Los resultados de la reciente encuesta Criteria arrojó que un 48% de los consultados desaprueba el trabajo que está desempeñando la Convención Constitucional. Un fenómeno que se viene acrecentando ante la inquietud que están provocando las propuestas de normas que se están aprobando en el pleno de la instancia.

Y es que para incredulidad de los ciudadanos, lo que se está configurando es más bien un proceso desconstituyente, considerando las primeras propuestas que ya superaron los 2/3 y estarán en el borrador de la próxima Carta Fundamental. Que Chile dejará de ser un Estado unitario para convertirse en uno “regional y plurinacional” tendrá -de aprobarse la Constitución en el plebiscito de salida- un impacto tremendamente negativo para el país.

La deriva refundacional que tomó la Convención, marcada por un afán revanchista y sectario, nos llevará por un mal derrotero. La que supone deberá ser la nueva Constitución de la República de Chile, de continuar por esta senda, será una Carta Fundamental hecha a la medida de los pueblos originarios. 

Esto supone varios riesgos: el primero es que una minoría circunstancial con mayoría en la Convención, termine redactando una Constitución que excluya a la mayoría de los chilenos, lo cual podría derivar en un problema de legitimidad de origen del nuevo texto.

El segundo inconveniente es que normas como establecer sistemas judiciales diversos, asambleas regionales con amplias facultades, autonomía casi total de las regiones respecto del Estado central y ahora la posible nacionalización de la minería, no sólo estarán creando una suerte de Leviatán omnipresente y omnipotente, sino que además pulverizará el sentido de Nación, dividiendo al país en muchas partes, lo cual anticipo como causa de desgobierno y conflictos civiles de distinta índole.

Pero otro aspecto inquietante que muestra el mencionado sondeo de opinión es que el 47% de la población no sabe de la existencia de un plebiscito de salida. Es decir, un alto porcentaje de las personas no se está informando del proceso constituyente.

Para quienes amamos nuestra patria, nuestra historia común y creemos que las libertades individuales son esenciales para el desarrollo humano, debemos iniciar un intenso trabajo destinado a informar a las personas de los peligros a los que nos exponemos como país si es que el proceso constituyente continúa marchando por la cornisa. Por eso es fundamental que los ciudadanos votemos muy informados en el plebiscito de salida, para que no caigamos en la dañina trampa que instaló la izquierda radical.

*Carmen Gloria Aravena es senadora.

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