Esta semana la Comisión de Medioambiente y Modelo Económico de la Convención Constitucional, en su trabajo de revisión del articulado rechazado, aprobó la redacción del artículo 4, que consagra los derechos de la naturaleza. Por otra parte, el nuevo gobierno firmó este viernes el Acuerdo internacional de Escazú”, que busca asegurar los derechos al “acceso a la información ambiental”, la “participación pública de los procesos de toma de decisiones ambientales” y “acceso a la justicia ambiental”. 

En USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos, coincidentemente, organizamos la semana pasada en conjunto con ACE, Asociación Cristiana de Empresarios de Ecuador –país que ha liderado en Latinoamérica el combate del cambio climático y referente en cuanto a la incorporación de derechos de la Naturaleza en su Constitución de 2008–, el Seminario Internacional “Crisis climática, un desafío compartido”

En su presentación, el ministro del Ambiente, Agua y Transición Ecológica de Ecuador, Gustavo Manrique, relató que le regaló al Presidente Guillermo Lasso un ejemplar de la Encíclica Laudato si’, donde el Papa “enfatiza que el clima es un bien común, que es de todos y para todos” y afirma que “el compromiso con el bien común tiene que ser entendido como un tema intergeneracional”, y que “el cambio climático es un problema global, con graves condiciones ambientales, sociales, económicas y políticas; (…) es uno de los principales desafíos actuales para la humanidad, y además resalta el rol que debemos asumir como huéspedes en este planeta”. El ministro Manrique mencionó una reflexión de mucho sentido común: “el hombre necesita a la naturaleza para su supervivencia, pero la naturaleza no necesita al hombre para la suya”. 

En el mismo seminario, Gonzalo Muñoz, Champion de la COP25, recordó la evidencia científica de la influencia de la acción humana en el cambio climático, y resaltó tres exitosos proyectos en curso: Race To Zero, que busca llegar a cero emisiones en 2050; Race to Resilience, que busca “poner a las personas y la naturaleza en primer lugar en la búsqueda de un mundo resiliente”; y la GFANZ (Glasgow Financial Alliance for Net Zero), que vincula a instituciones financieras que buscan “acelerar la descarbonización de la economía”, destacando que “ya no se trata de una agenda ideológica, sino que se trata de una agenda de competitividad, ética, bienestar y seguridad”. El tiempo de la acción ya está aquí.

Quienes estamos en el mundo de la empresa y el emprendimiento hemos ido tomando conciencia de la obligación que tenemos para ser parte de la solución y estamos desarrollando planes de sostenibilidad y sometiéndonos a criterios “ESG” que se aplicarán cada día con mayor fuerza. Entendemos que hay mucho por hacer y estamos en ese camino. Volviendo a la actual discusión constitucional, en USEC creemos que es positivo plantear los derechos de la Naturaleza, cuidando siempre que el foco esté en el desarrollo de una ecología plenamente humana. Como indica el Papa, “un antropocentrismo desviado no necesariamente debe dar paso a un «biocentrismo», porque eso implicaría incorporar un nuevo desajuste que no sólo no resolverá los problemas sino que añadirá otros. No puede exigirse al ser humano un compromiso con respecto al mundo si no se reconocen y valoran al mismo tiempo sus capacidades peculiares de conocimiento, voluntad, libertad y responsabilidad” (Laudato Si’, 2015, 118). 

Lo importante es que los derechos de la naturaleza no impidan el desarrollo económico sustentable de hoy y del futuro, necesario para la eliminación de la pobreza, como recuerdan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. No sumarse a este carro en nombre del interés de corto plazo hipotecará el futuro de las próximas generaciones.

*Francisco Jiménez es Presidente de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC).

Deja un comentario

Cancelar la respuesta