pensiones

¿Deberíamos respaldar o no la reforma del sistema previsional presentada por el gobierno al Senado el miércoles 15 de enero más sus ajustes hasta hoy, y muy especialmente los planteados por el Consejo Fiscal Autónomo? ¿Por qué?

No, dicen los políticos de extrema derecha e izquierda, aunque por razones opuestas. Porque limita mi libertad y mi derecho a decidir qué hacer con mi plata, dicen unos (“Con mi Plata no”). Porque no termina con las AFP, o sea, con un sistema basado en el lucro que explota a los trabajadores, dicen los del otro extremo. Motivos fundamentalmente ideológicos y estrechos, que poco tienen que ver con si es la forma más viable y/o de menor costo para alcanzar pensiones suficientes para todos los chilenos y chilenas.

Mi conclusión: aprobemos esta reforma precisamente porque es un avance importante en solucionar una grave insuficiencia de nuestra sociedad. Propone algo relativamente balanceado que satisface los objetivos que desea una mayoría de los chilenos: mejores pensiones sin el riesgo de refundaciones ni de grandes errores. Lo acordado equilibra lo suficiente las aspiraciones menos ideológicas y polarizadas de una gran mayoría. Aquí explico cuáles son mis motivos principales para aprobar esta reforma.

Motivos

Lo primero, es que nos permite salir de algo que nos tiene entrampados y detenidos como país hace ya décadas, y concentrarnos en elevar el crecimiento económico que es lo único que nos permitirá en verdad pagar mejores pensiones porque significará más ahorro, inversión y empleos. La mejor manera de conseguir más crecimiento es aprobar esta reforma ahora ya. 

Lo segundo, es algo repetido con razón por muchos: que, aunque esta reforma no sea la mejor, es mucho más costoso no hacer nada. Sin reforma, las pensiones serán cada año más bajas comparadas con los últimos sueldos percibidos, especialmente para las clases medias que ahorran para su jubilación, como ha estado ocurriendo lamentablemente los últimos años. Esto genera descontento, malestar y rechazo en tantos ciudadanos que genera una dañina inestabilidad social.  Más adelante explico en detalle por qué.

El tercer motivo, es que esta reforma corrige los exceso o abusos de las AFP que les quitan legitimidad o aceptación social, mientras permite mantener lo bueno de las AFP, que es el ahorro individual para jubilar y la administración no estatal de esos fondos de ahorro. Esta reforma ni eliminará ni fortalecerá a las AFP; las pondrá mejor en el sitio que les corresponde. Al contrario de lo que piensa la extrema derecha, no es esta reforma la que terminará con las AFP sino las bajas pensiones que entregan en el sistema actual en el cual ellas son el actor dominante. Ocurrirá lo contrario de lo que inesperadamente pasó con los retiros irresponsables del 2020: ellos elevaron el respaldo y aceptación de las AFP porque la gente comprobó que no se estaban robando la plata, sino que estaba disponible con rapidez y exactitud. Sin correcciones, las más bajas pensiones futuras les quitarán ese respaldo. Nadie podrá defender a las AFP en diez años más si siguen entregando malas pensiones, aunque gasten millones de millones en publicidad diciendo que no es culpa de ellas. Esta reforma es lo que las salvaría, pero no esperen que ello ocurra sin poner o sacrificar algo de su parte.   

El cuarto motivo para aprobar esta reforma es que permite elevar la Pensión Garantizada Universal (PGU), que es la más progresista y eficiente medida de redistribución de ingresos puesta en práctica en Chile en los últimos 30 años, sin elevar el preocupante déficit fiscal actual. Esta reforma eleva la pensión mínima para todo chilena y chileno desde $214.000 a $250.000 mensual. Eso puede parecerle poco a usted lectora o lector, pero es mucho dinero para dos y medio millones de familias pobres del país y para el Estado de Chile y los contribuyentes. Ese ingreso se elevará en 17%, muy por encima del 2% en que crece apenas el ingreso del conjunto del país. Por eso esta reforma es muy cara para nuestra sociedad. Pero vale la pena hacer ese esfuerzo, a pesar del engorroso préstamo de los cotizantes de 1,5 puntos de sus imposiciones.

 Vuelvo a explicar por qué es tan grave seguir postergando corregir nuestro sistema previsional actual.

Costos de no hacer nada

Como dije arriba, el motivo es que, sin cambios, el actual sistema seguirá entregando cada vez más bajas pensiones en comparación con los sueldos que percibimos. ¿Por qué pasa esto? Simplemente porque con el paso del tiempo y el progreso general del mundo y del país sube la edad promedio en que nos morimos las personas (la llamada, técnicamente, “expectativa de vida”). Entonces se alarga el período en que vivimos de una jubilación, si es que no se eleva la proporción del sueldo destinado a previsión o jubilación (la actual cotización de 10%) y/o se atrasa proporcionalmente la edad de jubilación, lo que en Chile erradamente todavía no se ha hecho. ¿Cuánto exactamente? Veamos.

Ese período en que vivimos con los ingresos de una jubilación era de 9 años para los hombres y 20 para las mujeres el año 2000 (casi 20 años después de establecido el actual sistema previsional en 1980), porque entonces ellos se morían en promedio a los 74 años y ellas a los 80. Entonces los 9 años de ellos resultan de restar la edad promedio de fallecimiento (74) menos la edad fijada por la ley para jubilar (65). Los 20 años de las mujeres resultan de restar los 80 años de edad promedio de fallecimiento de los 60 como edad mínima para jubilar. Por eso en su mayor parte las pensiones de las mujeres son más bajas. Porque, aunque hayan ahorrado lo mismo a su edad de jubilar (supongamos $70 millones), ellas lo necesitan dividir entre los 20 años que vivirán (o sea, apenas $3,5m por año) en cambio los hombres necesitan dividir los $70m entre sólo 9 años, lo que les da más del doble: 70/9= $7,8m, o sea, $650.000 mensuales. ¡Esto pasaba el año 2000!

¿Qué pasa ahora 24 años después, el 2025? Que el problema se ha agravado por la incapacidad de acordar elevar la tasa de cotización y la edad de jubilación. Y el mero paso del tiempo elevó la edad promedio de fallecimiento de los hombres a 79 años (5 más que el 2000) y el de las mujeres a 84 años (4 más). Entonces eso alargó el número de años en que unos y otros vamos a vivir de una pensión: a 14 años ellos y a 24 ellas. Dividiendo los mismos fondos ahorrados entonces darán pensiones más bajas: $2,9 m anuales ellas ($70m/ 24años) y $5m ellos ($70/14). Hoy, entonces, reciben $242.000 ellas (en vez de casi $300.000 que habría logrado el año 2000) y $417,000 ellos en vez de los $650.000 que habrían obtenido hace 24 años atrás cuando moríamos de menor edad. ¡Urge entonces hacer algo porque de seguir sin corregir las pensiones irán bajando cada año más!

El análisis y ejemplo anterior permite entender que esta ya compleja reforma sólo corrige parcialmente el atraso de no haber hecho ajustes en el sistema antes.  Además, se necesita atrasar la edad de jubilación tanto de hombres como de mujeres, pero muy especialmente de las últimas. Si esa edad se atrasara a los 67 en vez de 60 años, se duplicarían al menos las pensiones de ellas. Los fondos ahorrados se elevarían ($70 a unos $90m) y ellos se dividirían por menos años: 14 (84-67), con lo que la pensión anual subiría a $6,4m ($90/14= $6,4). Este valor más que duplicaría las pensiones actuales de $2,9m al año sin reforma. Conclusión: el atraso de las edades de jubilación es más eficiente y necesario que subir las cotizaciones. Esta reforma debiera establecerlo para aplicarlo gradualmente en una próxima etapa no lejana. Cuanto más se postergue peor será. La reforma actual es tan cara, compleja y riesgosa justamente porque nos demoramos mucho en hacer los ajustes necesarios.

Colaboración de todos

En este tramo final de tramitación de la reforma urge el cuidado y colaboración de todos. Muy especialmente de los periodistas y, en particular, de los editores y reporteros de televisión. No busquen tanto armar o ampliar polémicas y divisiones con sus repetidas preguntas sobre qué le responde uno al contrario que opina lo opuesto. ¡Aunque tengan más rating las peleas! Aprovechemos la atención en la actual reforma de la opinión pública, los medios, los políticos y los ciudadanos para educar a la población en esta materia. Falta mucho por hacerse en explicar con honestidad. La negligencia del Estado en este tema es lamentable. Pero hay signos alentadores. Desde hace años no observaba en los principales diarios chilenos una cobertura y análisis tan completo como los de estas semanas sobre la reforma previsional. La importancia y complejidad del tema lo amerita. Ya es tiempo que nuestro mundo periodístico se reivindique con un servicio de mayor calidad. Lo está haciendo. Los chilenos necesitamos su aporte.  

