Desde marzo de 2022, cuando el presidente Boric asumió, las dudas sobre si era él quien realmente gobernaba se hicieron escuchar. Y esto, porque como una verdadera sombra, en sus discursos y acciones asomaba Guillermo Teillier, lo que hacía a muchos pensar que este era el verdadero poder detrás de la pantalla. Decisiones y concesiones a los comunistas tras el cambio de gabinete y las filtraciones del mismo Teillier lo dejaba un poco más claro. Esta semana fue el mismo Teillier quien hizo anuncios respecto a la expansión del presupuesto fiscal antes de que el mandatario lo hiciese público. Tellier busca dejar señales claras de que él ostenta el poder real. Cual jerarca soviético planifica, ordena y ejecuta, sin importar las consecuencias.

¿Es esto algo para sorprenderse? La verdad es que no. Los comunistas son disciplinados y Boric se decía a la izquierda del Partido Comunista; algunos se referían al Frente Amplio como “comunistas de pantalones cortos”. Son comunistas re rotulados y reinventados, seguidores de la misma “religión” y creencia. Su enemigo, el neoliberalismo y el capital. Buscan la igualdad, no para el mayor bienestar de todos, sino para quitarle a quienes tienen. Su odio es a “los empresarios del gran capital” y con tal de destruirlos, nunca les ha temblado la mano en repartir pobreza; la historia los condena. De democráticos, cero, nunca lo han sido. Hasta Teillier cuando no salió electo secretario general del partido rehízo la elección a su antojo para mantenerse en el poder –política dura y pura–. La obediencia ciega y el rigor es su gran fortaleza. La disciplina les ha dado frutos. Por lo mismo ordenan a los que improvisan.

Boric es débil e inexperto, lo que facilita las acciones de los “lobos experimentados” del PC. Teillier es el jefe y por tanto son los comunistas quienes realmente gobiernan. Por lo mismo, ojo con la elección del 4 de septiembre: la ciudadanía repudió el texto y el programa de gobierno, los repudió a ellos. Pero como hábiles políticos, ahí están presentando la idea de hacer lo mismo con bordes mínimos, es decir siendo cero democráticos y no considerando lo que la gente quiere, sino imponiendo a sangre y fuego su ideario.

Con tal de lograr el poder decidieron atacar a las AFP y al sistema de capitalización individual para darle una estocada al mercado de capitales, sabiendo que producirían inflación. ¡No les importó! Hoy anuncian expansión fiscal, ampliar el presupuesto con la idea de ir en ayuda de la población, lo que en realidad provocará más inflación. Cabe preguntarse ¿qué buscan? ¿Mejorar la vida de las personas o destruir el sistema? Si miramos la historia, siempre han puesto las decisiones políticas por sobre las personas y su bienestar; por algo cargan con 150 millones de muertos. Por lo mismo, y sabiendo lo perversos que son, y han sido, insisten en que sus ideas deben imponerse por las buenas o por las malas. Es la ideología y no el bienestar del país lo que ponen primero. Es lograr el poder total lo que buscan y para eso necesitan una constitución como la que la ciudadanía rechazó. ¡¡Insistirán!! Y su disciplina los hace re rotular lo mismo de un modo que parezca diferente. No consideran a quienes son contrarios a sus ideas, no son parte del pueblo. El pueblo para ellos incluye solo a los que piensan como ellos. Trabajan en  un proyecto exclusivo, no inclusivo. 

*Magdalena Merbilháa es historiadora.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta