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Publicado el 09 de mayo, 2019

Comiéndome el mundo, por Pipe Sánchez: Guía para vivir Marrakech

Autor:

Pipe Sanchez

Me dejé llevar por recomendaciones locales y preferí abrirme a conversar con los vendedores, a conectar con ellos y fue entonces cuando  me empecé a enamorar del increíble caos de esta ciudad. ¿Les da miedo comer comida callejera? Les doy el mejor consejo: vayan a los puestos donde se ve que hay solo locales comiendo, así se aseguran que es comida de calidad, con ingredientes frescos, y sin problemas de sanidad.

Autor:

Pipe Sanchez

Esta fue mi primera vez en África, hace tiempo que buscaba venir, aunque admito que Marruecos no es el lugar más representativo, porque te sientes más en Medio Oriente que en África mismo. Conocí una cultura que sentía muy lejana y distinta.

Planeamos seis noches en Marrakech y quería aprovecharlas al máximo. Había escuchado algunos comentarios de turistas que me hablaron de que no era un lugar seguro y que en los mercados te acosaban, pero, todo lo contrario, logré disfrutar mucho la ciudad.

¿Dónde dormir? Creo que todos los que hayan ido les dirán lo mismo: La Medina es un lugar increíble para quedarse, es la ciudad antigua, amurallada, y que concentra la mayor actividad tanto comercial como gastronómica y turística. ¿Hotel? Ni pensarlo, si vienen para acá tienen que quedarse en un riad, que son casas antiguas con jardín interior, y la gracia es que el trato es directo con los dueños de casa, por lo que puedes compartir un desayuno, conversar y conocer más de cerca la vida de los locales, sin duda una gran experiencia.

Sobre actividades, siempre recomiendo que lo primero es tomar un «free walking tour», que son visitas guiadas por locales, de un par de horas, donde recorres las atracciones más importantes a pie, y te deja muy bien informado por si después quieres volver. De esta forma, entiendes la historia y cultura de la ciudad, y le vas tomando cariño. Con este primer acercamiento, vas a sacar todos los miedos iniciales de tu cabeza.

Ya con el tour realizado, pueden ir al Jardín Majorelle que es impactante, al igual que el museo de Yves Saint Laurent, quien se enamoró de Marrakech y fue la ciudad que lo inspiró para muchas de sus creaciones. Tampoco se pierdan el Palacio Bahía, ni pasear por los innumerables souks, que son los mercados urbanos.

¿Y la seguridad? ¿Y el caos? Sí, es verdad que es un poco chocante caminar por calles angostas juntos a cientos de personas, mientras pasan muchísimas motocicletas y carros. O que en la plaza Yamaa el Fna hay muchos vendedores que se te acercan mucho más de lo que uno piensa. Pero mi invitación es a cambiar el chip. Mi primera visita a la plaza Yamaa el Fna fue algo frustrante, pero después volví y me dejé llevar por recomendaciones locales, y preferí abrirme a conversar con los vendedores, a conectar con ellos e incluso, a reírme junto a ellos, fue ahí donde me empecé a enamorar de este increíble caos. Tiene una magia muy especial.

Así fue que pude probar la mejor gastronomía local, porque hacíamos «buenas migas», y luego me invitaban algún snack callejero. ¿Les da miedo comer comida callejera? Les doy el mejor consejo: vayan a los puestos donde se ve que hay solo locales comiendo, así se aseguran que es comida de calidad, con ingredientes frescos, y sin problemas de sanidad. Imperdibles son los tajines, el pita con huevo duro y papa, y algún pescado frito.

Siguiendo estos consejos, confíen en que se enamorarán de Marrakech, tal como yo.

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