Las garras de pollo son un mercado millonario, especialmente en China, donde se han consolidado como un producto muy cotizado y popular, y que crece cada vez más. Por lo mismo, desde Chile ha evolucionado la forma en que se clasifican para exportar a buen precio.

En Factor IA, conversamos con Cristián Meyer, gerente de Innovación de Agrosuper, quien explicó de qué manera la inteligencia artificial se está implementando en la industria avícola y cómo ha mejorado los estándares de calidad de la producción y de la exportación.

El ejecutivo explicó que “las garras de pollo, o patas de pollo, para nosotros pueden resultar más curiosas, exóticas, porque no las consumimos acá en Chile, pero en China es muy común. Es considerado un snack y se vende a muy buen precio”.

Para Agrosuper, el desafío era su clasificación en términos de calibre, tamaño, color. Es en este aspecto que la IA vino a entregar una solución clave para la empresa. “Todos estos aspectos definen ciertas categorías y, por lo tanto, precios. Entonces, si es que la persona que manualmente clasificaba la garra se equivocaba y clasifica una garra grande en la categoría chica, perdíamos plata. Por lo tanto, una decisión que antes era tomada por una persona, en base a la experiencia, y que estaba propensa a equivocación, hoy día la hace una máquina”, señaló.

¿Cómo funciona? La IA toma fotos desde distintos ángulos a cada una de las garras, que van pasando a una velocidad muy alta, y las compara según estándares. A partir de eso, las clasifica. “Al final tú puedes tener certeza de que la clasificación va a ser la correcta”, afirmó Meyer.

«Si tienes malos datos, tendrás malas estimaciones»

Para que la IA sea realmente una solución para la empresa, Meyer aseguró que la calidad de los datos es fundamental. “Hace algunos años tomamos una decisión que creo que fue importante y bien provechosa, y es que guardamos los datos. Ahí hay una decisión importante de costos, porque para recoger datos tienes que sensorizar muchas cosas, como humedad, gases, comportamientos animal, en fin. Entonces, hay mucha plata, activo, inversiones que tienes que hacer para que eso te entregue esa cantidad de datos. Y hemos aprendido que la calidad de esos datos no es menor. Si tienes malos datos, vas a hacer malas estimaciones”, indicó.

En esta misma línea, Meyer explicó que las personas también son un elemento clave. “Hemos tenido que aprender a entender nuevos roles, como los data science. Hoy día son una realidad. Operan, trabajan y tienen una particularidad, porque no sirve de nada si es que están solos trabajando en una sala oscura, tienen que estar conectados muy bien con los respectivos negocios y entender cada problemática”, puntualizó.

Finalmente, manifestó que frente al avance de la IA “hay que transformarse sin volverse loco, con tranquilidad, bajando la ansiedad de las cosas, pero hay que estar encima, al menos preguntándose para qué sirven estas cosas y dándose la oportunidad para usarlas (…) Creo que vamos a evolucionar, va a haber una transformación, habrán roles que van a cambiar. Lo que pasa es que en este caso, el músculo que se está transformando es el cerebro. Pero soy optimista”.

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