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Publicado el 25 de agosto, 2019

Jaime Jankelevich: ¡La ideología es más fuerte!

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

La aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma tributaria gatilló una reacción de la izquierda digna de los años de la lucha de clases, como si toda la renovación que dicen haber experimentado hubiera sido cosmética. La retórica sesentera para atacar la reintegración es odiosa y falaz, y en nada beneficia al país.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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La aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma tributaria del Gobierno, reintegración incluida, es una esperanzadora noticia que mejora sustancialmente las expectativas de los agentes económicos. De obtenerse el mismo resultado en el Senado, nuestra economía recibiría un vital incentivo para la inversión, lo que traería aparejado más y mejores puestos de trabajo, mayor crecimiento y mejores oportunidades para todos.

Sin embargo, para la izquierda, desde el PPD hasta el FA, lo que se aprobó ayer fue una “vergüenza tributaria” porque, según ellos, lo aprobado es solo para el beneficio de los ricos, en contra de la clase media y los trabajadores, quienes serían los que tendrían que pagar los impuestos que se estarían llevando para la casa los más pudientes.

Pero no solo eso. La izquierda además dio por quebrada la relación con la DC por haber cometido el pecado de haber aportado los votos para que se aprobara esta trascendental reforma, lo que demuestra que solo les interesa que el Gobierno fracase, creyendo que así, tienen la mejor opción de retornar al poder.

Las declaraciones de la izquierda son odiosas y falaces, porque pretenden que la gente crea que el efecto de la integración tributaria será que los ricos, como ellos califican a cualquiera que dé empleo -sin distinguir entre un emprendedor, una pyme o una gran empresa- se van a llevar el capital para la casa, motivados por una incontrolable codicia que ahora podrán satisfacer. Ni por un momento reconocen que esos recursos que se liberen se van a invertir en crecer, en generar nuevos proyectos o simplemente para competir en mejores condiciones. No, nunca, ¡porque la ideología es más fuerte!

Y lo que a la izquierda le duele decir es que la integración tributaria beneficia fundamentalmente a 1.200.000 pymes en régimen formal que existen en Chile, las que se vieron muy afectadas por la pésima reforma del 2014 de Bachelet. Debido a que esa reforma generó inequidad tributaria, un pequeño empresario paga más impuestos que si estuviera empleado ganando lo mismo. Y no solo inequidad con los más chicos, porque un gran empresario, siendo chileno, paga más impuestos que un extranjero, con lo cual le resulta más atractivo invertir fuera del país, como efectivamente ocurrió.

Como consecuencia de esta reforma, la inversión en Chile cayó los cuatro años seguidos de Bachelet, lo que nunca había ocurrido, y la economía se estancó. Con la integración se soluciona la inequidad tributaria y se incentiva la inversión en el país, lo que permitiría retomar la senda de crecimiento que pretende sacarnos de la trampa del ingreso medio.

La batalla por esta reforma no ha concluido. Ahora viene la discusión en el Senado, instancia en la cual ni siquiera el Presidente de la DC puede afirmar que sus senadores aportarán los votos para aprobarla, como sucediera en la cámara baja.

Es de esperar, que con sentido país, los senadores apoyen esta vital iniciativa gubernamental, con la cual, los que más se beneficiarán serán sin duda los trabajadores y la clase media, a diferencia de lo que piensa la izquierda.

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