Alea iacta est. “La suerte está echada” es la frase que se le atribuye a Julio César luego de entrar con sus legiones armadas a Roma, cruzando el Rubicón. No había vuelta atrás si cometía esa ilegalidad que le estaba prohibida a los generales. Era un punto sin retorno.

Eso es lo que ha ocurrido con el Presidente Boric. Ha echado marcha atrás en muchas de las posiciones que le permitieron escalar al poder. En buena hora, pero el daño está hecho y es irreversible.

Revisemos solo la última semana. Cambió sus posturas respecto al rol de las AFP, la condonación del CAE, llevar las FFAA a la Macrozona Sur para controlar la violencia y hacer más estricto el control de armas, el narcotráfico y el crimen organizado.

Respecto a las AFP, ahora acepta que puedan continuar administrando las actuales cuentas individuales de los trabajadores e incluso aceptó tramitar una reforma constitucional que establece la inexpropiabilidad de los fondos. Nada más lejos del “no + AFP”, con el cual aplanó calles por años y los intentos de acabar con el sistema, apoyando los 4 proyectos de retiro del 10% (más allá de la ayuda social). Ahora dijo haber aprendido que provoca inflación esa liquidez, pero el daño está hecho. La escalada de precios ya está haciendo sufrir a los chilenos, sobre todo a los más vulnerables, y el alza del salario mínimo a 400 mil nominales transformará los $50 mil adicionales en unos pocos pesos no más a fines de año. 

Gabriel Boric se auto impuso como “criterio de éxito o fracaso de nuestro gobierno” sacar adelante la reforma previsional. Ahora se muestra abierto a negociar para llegar a acuerdos, cuando antes dio un portazo a la iniciativa emprendida por el gobierno anterior. El daño de haber continuado arrastrando las bajas pensiones y de agravarlo con los retiros es irreversible.

En buena hora también el Mandatario retrocedió con la “condonación universal del CAE”, que prometió como un “deber moral” para terminar con una “política fracasada”. Enfrentado ahora a la cruel realidad de la escasez, se da cuenta que toda su reforma tributaria de 4 puntos del PIB es más o menos equivalente a este perdonazo del crédito de los deudores del CAE, Corfo y Fondo Solidario, que suman US$12 mil millones. Esta semana anunció que será gradual y comenzando por quienes estén al día, generando incentivos para continuar su pago. “Si uno hiciera lo contrario, todos dejarían de pagar”.  Pero lo cierto es que hasta ayer él hizo todo lo posible para que las 752 mil personas que están en etapa de pago del CAE dejaran de pagar. De hecho, la morosidad el año pasado superó por primera vez el 40%. Como opositor, convirtió una buena política pública, que permitió a centenas de miles acceder a la educación superior, en una demanda generacional. El daño está hecho, porque ayudó a desprestigiar y desahuciar una política que puede continuar mejorándose, como lo hizo Piñera I (fijó tasa del 2% y pago máximo del 10% del ingreso), y aliviar a los que están en mora que se concentran mayoritariamente en los desertores. 

Qué hablar de la necesidad de contar con las FFAA para atajar en algo la violencia en la Macrozona Sur. Boric votó sistemáticamente en contra de reanudar el estado de excepción, medida extraordinaria a la que tuvo que recurrir el ex Presidente Piñera, luego que la oposición le bloqueara todas las iniciativas para mejorar la seguridad en la zona. Entre ellas, el actual Presidente votó en contra de tipificar el delito de robo de madera, aumentar las penas por atentados incendiarios o usar las FFAA para el resguardo de infraestructura crítica. Presionado por los camioneros forestales que cortan las carreteras como protesta ante los atentados, el Ejecutivo recurre ahora a todo tipo de artilugios, como una reforma constitucional, para volver a contar con la ayuda de los uniformados, proponiendo un “estado intermedio” que no signifique reanudar el estado de excepción al que se opuso. El daño colateral de asimilar él y sus ministros (entonces diputados) la intervención de las FFAA a más violencia, funciones represivas inaceptables, abusos de poder, etc., está a la vista. La destrucción y el desgobierno ha cundido y sólo este año suman 9 las personas asesinadas víctima de la violencia en esas regiones. 

Imposible cerrar esta columna sin dedicar una frase a la prioridad que ha dado el Presidente al control de armas, luego de los tiroteos en Meiggs el domingo y el homicidio de un carabinero en Chillán Viejo. Pero él se negó a legislar la idea que mejoraba el control de armas en 2017. Ahora, sin embargo, pide a la oposición “la necesidad de que transversalmente todas las fuerzas políticas tengamos un acuerdo nacional contra la violencia”, señaló en Punta Arenas.  

El efecto devastador de su posición ambigua frente al uso ilegítimo de la fuerza es, sin embargo, definitivo. Del que hemos visto en las ciudades (y que él propone indultar atribuyéndole un carácter político) y del que asola en  el sur, que él no considera terrorista, sino que un “conflicto entre el  Estado de Chile y el pueblo nación mapuche”.

Alea iacta est!

*Pilar Molina es periodista.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta