Este lunes, el gobierno del Presidente José Antonio Kast presentó el Plan Chile Despega, iniciativa que busca generar más de 100 mil empleos en medio de una crisis laboral que se ha prolongado por varios años. En entrevista con El Líbero, David Bravo evalúa las medidas anunciadas y asegura que deben ir acompañadas de reformas estructurales que faciliten la contratación. “Lo que vamos a tener que hacer también es tratar de que se genere empleo con medidas que lo que hagan sea quitarle regulaciones o quitarle impuestos a la contratación”, explica.
El economista del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC y quien presidió la Mesa de Reactivación Laboral que convocó el gobierno, también apunta a la demora en enfrentar el problema: “Habría sido bueno haber abordado la emergencia hace cuatro años”.
-¿Qué le pareció en términos generales el Plan Chile Despega?
-Sus medidas me parecieron bien. Yo he venido empujando por abordar la emergencia laboral desde hace harto tiempo y el hecho de que haya un plan me parece ya muy importante. Habría sido bueno haber abordado la emergencia hace cuatro años atrás, que es cuando tuvimos nuestro problema, pero sí, valoro cuando las autoridades toman acción en la materia.
En el último año del Presidente Piñera se implementó el IFE laboral y un montón de otras medidas. El 2022, antes de que entrara el gobierno del Presidente Boric, empecé a hablar de emergencia laboral porque me temía que se iba a sacar la mirada sobre el tema laboral. En los últimos cuatro años no se entendió que estábamos en una situación compleja en el mercado laboral. Esa situación no se abordó, no hubo un plan de emergencia y, contrariamente a lo que uno habría esperado, se empezaron a implementar medidas que incrementaron los costos laborales, ya a partir del aumento del salario mínimo y la otra reforma. Entonces no solamente no se supo abordar una emergencia que en general se trató de soslayar siempre, sino que se implementaron medidas incrementando los costos laborales. Una de las últimas medidas del gobierno anterior fue mandar el proyecto de ley de negociación por rama, lo cual básicamente es como una medida para aumentar los costos laborales en las pymes, porque todo ese tipo de medidas en general a las empresas grandes no les afecta. El mercado laboral se empeoró mucho, vamos a tener que tomar medidas de emergencia, pero al mismo tiempo vamos a necesitar tener también medidas más estructurales.
Cuando uno mira dónde está el déficit de empleo, está concentrado básicamente en empresas, microempresas y en pequeñas empresas. Ahí es donde está la gran caída. Hay más de 300 mil empleos menos hoy día que los que había en el año 2019. Las empresas medianas y las grandes, todas tienen un poco más de empleo que antes de la pandemia. Todo nuestro déficit está concentrado en las empresas más pequeñas. Por eso es importante decir que todos los incrementos en costos, donde más han golpeado, es en las empresas más pequeñas. Son las empresas que tienen menos opciones, son las empresas que no se pueden escapar, que no tienen un área de recursos humanos, por ejemplo, cuando llega el momento de implementar la ley Karin o en la jornada laboral tienen menos opciones. Por lo mismo, me gustó que en las medidas se incorporaran estos recursos para el FOGAPE, que básicamente son como garantías para créditos, precisamente para ese tipo de empresas, para las empresas más pequeñas, que a lo menos es una forma de tratar de compensar la situación en la que están y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con pago de proveedores.
-¿A qué se refiere con que necesitaremos medidas más estructurales?
-En la Mesa de Reactivación Laboral nosotros empujamos varias de esas medidas de orden más estructural también. Son reformas que hoy día son necesarias, porque no está muy claro que vayamos a bajar la tasa de desocupación solamente con subsidios o con planes transitorios, sino que en el fondo vamos a tener que hacer las dos cosas. Vamos a tener también que hacer reformas para que podamos corregir los problemas que en la práctica ya se han extendido por largo tiempo.
-¿Pero le parece que las medidas anunciadas tienen la magnitud suficiente para empezar a revertir el deterioro del mercado laboral o es un primer esfuerzo solamente?
-Es difícil decirlo. Entendemos que hay una restricción de recursos fiscales que nos hace mucho más difícil enfrentar el tema. En términos generales, me parece correcto y necesario que se tuvieran que implementar subsidios, subsidios directos y los subsidios que se contemplan son subsidios que no requieren mucho tramite. Esos subsidios habría preferido que fueran más, pero que haya subsidio al empleo en mayor magnitud que como se consideraron inicialmente en el Modo Empleo, me parece muy bien, era muy importante hacerlo.
