Señor Director,

Somos muchos los que pensamos que, si gana el Rechazo, dada la gravísima crisis económica, lo mejor para el país es que siga vigente la actual constitución de acuerdo a lo que dispone el artículo 142 en su inciso final. El país lo que necesita no es distraerse en discusiones bizantinas, sino tomar medidas urgentes para resolver las urgencias sociales. Y esto se puede hacer con esta constitución, porque en ningún caso lo impide y si existiera algún artículo que lo entrabara, es cosa de reformarlo.

Desgraciadamente los que sostienen esta postura no tienen ninguna posibilidad de dar a conocer sus argumentos ya que no son invitados a ningún medio de comunicación, que se encuentran copados por los dirigentes políticos que están cegados con la idea de una nueva constitución, no importando el costo que esto tenga para el país. Respecto a la legitimidad de la actual constitución, el Rechazo en el plebiscito de salida se lo da.

Sería bueno que las personas, junto con leer el borrador de la convención, leyeran la constitución actualmente vigente de 2005, y para ello recomiendo la edición histórica de Jaime Arancibia Mattar, en la cual detalla el origen de cada norma y verán que pocas son las que provienen del tiempo de Pinochet (y paradójicamente varias de estas están reproducidas en el borrador de la convención). Nadie niega que se requieren cambios (ideas de ellos fueron presentadas por iniciativa popular con gran cantidad de firmas y rechazadas por la convención), pero para ello es mucho mejor la vía de la reforma, manteniendo la misma estructura en el articulado por razones prácticas para facilitar el trabajo de jueces y abogados (el proyecto de Bachelet la mantenía).

Alfonso Campos González, abogado

Deja un comentario

Cancelar la respuesta