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Publicado el 26 de julio, 2018

El Pie de Limón para el Bingo del Ministro Varela

Autor:

Pía Orellana

Mi ministro favorito lo hizo de nuevo: su incontinencia verbal le volvió a jugar una mala pasada y, después de sus polémicos “campeones”, ahora destacó la utilidad de los juegos de azar para sortear los problemas de su cartera.

Autor:

Pía Orellana

 

 

Pie de Limón
(Para todo el gabinete)
2 y ½ taza de harina
1 taza de azúcar flor
¾ taza de mantequilla
3 yemas de huevo
2 tarros de leche condensada
1 taza de jugo de limón
1 taza de claras de huevo
2 tazas de azúcar granulada

Tentado por la polémica, el domingo en la noche no me pude resistir y me preparé un rico plato de “corbatitas” con salsa de tomate. Y es que me faltaron dedos para contar las columnas y comentarios que surgieron a raíz del espectáculo que brindaron el diputado Osvaldo Urrutia (UDI) y su colega, el diputado José Pérez (PR). Qué poco elegante señores la forma en que reprocharon al abogado constitucionalista, Jaime Bassa quien, con gran disposición, pero sin corbata, dio a conocer sus extensos estudios sobre derecho en la Comisión de Defensa Nacional. ¡Y todo por un pedazo de seda! Pero como en la Cámara son solidarios, el jueves tempranito aparecieron varios sin el dichoso accesorio; incluso el decé René Saffiro sugirió enviar una nota de disculpas, ante lo que el diputado Ignacio Urrutia se mandó un elegante “ni cagando” que probablemente lo envíe nuevamente a la comisión de ética. Honorables, parece que la sequía legislativa los tiene bastante aburridos, aplíquense por favor.

Bien poco meticulosos fueron los niños de Revolución Democrática a la hora de justificar sus gastos de campaña ante el SERVEL. Parece que nadie les dijo que los gastos del carrete no corren por cuenta del Servicio Electoral. La lista de los ítems rechazados es francamente absurda: un bidón de vino tinto, cervezas y fanshops, botellas de pisco y un gran vino 120. Como si fuera poco, también les dejaron afuera un asado parrillero, unas prietas, un poco de cerdo, una cazuela y el carbón. En su defensa, los niños reaccionaron de inmediato y reembolsaron el menú universitario, pero quedó pendiente el tema del desodorante Old Spice, la máquina de afeitar, un traje de baño y la plancha que le regalaron a la Bea. Para la próxima, cabros, hagan un malón, lleguen a la fiesta afeitados, olorocitos y con traje de baño puesto.

Y mi ministro favorito lo hizo de nuevo: su incontinencia verbal le volvió a jugar una mala pasada y, después de sus polémicos “campeones”, ahora destacó la utilidad de los juegos de azar para sortear los problemas de su cartera. Así no más, se fue de lengua sugiriendo un bingo para resolver todos los reclamos y peticiones extendidas al Mineduc para arreglar la infraestructura de los colegios. Pero el alcachofazo vino rápido, se disculpó y pidió que sus dichos no se interpretaran literalmente. “La idea era resaltar que los problemas locales se deben de resolver a nivel de sostenedor y comunidad educativa”, aseguró. ¿Sabe ministro? Yo le creo, pero igual el cartón ganador es para la oposición, que se está dando un festín con su traspié. Me sorprende la intolerancia de este país, nadie está libre de hacer un comentario desafortunado y creo que, en pro de un sano y buen ambiente, hay que medir las reacciones.

Pero lo del bingo me trajo muy buenos recuerdos. Nunca me voy a olvidar cuando, a los 10 años y mientras pasaba mis vacaciones en el campo, participé de un bingo local. Para mi fortuna, me gané el cartón completo y el premio principal era un delicioso pie de limón, el que me comí completito escondido en el gallinero. En honor a ese dulce recuerdo, ministro, le voy a dedicar la receta de este postre.

Junte fuerzas y amigos, invite a un par de ministros para que le echen una mano en la cocina y saque adelante este dulce plato. Pídale a su colega, el ministro José Ramón Valente (quien también anda medio abollado por haber contado que le gusta invertir fuera de Chile), que se haga cargo de la masa. Para ello, que en un bowl mezcle la harina, azúcar flor, mantequilla y las yemas y amase hasta compactar. Que luego la ponga en un molde enmantequillado y la lleve al horno precalentado a 180 °C, entre 10 a 12 minutos.

Sume a Gonzalo Blumel y pídale que interceda por usted ante el Presidente para que no lo rete tanto cuando llegue de viaje. Que él mezcle la leche condensada con el jugo de limón y lo revuelva hasta homogenizar. Que vierta luego la mezcla en la masa pre cocida y lo regrese al horno por 15 minutos.

Ahora le toca a usted ministro. Tiene que coronar el postre y para ello ponga las claras de huevo y el azúcar granulada a baño María y revuelva hasta disolver los cristales. Una vez listo, retire del fuego y bata “enérgicamente” por 10 minutos, para que el merengue quede espumoso y con volumen. Retire el pie del horno, cúbralo con el merengue y deje enfriar.

Estamos listos. Invite a todo el gabinete, cierre bien la puerta y diga todo lo que le dé la gana para que, en público, no se le arranque otra barbaridad. ¿Qué más le puedo decir? Sólo ánimo (y prudencia) ministro.

@politicaycocina

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