-¿Y respecto a las otras medidas?
-Me pareció bien que se acelerara la ejecución del presupuesto en Obras Públicas, Vivienda, y que de alguna manera también se incluyera SUBDERE y que se le pusiera un monto adicional de recursos en obras de rápida ejecución. Eso es correcto. Esto va a requerir mucha gestión, porque esto lo necesitamos ahora. Yo espero también que en el manejo fino de esto también se trate de priorizar lo más posible los empleos.
-¿A qué se refiere?
-A que nosotros recomendamos en la Mesa de Reactivación Laboral que se tomaran obras y que se tratara de añadir turnos. Esto implica que la obra se hace más rápido y ocupa el doble de trabajadores que es lo que necesitamos en este minuto. Y si hay dos turnos y son obras que se pueden trabajar de noche, por ejemplo, y no tienen impacto sobre la ciudad o cosas por el estilo del ruido, podemos pasar a tres turnos. La ventaja de eso es que, en el fondo, una obra que ya tienes, o que está en curso, o que se va a acelerar ahora, la puedes acelerar también en términos de trabajadores.
Así que, en términos generales, me gustaron los componentes, me parecieron bien, adecuados. Y creo que hablan de una presión por un sentido de urgencia. ¿Va a ser suficiente o no? Bueno, eso lo vamos a tener que ir monitoreando mes a mes y al mismo tiempo que se monitoree lo que ayer se comprometió: la ejecución del 100% del presupuesto de este año en estos ministerios.
-Usted presidió la Mesa de Reactivación Laboral convocada por el gobierno y entregaron 22 propuestas. ¿Quedó conforme respecto a cómo fueron consideradas? ¿Qué medidas importantes que ustedes presentaron quedaron pendientes en este anuncio?
-Nosotros pusimos un foco en los subsidios. Argumentamos en favor de los subsidios directos al empleo. Así es que de alguna manera el plan recoge algo de eso. También nosotros, dentro de las medidas de corto plazo, recomendamos el tema de los turnos. Si bien no se menciona este tema, yo espero que sí esté considerado. O sea, que dentro de todo ese esfuerzo de inversión que van a hacer y de ejecución, es natural que le demos más importancia al empleo.
-¿Qué otras medidas quedan pendientes?
-El resto de las medidas tienen que ver con cosas como sala cuna universal, que está en el Congreso. Nosotros hicimos también una sugerencia sobre abordar ahora el tema de la jornada de 40 horas, la forma como se promedian. Se promedian cuatro semanas hoy día. Tienes cuatro semanas para poder eventualmente tener un promedio de 42, estamos todavía en 42 horas. Pero nosotros propusimos que eso pasara a 16 semanas, tal como más o menos ocurre en la OCDE. Hay un proyecto de ley que está en el Congreso para eso.
–El gobierno habla de crear más de 100 mil empleos. ¿Es una cifra alcanzable?
-Es una pregunta difícil. En el mejor de los casos este programa va a generar del orden de 100 mil empleos. Y 100 mil empleos, si se apuran y esto se logra generar en estos meses o en la primera parte del año 2027, necesitamos que esto ocurra ahí. El ideal es concentrarlo lo más posible. Si va a ser en 2027, hay que concentrarlo en el primer semestre. No necesariamente estos van a ser nuevos empleos, porque podría ser que algunas de estas personas igual habrían tenido empleo sin el subsidio. Entonces, el impacto va a ser probablemente menor que 100.000 empleos. En el mejor de los casos, si fueran 100.000 empleos, estamos hablando de cerca de un punto de desocupación, pasar de una tasa de 9,5% a 8,5%, entonces es evidente que no es suficiente. Lo que se está haciendo con esto es generar simplemente un puente entre que la economía ha estado estancada con que se va a empezar a recuperar para que después el crecimiento económico pueda, ojalá, entrar a operar más fuertemente. Entonces el impacto definitivamente va a ser limitado. Por eso decía al principio que yo creo que en esta oportunidad no nos basta, especialmente porque no tenemos recursos fiscales en abundancia, así como tuvimos para la crisis subprime.
