No fueron los nuevos autogoles del gobierno esta semana los que encendieron las alarmas. No fue el insólito incidente con la pareja del Presidente, que convirtió su promesa de modificar un cargo protocolar, el de Primera Dama, en una personalización del mismo: “Irina Karamanos”, ampliando además sus atribuciones a políticas públicas que corresponden por ley a ministerios. Ese desdén por la institucionalidad también se reflejó en el procedimiento que originó otro incendio esta semana: el paro de los trabajadores de Codelco por el cierre de la Fundición Ventanas. Era algo esperable, pero no que lo anunciara el Presidente, en vez del gobierno corporativo de la empresa que coloca bonos en el exterior para financiarse. Tampoco era imaginable que no acordara previamente el proceder con los trabajadores, o que la decisión no fuera coordinada con la ministra de Minería, encargada de relacionar el Ejecutivo con Codelco. 

No, lo que realmente encendió el terror en La Moneda son las encuestas, que consistentemente dan por ganador al Rechazo en el plebiscito de salida. Gabriel Boric ha atado el futuro de su administración a que la propuesta constitucional sea aprobada, de manera que es para tiritar pensar que algunas (Black & White) revelen que el Rechazo se impone con el 60%, sin distinguir entre hombres y mujeres o entre grupos económicos. La única excepción está en los menores de 35 años, donde el porcentaje baja del 60 al 46%.  

Así las cosas, el diagnóstico es más o menos nítido. El Apruebo perderá si la centro izquierda y la izquierda no se pliegan, lo cual gatilló la urgencia de revertir las malas señales que reciben las personas moderadas que estuvieron en el 78% que quiso una nueva Constitución, pero no la que propone la Convención Constitucional. En nada ayudó la negativa inicial de esta a invitar a los expresidentes de la República al acto de clausura de su trabajo, que selló la suerte del acto. Allí Boric estará solo, porque todos los ex Mandatarios se excusaron de asistir ante la mezquina y humillante invitación a presentar la propuesta de nueva Constitución al país. 

Contribuye también a la percepción que el Gobierno perderá el plebiscito que ha hecho suyo el hecho que ocho ex presidentes de la DC emitieran el jueves una declaración, solicitándole al presidente del partido dar libertad de acción frente al plebiscito. Es evidente que buscan impedir otro vaciamiento de militantes, si es la junta nacional la que define la postura institucional. Solo dos ex titulares de la Falange, que aún militan, no firmaron esa declaración. Subyace que todos los demás estarían por el Rechazo. 

Esta semana Boric tenía la oportunidad de borrar la mala impresión que causó que olvidara mencionar en su primer discurso como jefe de Estado a su antecesor Ricardo Lagos, a pesar de que este apoyó su candidatura. Ese fue un agravio adicional que buscó reparar en diferentes instancias.

En la inauguración del año académico del Instituto Chile, el miércoles, se refirió a “los 30 años” que el Frente Amplio y el PC pulverizaron para escalar al poder. Haciendo un gesto contradictorio con esa postura, reconoció las dificultades que tuvo que enfrentar Lagos para hacer cambios estructurales (leyes de amarres, quórums supra mayoritarios, dijo) e hizo un reconocimiento directo a sus antecesores: “Quiero decir, como millennial, que en los 30 años famosos hubo mucho movimiento y que Chile no parte en 2019 ni en 2011 (…) en los últimos 30 años, hubo tremendos avances”.

Al día siguiente, en la fundación del ex Mandatario socialista, tuiteó junto a una selfie de ambos: “Hoy me reuní con el ex Presidente Lagos a conversar sobre Chile y sus tremendos desafíos. La historia de nuestra República es siempre más grande que cada uno de nosotros por separado, y hace bien escuchar y aprender de quienes nos antecedieron”.

Días antes, en la auto entrevista con su vocera Vallejo, también había hecho un reconocimiento a Lagos valorando “el aporte que todos quienes nos antecedieron han hecho para que lleguemos a este momento”.

Ante tanto aprecio de última ola, Lagos no dijo nada… Y de Boric, ¿convicción sincera, o estrategia, como la que adoptó para ganar en segunda vuelta moderando sus postulados de modo de captar el voto de centro izquierda y del socialismo democrático? No sabemos. Lo sabríamos si fuera ganando y reconociera los avances de los últimos 30 años. En todo caso, de no mediar cambios en como se avecinan los resultados del plebiscito, veremos multiplicarse los gestos de Boric-segunda-vuelta en los días sucesivos. Está por verse si le vuelven a creer, sobre todo, que no depende todo sólo de él. Los convencionales hablan por sí mismos y hasta ahora, aunque acuerden por 2/3, más espantan que congregan. Y ese dado ya está tirado.

*Pilar Molina es periodista.

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