En los últimos días ha habido distintas polémicas en torno a los liceos emblemáticos y la Municipalidad de Santiago. En primer lugar, persisten los hechos de violencia, causando no solamente un daño importante a la infraestructura, sino que también a la comunidad educativa propiamente tal y también a su entorno. Resulta evidente que no es adecuada una circunstancia en donde se lancen decenas de bombas molotov para que se produzca un correcto proceso educativo. Esto, que parece claro hoy, no lo fue tanto hace un par de años.

En segundo lugar, ha estado en la palestra pública las declaraciones de distintos directores de estos liceos en que señalan que la Municipalidad de Santiago, liderada por Irací Hassler, habría dado la instrucción de no aplicar la ley Aula Segura en los establecimientos de la comuna. Una situación a todas luces irregular, pero que lamentablemente tiene correlación con las declaraciones pasadas de las autoridades de Santiago.

En tercer lugar, cabe recordar cuál era -precisamente- la actitud de la alcaldesa cuando se encontraba en la oposición en su cargo de concejal. Irací Hassler señaló que la violencia que se producía en los liceos emblemáticos era una respuesta a la provocación que hacían las autoridades municipales. Lamentablemente la alcaldesa ni siquiera ha matizado sus dichos con el paso del tiempo.

Todas estas circunstancias nos dejan en un punto muerto, en donde los liceos emblemáticos siguen deteriorándose, cada vez hay menos postulantes, es imposible un adecuado proceso educativo y los vecinos viven batallas campales cada cierto tiempo a un costado de sus hogares.

Para resolver este problema no basta con decir que se condena la violencia, ni aún que lo digan quienes tenían siempre criterios de justificación frente a estos hechos. Se necesita utilizar todas las herramientas de la ley, y si se consideran inadecuadas, tramitar aquellas que se consideren más eficaces. Los mismos que se llenan la boca hablando de educación pública –que muchas veces no han pasado por sus aulas– son los que hacen oídos sordos de esta situación insostenible.

En esto, la realidad ha superado largamente a la ficción y podemos preguntarnos, a propósito de la reciente visita del Presidente Boric a la Araucanía, ¿con qué ropa el Estado podrá enfrentarse al terrorismo y a otros problemas graves de seguridad si no puede resolver el problema de la violencia en los liceos emblemáticos, que están en edificios cerrados y a pocas cuadras del mismo palacio presidencial?

*José Francisco Lagos es Director Ejecutivo Instituto Res Publica.

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