¡Feliz cumpleaños, mi muchacho querido!
No te imaginas el orgullo y la alegría tan inmensa que me da verte crecer y convertirte en el gran hombre que eres. Pasan los años, pero para este viejo sigues teniendo esa misma luz en los ojos que me llenó el alma desde el día en que llegaste al mundo.
Pásalo de maravilla, sueña en grande y recuerda siempre que aquí tienes a tu abuelo, con los brazos bien abiertos y el corazón lleno de amor para ti, hoy y todos los días.
¡Un abrazo apretado, nieto querido!
Libardo de Jesús Fernández Quintana

