falafel Israelí

(Para la ministra Cubillos y su equipo)

½ kilo de garbanzos

2 cebollas picadas

½ taza de perejil fresco

½ taza de cilantro fresco

3 dientes de ajo picados

2 cucharaditas de comino molido

1 taza de pan rallado

1 cucharada de bicarbonato

1 cucharadita de sal

1 pizca de pimienta negra

Aceite para freír

El “pastelito” del PS de la semana pasada se sigue cocinando. Uno de sus míticos militantes, Óscar Guillermo Garretón, emprendió el vuelo. El mismo que fuera estrecho colaborador del Presidente Salvador Allende y uno de los fundadores de la Concertación, se hartó de tanto escándalo y se mandó a cambiar golpeando la mesa y exigiendo una transformación del partido. Por su parte, el presidente del partido, Álvaro Elizalde, se las vio verde y se defendió como gato de espaldas el domingo pasado ante los periodistas del programa político del 13. ¿Sabe qué más, senador? No pretenda explicar lo inexplicable, si hasta los miembros del Frente Amplio se aburrieron y están esquivando las fotos con usted. Lo dejó clarito la presidenta de RD, Catalina Pérez, quien exigió transparencia y probidad para hacer política. Raya para la suma: se está quedando solito.

El que apareció más acompañado que nunca esta semana fue el alcalde Lavín, quien se mostró junto a las figuras más populares de nuestro jet set criollo, pero en versión cera. Y es que su última invención es el Museo de Cera de Las Condes, algo así como el Madame Tussauds criollo que presenta figuras como Felipe Camiroaga, Cecilia Bolocco, José Miguel Carrera, Marcelo Ríos y otra treintena de personajes cincelados en tamaño real. Ahora, tan, tan real… no sé qué tanto… De hecho, al poco rato comenzaron las reacciones, entre ellas, la de la asociación de escultores y hasta las del propio Stefan Kramer, quien fue replicado con una prominente frente, la que fue protagonista de las redes sociales con graciosos memes. Alcalde, me faltó su nuera, seguramente la Cathy Barriga le habría subido el pelo a la muestra.

Me huele a que la Democracia Cristiana tiene intenciones de hacerle la ley del hielo a sus compañeros de la oposición. Es que los veo tan cuadrados apoyando al gobierno en sacar adelante las reformas, que me tinca que se van a quedar sin amigos por el lado izquierdo de la balanza. Pero, ¿saben qué? Aplaudo la actitud, merecen un brindis, porque es evidente que están pensando en el país y, sobre todo, en el ciudadano de a pie. Sacando cuentas, se podrían sumar siete a los 72 votos que tiene Chile Vamos, un número suficiente para despachar la reforma tributaria. Que brinden conmigo el presidente de la DC, Fuad Chaín, y el jefe de la bancada, Gabriel Ascencio. ¡Viva Chile, señores!

“¿Si alguien no puede respetar ni siquiera la solemnidad y privacidad de un cementerio, usted cree que está preparado para educar a nuestros niños y jóvenes?” Con estas palabras, el Presidente Piñera salió en defensa de su ministra de Educación, tras ser víctima de una “funa” por parte de una profesora en el Cementerio General. Y fue unánime. ¡Si hasta el popular de los populares, Daniel Jadue, respaldó a Marcela Cubillos! Y así como el alcalde de Recoleta, muchos otros repudiaron el hecho y, más aún, que la propia agresora viralizara la embestida.

Pero la ministra siguió adelante protagonizando las noticias de la semana. Tanto así, que se armó la grande por los gritos de los profesores en su contra, que al más puro estilo de una barra de futbol vociferaban: “El que no salta es Cubillos, el que no salta es Cubillos”. De inmediato reaccionó el presidente de la comunidad judía que, como dijeron por ahí, parece que se lavó las orejas con puré, porque confundió el grito por “el que no salta es judío”. No faltaron las cartas a los diarios reclamando racismo y los consiguientes comentarios en Twitter. Estamos al debe con el chequeo de la información señores, sería bueno verificar los hechos antes de despotricar y armar tamañas pataletas.

Por este chascarro, ministra, y también por el arduo trabajo de las últimas semanas y las que vienen por delante para lograr que los profesores vuelvan a clases, creo que se merece un platito propio de la comunidad judía. Además, considerando que el jefe anda en gira por Medio Oriente, me parece más que adecuado cocinar una tradicional croqueta de garbanzos, conocida como falafel israelita.

Invite a todo su equipo y vayan a la cocina para que se relajen. Partan por lavar y escurrir los garbanzos, previamente remojados la noche anterior, y luego tritúrenlos crudos en una batidora junto a la cebolla, los ajos, el perejil, el cilantro fresco y una taza de agua. Una vez que logren una mezcla de textura espesa, añadan la sal, el comino molido, la pimienta negra y el bicarbonato. Dejen reposar la preparación por 30 minutos.

Formen con la mezcla pequeñas bolas y después aplástenla agregando un poco de pan rallado. Hay que freírlas en abundante aceite caliente por 5 minutos hasta que estén doradas. Sírvalas calientes sobre un pan pita, lechuga y tomate. Estoy seguro de que esta delicia le sumará fuerzas y ánimo para negociar con los profesores. Mucha suerte en la cruzada.

@politicaycocina

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