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Publicado el 06 de junio, 2019

La cocina política de Mecha Corta: El congrio colorado de Mario Desbordes

La cocina política Mecha Corta

El líder de RN se mandó una pataleta de aquellas cuando terminó la cuenta pública del Presidente, alegando que se sentía subrepresentado en el Gobierno en comparación a la UDI, y que La Moneda muestra una actitud más complaciente con la candidatura de Joaquín Lavín que con la de Andrés Allamand. No suficiente con lo anterior, se fue contra el propio Mandatario, diciendo que su personalismo hacía pensar en una postulación 2025. Ni hablar de la rabieta que le dio por el tema de la AFP.

Mecha Corta La cocina política

Congrio Colorado al horno con tomate

(Para Mario Desbordes y su equipo)

1,2 kilos de filete de medallones de congrio

8 tomates pera pelados y cortados a lo largo

½ vaso de vino blanco

8 hojas de albahaca

1 cucharada de alcaparras

2 cucharadas de perejil

3 dientes de ajo cortados en láminas

1/2 taza de aceite de oliva

Sal y pimienta

Tal como el protagonista de “Fiebre de sábado por la noche”, ese mismo día a las 20:50 horas, el Presidente de la República hizo una estelar entrada al Salón Plenario del Congreso Nacional en Valparaíso para su cuenta pública. Vestido de riguroso traje oscuro, corbata roja y camisa blanca escoltada por una impecable banda, Piñera fue ovacionado por los asistentes a su entrada. Luego de saludar al Presidente del Senado, partió con su discurso (gran manejo del teleprompter, sea dicho de paso), el cual mantuvo atentos durante 124 minutos a gran parte de los chilenos. Con el rating a tope, se le vio tranquilo y conciliador, citando a próceres como el Padre Alberto Hurtado, al ex presidente Patricio Aylwin y a la Gabriela Mistral, todo en pro de la unidad, la tolerancia y el trabajo conjunto para sacar adelante al país. Pero ni los próceres ni las buenas intensiones fueron  suficientes porque igual tocó teclas que despertaron la ira de sus supuestos socios en la reforma previsional: el famoso 4% irritó al presidente de la DC, Fuad Chahín. Tal fue su enojo, que fue protagonista de la editorial de El Mercurio, y en un tono no muy amistoso. Es de esperar que hayan superado el impasse, ya que, de lo contrario, los únicos que pierden son los pensionados.

Algunos parlamentarios también están enojados. Todo después que les sacaran el privilegio de andar con P.P.I. (Protección de Personas Importantes). En buen chileno, sus guardaespaldas. En Carabineros las cosas no están para derroches, así que los honorables van a tener que saber cuidarse solitos. ¿El que más pataleó? El deslenguado diputado, ex UDI y ahora independiente, Ignacio Urrutia. Según él, sigue recibiendo amenazas. Diputado, no veo otra solución que comience a medir sus palabras y deje esa fea costumbre de provocar a quien se le cruce por delante.

Medio a medio le he apuntado con la creciente popularidad del alcalde Lavín en mis columnas semanales. Ahora, entre los áboles con chips y las ópticas populares, ha logrado arremeter en las encuestas y aparece como un claro presidenciable. El hombre saltó del cuarto al segundo lugar, pegadito a la Bea y dejando atrás a la Señora y a José Antonio Kast. Pero falta mucho, es una carrera de largo aliento, no olvidemos la historia después de esa llegada por los palos junto a Ricardo Lagos en las presidenciales del año 1999. Seguro que se le van a ir ocurriendo cosas nuevas, porque ingenio no le falta y ganas de tener oficina con vista al Patio de los Naranjos, tampoco.

El que quiso brillar más que el Presidente con esto de la cuenta pública fue el líder de RN, Mario Desbordes. El hombre se mandó una pataleta de aquellas cuando terminó la ceremonia, alegando que se sentía subrepresentado en el Gobierno en comparación a la UDI y que La Moneda muestra una actitud más complaciente con la candidatura de Joaquín Lavín que con la de Andrés Allamand. No suficiente con lo anterior, se fue contra el propio Presidente, diciendo que su personalismo hacía pensar en una postulación 2025. Ni hablar de la rabieta que le dio por el tema de la AFP.

¿Qué te paso Mario? Respira hondo, hombre, y baja las revoluciones. Te pusiste tan rojo de la rabia que te voy a dedicar un plato esta semana: un congrio colorado al horno con tomate para darle aún más color. Invita a tu gente a la cocina para que se distraigan y se relajen. Tienen mucho que hacer por Chile Vamos y, por lo demás, tienen que juntar fuerzas extra para acoger la nueva pyme de José Antonio Kast.

Parte por colocar el congrio en una fuente para el horno y agrega primero el aceite y el vino. Luego lo aliñas con sal, pimienta, ajo, alcaparras, perejil, albahaca y los tomates, la mitad sobre y el resto alrededor del pescado.

Cubre la fuente con papel metálico y lleva la preparación al horno por 20 minutos. Cinco minutos antes de cumplido el plazo de cocción, destapa el congrio.

Todos a la mesa. Sirve los platos con este jugoso pescado y acompáñalo con arroz graneado y vino blanco. Disfruten de esta rica comida como el equipo que son, olvídense de las rencillas y los celos, que aportan poco y contaminan mucho. Y Mario, no estaría de más darse una vueltecita por La Moneda en son de paz, para saludar a los amigos y dar vuelta la página.

@politicaycocina

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