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Publicado el 25 de junio, 2020

De Luises, intrigas, retratos y fotografías

Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo Gabriel Carvajal

Ejemplos de representantes de la disciplina fotográfica hay muchos y de excelencia, tanto nacional como internacional, pero me quiero detener en las nuevas y medianas generaciones de fotógrafas chilenas. El capítulo chileno (desde 2013) del National Museum of Women in the Arts (NMWA), con sede en Washington, tuvo la genial idea de convocar a 40 artistas fotógrafas locales para que a través de una fotografía (copia única) dejaran un registro de lo que para ellas ha significado el confinamiento por el Covid19. El proyecto, denominado “Historias de un Encierro”, se difundirá por plataformas de internet, redes sociales y también con una muestra física cuando las circunstancias lo permitan.

Gabriel Carvajal Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo

Dentro de las rutinas diarias que hemos tenido que inventarnos en cuarentena, por supuesto está la entretención. Netflix debe ser de las plataformas más usadas. Por estos días sigo la serie “Versalles”, maravillosamente ambientada en la segunda mitad del siglo XVII, que nos muestra una buena parte de la gestión de Luis XIV, el “Rey Sol” y la constante ampliación del famoso palacio. Lleno de las más maquiavélicas intrigas, en ese contexto hubo un pequeño gesto que me llamó la atención. Por protocolo y conveniencia, había que conseguirle segunda esposa al hermano del rey, Duque de Orleans -abiertamente homosexual (su primera esposa murió envenenada, siendo además la amante del propio Luis XIV)-. Para ello, la Reina (María Teresa de Austria, infanta de España) y la siguiente en la lista de amantes del rey, Madame de Montespan (que espera también un hijo de él), aparecen en escena decidiendo sobre la candidata, que debe reunir mil cualidades: linaje, ubicación geopolítica de las propiedades familiares, dotes, etc. La elección se lleva a cabo a través de retratos pintados de las pre-elegidas. Esta escena me hizo volver rápidamente a la realidad y pensar en lo complicado que resultaba en aquella época tener una imagen física de alguien y lo inmediato que es hoy con la fotografía.

No pasaron más de 150 años (1823) hasta que apareció lo que podría llamarse la primera fotografía, a manos del francés Nicéphore Niépce. De ahí al daguerrotipo en 1836, donde el proceso comprende una etapa de revelado sobre una placa de plata. En 1839 ya se imprime sobre papel; más adelante sobre placas de vidrio. En 1888 nace la primera cámara Kodak. Los avances son vertiginosos y fructíferos durante todo el siglo XIX, hasta que a principios del XX los hermanos Lumière introducen la foto a color mediante un procedimiento llamado “tricomía”, habiendo usado antes la fotografía como base para desarrollar películas (inicio del cine). Nos encontramos así con las bases de todo el vasto material audiovisual con que contamos hoy día.

El cine y la fotografía hace mucho que están incorporados como una manifestación más de arte. Son otro medio para expresar emociones, dejar registros, construir relatos, hacer historia. Se han convertido en valiosa herramienta para los artistas que abordan estas disciplinas de manera única, así como para artistas interdisciplinarios. En fotografía ha habido avances y cambios importantes en poco tiempo; las “herramientas” han ido cambiando a gran velocidad; se hacen, por un lado, cada vez más sofisticadas y, por otro, de más fácil acceso al  público en general, convirtiéndonos por día más adictos a una acción que, como en todas las artes, requiere de un genio detrás para que sea considerada una obra de relevancia.

Para graficar la importancia de la disciplina, el ejemplo más tangible y cercano que tenemos es el Premio Nacional de Artes Plásticas 2017 otorgado a la prestigiosa artista fotógrafa Paz Errázuriz (1944), que a lo largo de su trayectoria se ha dedicado a retratar situaciones de marginalidad, de submundo; pacientes de hospitales psiquiátricos en su serie “El infarto del Alma” (1992); travestis y prostíbulos en su serie “La Manzana de Adán” (1989). También representó a Chile en la bienal de Venecia el año 2015 junto a otra destacadísima artista performática y fotógrafa, Lotty Rosenfeld (1943), quien este año entró a la colección permanente del Museo Guggenheim de NY gracias a la donación de cuatro fotografías de la serie “Una Milla de Cruces Sobre el Pavimento” (serie que parte en 1979) por parte de la Fundación/Colección Ca.Sa

Ejemplos de representantes de la disciplina fotográfica hay muchos y de excelencia, tanto nacional como internacional, lo que sería muy largo de detallar. Pero me quiero detener aquí en las nuevas y medianas generaciones de fotógrafas chilenas. El capítulo chileno (desde 2013) del National Museum of Women in the Arts (NMWA), con sede en Washington desde el 1988, tuvo la genial idea de convocar a 40 artistas fotógrafas locales (el MNWA tiene como propósito visibilizar al genero femenino en las diferentes disciplinas artísticas) para que a través de una fotografía (copia única) dejaran un registro de lo que para ellas ha significado el confinamiento por el Covid19. El proyecto denominado “Historias de un Encierro” se difundirá por plataformas de internet, redes sociales y también con una muestra física cuando las circunstancias lo permitan. Las participantes son 40 (haciendo un guiño a la “cuarentena”), incluye a destacadas artistas de diferentes generaciones y promete ser un gran testimonio reflexivo del momento difícil que estamos viviendo.

Tenemos aquí una muy buena oportunidad de entretenernos y emocionarnos con el arte, esta vez con fotografías, sin tener que recurrir a Luis XIV, su corte sus intrigas y retratos pintados que me llevaron a tocar esta valiosa disciplina.

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