La minería es una industria que requiere de una mirada de largo plazo por donde se la vea.

Los geólogos explican con delicada sencillez cómo un depósito de algún mineral se demora millones de años en conformarse.

Las gigantescas inversiones requeridas para extraer la riqueza de la tierra se hacen con vistas a 20, 30 o más años de plazo. Y la tecnología e innovación permiten que yacimientos vuelvan a ser productivos, rentables y extiendan su vida útil por mucho tiempo.

Chile ha sido un país minero a través de toda su historia: salitre, carbón, cobre, litio, entre otras maravillas de nuestra patria, por más de 200 años. Con orgullo compartimos frases clichés como que “somos un país minero”, con la connotación de ser fuertes, esforzados, especiales y hasta románticos…. tipo película “Los 33”. O que “el cobre es el sueldo de Chile” y manejamos cifras de lo que esta industria representa como porcentaje del Producto Interno Bruto, del precio actual de la libra de cobre, de los miles de puestos de trabajo que se generan o de lo que representa para el fisco de Chile.

Sin embargo, la realidad de la minería chilena es otra. Así lo ha dejado en claro Capital Economics, la consultora británica que, en su informe publicado el 6 de febrero de 2024, cuestiona la posibilidad de que Chile pueda aprovechar su posición para ser protagonista de la denominada transición verde de la minería, resaltando que tanto en cobre como en litio, el país tendrá un modesto crecimiento de aquí al 2030. Es más, el informe habla claramente de un “deterioro del entorno empresarial minero”.

Ya se está haciendo costumbre ver cómo Chile pierde importancia en el mundo, pero duele más cuando se trata de minería. La encuesta del think tank canadiense Fraser Institute mostraba en 2023 una caída de 29 puestos en el atractivo para inversión minera comparado a 2018 (viene cayendo sostenidamente en los últimos años). Los factores que más impactaron el resultado fueron la incertidumbre regulatoria en temas relacionados con áreas protegidas o la falta de claridad legal.

¿Y qué hacemos al respecto? Dejamos que aumenten los royalties a las empresas del sector, sin saber con certeza a qué se destinarán dichos recursos, por ejemplo, educación, si es que de verdad queremos hacer cambios profundos y duraderos para al desarrollo de nuestro país.

La industria minera requiere de un análisis profundo, de centrarnos en el desarrollo de la innovación y la productividad, impulsando la creación de una institucionalidad seria respecto de grandes proyectos, la renovación del mapa geológico o el apoyo a la inversión en infraestructura vial, aérea, portuaria, educacional y empleos indirectos que se generan gracias a esta industria.

Seguimos “pegados” en el hoy, olvidando que hay otros que se vuelven más atractivos que Chile y no enfrentamos con convicción y una mirada estratégica, integral y de largo plazo, como debe ser.

No solo perdemos importancia como país minero, sino que además ya nos identificaron como inadecuados en la adopción de la transición verde. ¡El “tiempo” de la minería y de los avances en sostenibilidad en esta importante industria y en Chile es hoy!

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1 Comment

  1. El marco regulatorio tanto ambiental, como técnico y tributario, son fundamentales para las inversiones de largo plazo, particularmente en los proyectos de extracción de minerales en nuestro país. Sin una mirada de largo plazo por parte de nuestras autoridades, no podremos seguir desarrollando esta actividad ni menos, crear valor agregado (tarea pendiente por décadas). Debemos ser un país serio.
    Si bien la transición verde puede representar un desafío para esta industria, debemos tener presente que, a diferencia de otro países, las empresas mineras en Chile han incorporado a sus procesos el uso de agua servida tratada y agua de mar. Esto último, ha sido muy destacado a nivel internacional, dado que hay minas en Chile que operan 100% con agua de mar.
    La reutilización de agua servida tratada junto al tremendo potencial que representa la posición geopolítica de Chile frente al Pacífico, son oportunidades únicas que debemos utilizar para el desarrollo de energías limpias así como también, en la incorporación en los procesos productivos de nuestras industrias tal como lo ha hecho la minería.

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