La ventaja del Rechazo en las encuestas ha hecho que muchos partidarios del Apruebo planteen seriamente la opción de aprobar para luego reformar. Una mayoría muy importante de los ciudadanos (cerca del 75%) está disconforme con el proyecto emanado de la convención, que es extremo y alejado del sentido común. En nuestro país no hay doce naciones y los chilenos lo saben. ¿Por qué incluirlo en la Constitución entonces? ¿Por qué entregar privilegios a algunos ciudadanos a costa de otros? La justicia ya no sería ciega, sino que tendrá un ojo abierto para ver a cuál sistema de justicia pertenece un chileno antes de juzgarlo. Si a ello agregamos un previsible debilitamiento de la función policial y la desaparición del estado de emergencia, la paz social podría ser fuertemente amenazada por el proyecto de constitución.

La posibilidad de elegir la provisión de salud y educación privadas sería severamente restringida y los ahorros previsionales ya no serían heredables. El aborto sin límites podría transformar una contienda de derechos en un acto macabro, sin siquiera respetar la objeción de conciencia de muchos. En fin, son demasiadas las cuestiones que gente realmente interesada en tener una nueva constitución no comparte y preferiría ver reemplazadas por otras.

Pero el Partido Comunista a través de su presidente Guillermo Teillier ha dictaminado que “no es el momento para hacer esa discusión” y muchos en el Frente Amplio han apoyado esa posición. Incluso el presidente Boric pareció ponerle la lápida al Apruebo para reformar, cuando dijo que se podía conversar de reformas después del 4 de septiembre. Sin embargo, sectores del Partido Socialista y el PPD que se la han jugado por el Apruebo han manifestado abiertamente su discrepancia. No están conformes con el proyecto y además temen que la ciudadanía se incline definitivamente por el Rechazo ante esta demostración de poca disposición a comprometerse a reformas. La gente no es tonta, y sabe que un triunfo del Apruebo desataría presiones irresistibles desde el PC y el Frente Amplio para mantener intacta la constitución aprobada. Para ser claros: si Boric cambia de posición al final aceptando hablar de reformas antes del plebiscito, será sólo para intentar salvar al Apruebo. Ya mostró su poca disposición a hacer reformas y si gana no le costará mucho decir después que otra vez cambió de opinión. Estos tira y afloja entre quienes apoyan al gobierno de Boric puede terminar costándole caro al Apruebo en la medida que el Apruebo para reformar pierda toda credibilidad.

Hay un segundo problema que está causando dolores de cabeza al gobierno. La intervención electoral, con el propio Boric firmando ejemplares de la Constitución como un souvenir, es inédita en Chile desde la vuelta de la democracia. Los actos públicos a favor del Apruebo organizados por autoridades y la abierta campaña en redes sociales contradicen expresamente las instrucciones de la Contraloría. Esto, además, puede ser contraproducente ante la pasividad del gobierno frente a problemas acuciantes de los chilenos como la inseguridad ciudadana y criminalidad, que están desatadas en los últimos días. Estamos frente a un gobierno que no gobierna sino que hace campaña y ayer tanto el presidente Boric como su ministro Jackson sintieron el repudio de la ciudadanía por esa conducta. El Apruebo se verá perjudicado por esta situación.

Y el tercer problema grave del gobierno es su decisión de renunciar a su principal responsabilidad que es la mantención del orden público. Las calles de nuestras ciudades están tomadas por la delincuencia y Carabineros tiene las manos atadas para enfrentar la violencia delictual por la persecución que sufren cada vez que reprimen un delito. El alcalde de Independencia hace campaña por el Apruebo vestido con una polera del Perro Matapacos. 

Esto ha llegado al paroxismo en la Araucanía, donde el señor Héctor Llaitul, líder de la CAM, se pasea incitando a la violencia, amenazando a la población y jactándose de asesinatos que su organización habría cometido por venganza. Consultado el gobierno sobre estas declaraciones responden que no habrá querella contra Llaitul. Boric dice que ellos no persiguen ideas, Vallejo que esa postura está fijada y no habrá cambios y Jackson que esa es una línea que viene del propio presidente Boric. Insólito, el gobierno desde el centro mismo del poder defiende y ampara a un terrorista. El indigenismo es un cáncer que está enquistado en La Moneda y terminará destruyendo a este gobierno, y ya ha hecho metástasis en su insensato proyecto de Constitución que será rechazado por la ciudadanía.

*Luis Larraín es economista.

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