Señor Director,
Hace pocos días estuvo en Chile la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo. Es una mujer fuerte y con ideas muy claras, que no ha hecho uso del victimismo ni de las cuotas de género para su desarrollo personal ni para posicionarse como una de las figuras políticas más influyentes de España. Con tono insistente, Cayetana aseguró que cuando se identifica mal el problema es imposible llegar a una buena solución. Lamentablemente, esa es la tónica en la que ha caído el feminismo ideológico español y, desde hace algunos años, también un sector del chileno. “Machos opresores”, se repite, como si fueran un colectivo de asesinos y violadores por nacimiento a los que se condena por quienes son y no por lo que hacen; la maternidad se menciona como una carga perversa, como si tener hijos fuese antinatural; aparece una necesidad de ser víctimas, impropio de todo el talento y capacidades de las mujeres y que asume que requieren una tutela permanente. Se trata de una visión contraria a la realidad, que intenta dividir a la sociedad en buenos y malos y que sepulta todo atributo de la mujer.
Feminista o no, un país pro-mujer es aquel en que se reconoce su fortaleza y coraje. Por ello, no se les trata como víctimas ni a los hombres como victimarios por esencia, como en una especie de lucha permanente e inevitable. La red de protección social del Estado debe poner énfasis en dar apoyos a la maternidad, disponer todos los medios para terminar con la pobreza que las afecta especialmente y abrir espacios para su desarrollo personal y profesional, pero por sobre todo, debe reconocer sus capacidades y potencialidad para desarrollarse en las más diversas áreas de la vida social.
Lo más cómodo es quedarse en el discurso de la opresión y del victimismo ya instalado, atribuir cargas a los hombres, a la historia, a la derecha o a la izquierda. Sin embargo, será mejor hacer un buen diagnóstico y proponer soluciones que contribuyan de verdad a solucionar problemas que aquejan a las mujeres no como un colectivo, sino como personas libres, con derecho a pensar distinto y que no necesitan un trato diferente por el solo hecho de serlo.
Teresa Le Blanc, Directora Pensando Chile, Fundación ChileSiempre