En este minuto, lo que vamos a tener que hacer también es tratar de que se genere empleo con medidas que lo que hagan sea quitarle regulaciones o quitarle impuestos a la contratación. Eso es Sala Cuna, que le estamos quitando el impuesto de contratar mujeres y las otras regulaciones que eventualmente podrían ayudar y que hoy día en la práctica son trabas. Ese tipo de cosas también son de carácter urgente, porque la economía por sí sola en este minuto no está dando hasta que recupere el crecimiento y de todas maneras pareciera ser insuficiente por el déficit de empleo que tenemos.
-¿Qué se puede esperar de esos 100 mil empleos? ¿Serán empleos estables o habrá una proporción importante que serán solo temporales?
-Serán empleos formales, porque la condición para entregar los subsidios es que tienen que ser empleos formales, porque queremos incentivar la formalidad. Entonces, van a tener seguridad social, seguros, todo eso que es muy relevante. Ahora, si son de naturaleza transitoria o más permanente, eso es parte de lo que vamos a ver. Es decir, si esos empleos se mantienen después de quitado el subsidio. Eso es lo que nos gustaría, que sirva como un puente para que efectivamente una persona encuentre empleo, le sea atractivo al empleador y que luego, terminado el subsidio, que la persona pueda mantenerse. Ahora, en el camino, mientras ese subsidio está, de todas maneras estamos haciendo algo por el empleo y por los ingresos de las personas con un carácter más bien formal.
–Usted ha hablado de la necesidad de crear alrededor de 750 mil empleos durante este período. ¿Cree que pueda ser posible? ¿Qué otras cosas debiera hacer el gobierno para conseguir esa meta que usted plantea?
-Todavía nos faltarían 390 mil empleos para poder recuperar la tasa de ocupación que teníamos antes de la pandemia, ese es el déficit actual.
Sin embargo, cada mes se van adicionando nuevas personas a la población. Todavía estamos en una etapa en que la población adulta, en edad de trabajar, está creciendo. Entonces, como la población está creciendo, para mantener la misma tasa de ocupación, tenemos también que aumentar el número de ocupados.
Entonces, en realidad, cuando uno dice hoy día faltan como del orden de 400 mil empleos, hay que considerar que en los próximos años va a estar aumentando la población a trabajar en algo menos del 1%. También vamos a tener que considerar, aparte de esos 390 – 400 mil empleos que faltan, la proporción de la población que va a ir entrando.
Por eso es que esos son del orden de 300 o 350 mil. Por eso he dado un número de 750 mil, si es que uno toma todo el periodo de los cuatro años del gobierno. Esa es como la meta de empleo para poder decir “sí, lo logramos”. Es lo que yo honestamente habría esperado que hubiera ocurrido en el gobierno anterior, que hubiéramos terminado el mandato recuperando la tasa de ocupación prepandemia, tal como ocurrió en todos los países de América Latina. Por lo tanto esperaría que sea lo que ocurre ahora. Es una cantidad muy grande, especialmente habiendo partido con una tasa de crecimiento económico negativa en varios meses de este primer semestre. Se ha puesto muy difícil la situación y pienso que la meta, entonces, no digo que es imposible, sino que es muy exigente.
Para que sea posible realmente se requiere caminar como por dos cuerdas separadas: la emergencia y los cambios en regulación. Pero al mismo tiempo eso requiere que haya mucha capacidad de ejecución del gobierno, que haya mucha coordinación al interior del gobierno, entre sus distintos ministerios y también que haya mucha colaboración en el Congreso y con la oposición.
Si uno mira todas esas últimas cosas que mencioné, todas se ven hoy día muy difíciles, porque uno no está viendo derroches de colaboración. Pero pienso que por el bien de Chile, porque el empleo es algo que es muy importante, con un poco de grandeza de todas partes, si se pusiera esto delante como objetivo, sería lo que se podría lograr. Pero entiendo que es algo muy difícil.
–¿Cuáles son, a su juicio, las principales causas del deterioro del mercado laboral que ha sufrido Chile?
-Evidentemente que hemos tenido crisis: la pandemia, más recientemente también la crisis internacional, la guerra de Rusia, todo ese tipo de cosas a una economía abierta como la chilena, la afectan. Tenemos también lo que está pasando ahora con el petróleo. También hemos tenido shocks positivos, como el precio del cobre, no son solo shocks negativos.
