Quizás en un futuro no muy lejano el 15 de marzo será un nuevo 8M para el mundo feminista. La Convención incluyó en su borrador de Constitución el reconocimiento y aseguramiento de los derechos sexuales y reproductivos -eufemismo estratégico para incluir el “derecho a decidir sobre el propio cuerpo” o el “derecho a elegir” o, simplemente, “derecho al aborto”.

De los tres incisos del artículo, solo se aprobaron los dos primeros con los votos de toda la izquierda, ingresando así al borrador de Constitución, pero el tercero fue rechazado pues se sumaron a su rechazo votos del Colectivo Socialista y de Independientes No Neutrales, volviendo el inciso a la Comisión donde se intentará “moderar” el artículo con una referencia expresa al Legislador para que éste establezca los límites al derecho al aborto, o incluyendo explícitamente en el inciso alguna limitación. Por cierto, esta nueva “versión moderada” del inciso tercero deberá ser luego aprobada por el Pleno, cuestión bastante improbable atendido los argumentos de los promotores de la norma.

Por un lado, los incisos ya aprobados se refieren a una interrupción voluntaria del embarazo garantizada por el Estado y asegurando que su ejercicio sea libre de violencias e interferencias, y tal redacción permite su exigibilidad directa, sin necesidad de una ley nueva. Una interpretación originalista (o sea, que considera que es importante la intención del creador de la norma para conocer su alcance), revela que la voluntad del constituyente siempre ha sido consagrar el aborto libre. Así lo reflejan las iniciativas presentadas en la Comisión, los discursos de los convencionales, la ausencia de indicaciones para que existiese una limitación expresa, el rechazo a las indicaciones que limitaban este “derecho” o que protegían al no nacido, el nuevo estatuto jurídico superior de los animales y la naturaleza, etc. De la objeción de conciencia, mejor ni hablar.

Siendo el tenor de dicha norma tan radical, el feminismo y progresismo constituyentes se asustaron y recurrieron a la clásica fórmula de la irresponsabilidad a la que nos tienen (mal) acostumbrados: “La ley lo arreglará”, pero ojo: sin estar dispuestos a incluir una obligación para el Legislador en ese sentido. Argumentos y citas a la doctrina constitucional en materia de regulación legal de los derechos fundamentales fueron el disfraz usado para calmar los ánimos antes de la votación. Así, señalaron que ningún derecho es absoluto, que en el derecho comparado toda norma que permite el aborto libre tiene límites temporales y que no hay necesidad de mencionar expresamente en la Constitución tal limitación, pues será la ley (hipotéticamente) la encargada de establecerlo.

Entonces, ¿cuál es el sentido del rechazo al inciso tercero para que vuelva a la Comisión si ya conocían los argumentos que resolvían el problema? Si dicho inciso regula el ejercicio del “derecho al aborto” estableciendo límites (plazos o causales) ¿qué incentivo tienen quienes hayan aprobado los dos primeros incisos para votar a favor de una limitación que quedará expresamente en el borrador de Constitución? Y si el inciso que remite dicha tarea al Legislador logra aprobarse en la Comisión, lo más probable es que se rechace en el Pleno, pues ya han dejado claro que ningún derecho fundamental es absoluto y deben ser regulados por ley, aun cuando no exista disposición expresa en tal sentido. En resumen, ¿por qué las convencionales feministas debieran “moderar” su postura, si tienen el comodín del futuro Congreso Plurinacional, con escaños reservados para indígenas y diversidades sexuales, y con un “Senado” sin dientes? Los convencionales de izquierda que aprobaron los dos primeros incisos y rechazaron el tercero, pensando que se abriría así una oportunidad para limitar constitucionalmente el derecho al aborto, pecaron de ingenuos, pues los argumentos en contra se venían escuchando desde hace varios días y se los dijeron en la cara, una y otra vez. En resumen, el rechazo del inciso tercero fue un saludo a la bandera y un calmante para sus conciencias. Por tanto, los convencionales del Colectivo Socialista y de Independientes No Neutrales tienen la obligación moral, política y social de ocupar todos los medios para que, al menos, la normativa en esta materia establezca límites claros en el borrador de Constitución.

El día del plebiscito no estaremos ante una hoja en blanco, sino ante una hoja en rojo, pues da lo mismo si consagra el derecho al aborto, con o sin límites, sea con o sin remisión expresa o implícita al Legislador, ya que el aborto siempre será el asesinato de una persona inocente e indefensa. Seguirá siendo una hoja en rojo, y ni por un segundo dudaremos en rechazarla de principio a fin. 

Roberto Astaburuaga-Abogado Comunidad y Justicia

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