Hay valiosas entrevistas a expertos y autoridades actuales y anteriores en la prensa. Pero hasta ahora mucho análisis macroeconómico: cuantos puntos del PIB cuestan los costos fiscales y otras medidas. Abordemos también temas más cercanos a la gente. Falta más análisis microeconómico y de los beneficios esperados; el alza específica probable de las pensiones de distintos grupos o segmentos de ciudadanos. Según ingresos y otras condiciones. Por ejemplo, grupos como profesoras jubiladas entre los 65 y 70 años, con y sin lagunas previsionales, etc. Por esta vía se podría estar pagando buena parte de la famosa “deuda histórica” con los profesores. Es el momento para que todos nuestros líderes de opinión salgan a expresar su apoyo a esta reforma públicamente. Hagamos política en serio y en grande: construyamos una polis, una ciudad y un país donde todos podamos y queramos vivir mejor juntos. 

Participa en la conversación

3 Comments

  1. Muy buen análisis económico para apoyar la reforma. Sería loable también que el Libero no se contagie con los extremos en este tema.
    Ojalá de aprobarse, no se paguen los aumentos en octubre de 2025. Sino al mes de aprobarse la reforma. Alguien dijo que pagarse en octubre sería «cohecho»

  2. No hay ningún análisis económico de parte del expositor, sino que, su deseo, compartido de mejorar las pensiones actuales y futuras. Las dudas y preguntas son, hay análisis e informes financieros y simulaciones de impactos en diferentes areas???? Ninguno, NINGUNO. Segunda pregunta y vital, es menester, es ineludible aprobar esta reforma formulada entre gallos y media noche, en la cocina ubicada en el menos cinco??????? O el apuro tiene dos míseros objetivos, dar un «legado» a como de lugar a este desastroso gobierno y pagar tipo septiembre, octubre a un mes de las elecciones en un gigante COHECHO, más aún financiado por un porcentaje de las pensiones de los actuales trabajadores. Mientras el fisco cero esfuerzo, gasta y gasta en estupideces

  3. Artículo propagandístico y lleno de falacias. Por ejemplo:
    Hay que aprobar esa ley ahora, para poder “concentrarnos en elevar el crecimiento económico que es lo único que nos permitirá en verdad pagar mejores pensiones porque significará más ahorro, inversión y empleos”. ¿Y si no la aprobamos, o si aprobamos una ley mejor que esa, no podríamos elevar el crecimiento económico?
    ¿Se requiere una mala ley, que según muchos expertos pone en riesgo el crecimiento económico, para poder dedicar esfuerzos a lo que sí importa, qué es elevar el crecimiento económico? Espero me perdonen los seguidores del Sr. Tironi; pero ese disparate es cualquier cosa, excepto un argumento lógico. ¿Por qué mejor no orientar los esfuerzos inmediatamente en el crecimiento económico que, según el Sr. Tironi “es lo único que nos permitirá en verdad pagar mejores pensiones”?
    Tiene tan poco de racional, la defensa basada en “la fe ciega del carretonero” que hace el Sr. Tironi de esta pésima y peligrosa ley, que se contradice a sí mismo, poniendo sobre el tapete el mejor argumento para pensar en una ley distinta: “el atraso de las edades de jubilación es más eficiente y necesario que subir las cotizaciones”.
    Hay tres reales argumentos que él menciona, y ninguno de ellos tiene que ver con aprobar este esperpento de ley:
    1) Las pensiones son muy bajas y se requiere hacer un esfuerzo para mejorarlas.
    2) Se requiere actuar con urgencia.

    Está claro que atender la urgencia de cualquier forma, aún poniendo en riesgo el crecimiento del país, que es “lo único que nos permitirá en verdad pagar mejores pensiones”, no es suficiente para lograr mejores pensiones. Y especialmente cuando solo se enfoca en elevar las cotizaciones, y no mira ni de lejos el atraso en las edades de jubilación, que el Sr. Tironi, en este caso con toda lógica, señala como el medio más eficiente para subir las pensiones.
    El afán de salvar a un gobierno que se hunde (como ya advirtió, y actuó en consecuencia el FA al apoyar una ley que no querían), no es motivo suficiente para arruinar al país; y de paso acusar al periodismo de querer revelar información, a las AFP de abusar (sin explicar por qué), a los políticos serios de extremistas.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.