Cuando miramos a los países de la OCDE antes de la pandemia y después de la pandemia, nos damos cuenta de que recuperaron su tasa de ocupación prepandemia tempranamente. Chile es parte de la OCDE y no es el caso. Pero cuando miramos América Latina, pasó lo mismo. La zona recuperó sus tasas prepandemia.
Nosotros parecemos estar bastante solos en esto. Lo que es evidente a mi juicio es que el factor más importante tiene que ver con Chile, no tiene que ver con fenómenos externos.
Y ese factor, de alguna manera se traduce también en crecimiento, porque Chile está creciendo ahora menos que el mundo, menos que América Latina. Entonces, de alguna manera, algo hemos hecho nosotros en este periodo que nos ha distinguido de manera negativa. ¿Qué cosas pueden ser las que hemos hecho? La crisis que tuvimos en Chile con el estallido social, las consecuencias de eso, los proyectos de reforma constitucional relativamente extremos… de alguna manera uno se pregunta: ¿Por qué sería atractivo invertir en Chile, si no sabemos qué reglas vamos a tener?
Y yo pongo en la misma línea y con la misma importancia el hecho de que en el gobierno anterior no se reconoció que estábamos en una crisis laboral y se actuó como si no tuviéramos esa crisis laboral. O sea, básicamente se empezó a pasar incrementos muy fuertes en el salario mínimo que no son aconsejables ni prudentes cuando uno tiene una crisis laboral. Eso genera más daño y ahondó la crisis. Entonces yo creo que en el gobierno anterior nos comportamos como si no estuviéramos en una crisis laboral con medidas que en la práctica fueron antiempleo.
–¿Ve que se pueda revertir alguna de esas políticas públicas que dañaron el mercado laboral?
-Yo creo que aquí el cambio importante, que es lo que yo le recomendé siempre y prioritariamente al gobierno del Presidente Boric y a los ministros del Trabajo de la época, que es que la primera medida proempleo que yo les pedía era que dejaran de hacer cosas antiempleo.
Entonces me pareció muy bien que una de las primeras cosas que hiciera este gobierno fuera sacar del Congreso el proyecto de la negociación por rama que es una medida antiempleo.
Nosotros pusimos también en las medidas de la Comisión de la Mesa de Reactivación Laboral, el tema del reglamento de la Ley Uber, porque en la práctica eso sí pone en riesgo un sector que ha estado incrementando el empleo. Lo importante del Plan Chile Despega es que esta no es una época en la que nosotros podemos poner en riesgo los empleos. Ese es un criterio y yo creo que ha estado ocurriendo. Esa es una primera cosa.
Era necesario hacer este plan. Pero como también decía, necesitamos esas reformas que son importantes. De eso pienso yo que dependerá si vamos a tener éxito o no, o si en realidad vamos a terminar de manera lamentable de nuevo este periodo de gobierno, como una rareza en el mundo que no se recuperó de la crisis del Covid. Uno esperaría que cuando termine este gobierno, en marzo del 2030 -que ya van a haber pasado 10 años de la crisis de la pandemia-, ya la hayamos superado, porque no es aceptable seguir ahí. Sin embargo, es muy exigente. Ya vimos que eso implica tener 750 mil empleos adicionales. ¿Vamos a ser capaces? Por eso es que creo que hay que darle sentido de urgencia a este problema.

Bravo aplica dos estándares de evidencia.
Cuando evalúa el plan actual, advierte correctamente que subsidiar 100 mil contrataciones no equivale a crear 100 mil empleos: algunos habrían existido de todos modos. Exige, por tanto, un contrafactual.
Pero ese rigor desaparece al juzgar al gobierno anterior: observa simultáneamente mayores costos laborales y menor ocupación y concluye que fueron políticas «antiempleo». Falta demostrar cuánto del rezago se explica por esas reformas y cuánto por crecimiento, inversión, productividad, composición empresarial o la profundidad del shock pandémico. La hipótesis puede ser razonable; la causalidad no está demostrada.
El contrafactual, al parecer, tiene preferencias políticas: es indispensable para descontar los empleos que reclama el gobierno actual, pero puede tomarse el día libre cuando se trata de atribuirle los perdidos al anterior.