Los resultados del plebiscito sorprendieron en varios aspectos, siendo su resultado el más evidente, ya que ninguna encuesta logró pronosticar que el Rechazo lograría más de 24 puntos de diferencia con el Apruebo, empinándose el primero a un 62%. Evidentemente, el incremento de la tasa de participación fue tan sustancial que era difícil pronosticar el resultado obtenido.

Ahora bien, al analizar con mayor detalle los datos, como lo hizo la Facultad de Gobierno del UDD, nos encontramos con resultados sorprendentes que dan cuenta del cambio que generó este plebiscito en relación a votaciones anteriores. El primero de ellos es subdividir la población en cinco grupos según su nivel de ingreso, donde nos encontramos que en las comunas donde el ingreso familiar es más modesto tuvieron una tasa de participación de 87,4%, mientras que en las comunas de ingreso más alto dicha cifra llegó a un 82,8%. Por cierto que ambas cifras son superiores a lo visto en mucho tiempo, pero el que las personas que más modestas muestren una mayor participación que los más acomodados da cuenta de un cambio de sustancial.

De hecho, en las comunas más modestas el Rechazo superó sustancialmente al Apruebo con una brecha que fue mayor que lo observado en comunas más ricas y es así como en las primeras la brecha fue de 50 puntos mientras que en las segundas la brecha fue de 21 puntos. Esto muestra que la decisión apruebo/rechazo no se sustentaba en el nivel socioeconómico de las personas y hay comunas emblemáticas que dan cuenta de este fenómeno, como ocurrió en La Pintana, donde el Rechazo obtuvo un 62%.

Otra segmentación realizada por el estudio es subdividir las comunas de acuerdo a su característica rural o urbana, en donde las zonas rurales exhibieron una votación por el Rechazo (72,5%) sustancialmente mayor que la observada en zonas urbanas (57,7%). Esto es similar a lo observado en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, Francia y España, en donde una elite urbana, altamente educada y sofisticada, mira con desdén al mundo rural y sus costumbres, por lo cual las ofensas a nuestra bandera y el himno nacional finalmente tuvieron un efecto devastador.

Por último, en las comunas con alta presencia de pueblos originarios el Rechazo (72,3%) superó ampliamente al Apruebo en comparación con comunas con menor participación, donde el Rechazo fue más bajo, con lo cual se muestra el divorcio entre dichos pueblos y las personas que ocuparon cupos reservados en la constituyente. 

De esta manera, el plebiscito de salida cambió de manera sustancial los ejes habituales de los procesos electorales anteriores, los cuales deben ser analizado con detalle, ya que en el plebiscito anterior el Apruebo fue cercano al 80% y ello no significaba que dicho porcentaje representara la adhesión ciudadana a ideas de izquierda. Por ello, el resultado del domingo y el triunfo del Rechazo debe ser interpretado como lo que es: el rechazo a una propuesta constituyente que no logró convencer a los chilenos.

*Tomás Flores es economista.

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