En la campaña del Apruebo se volvió a generar una tendencia que ha sido una estrategia permanente por parte de la izquierda, que es la de citar a sus amigos y contactos a nivel internacional para demostrar una especie de “consenso mundial” sobre la necesidad de avanzar en la postura que comparten. En esta pasada, académicos como el líder del anti comercio libre Ha-Joon Chang, la crítica de la propiedad intelectual Mariana Mazzucato, o el autor de “El Capital en el Siglo XXI”, Thomas Piketty, junto a políticos norteamericanos como el Senador por el Estado con menos diversidad racial de Estados Unidos, Bernie Sanders, o el representante de la Cámara Baja por Chicago, el mexicano-estadounidense Jesús “Chuy” García, y con el tradicional jet set de Hollywood, como el actor de la película Hulk, el actor chileno-estadounidense de una serie de Star Wars y varios más del espectro de una izquierda internacional bastante militante, se hicieron presente mediante comunicados, tuits y videos en redes sociales.

Esta elite de izquierda plantea una teoría relevante sobre el proceso chileno; consideran que el Apruebo es la ratificación de un texto garantizador de bienestar inmediato, por lo que no habría razón para rechazar a excepción de desconocimiento o “fake news”. Eso sí, jamás aceptarían implementar las medidas planteadas en Chile en sus países de origen, debido a las comodidades de sus accesos a viajes privados, inversiones nacionales e internacionales, y estabilidad y bajos niveles de delitos en sus barrios comparados con esta lejana franja de tierra. En ese sentido, esa arrogancia infinita de creer que existe solo una interpretación correcta, y esta siempre es la del sector progresista de izquierda, es la que genera la brecha tan grande con la realidad, donde casi 8 millones de chilenos votaron en contra de la propuesta adorada por la izquierda internacional, y no se explican el resultado, por la falta de conocimiento de la realidad de la ciudadanía. Como se comentó en redes sociales, se demuestra que tienen menos calle que una pantufla.

Ahora bien, la gran pregunta es por qué en nuestro país parece tan relevante aceptar sin contrapesos este colonialismo político de izquierda, donde políticos y actores nos dicen qué pensar, cómo votar y qué es lo mejor para nosotros, muchas veces sin haber estado en nuestro país, sin conocer la realidad de Chile y, con bastante certeza, sin siquiera haber leído el texto –¿o saben leer en español?-. Por ello, es fundamental empoderar a la ciudadanía para tomar sus propias decisiones, y no quedarse en imágenes y apoyos vacíos de personas que no se harán cargo de lo que están pidiendo para un país que solo les interesa como experimento social.

Finalmente, es hora dejar de culpar la derrota del Apruebo a interpretaciones distintas a su buenismo que solo fue compartido en 8 comunas en todo el país o a quejas infundadas de noticias falsas. El borrador era malo y punto, ahora tenemos la posibilidad de hacer otro, ojalá sin buscar una verdad oficial y censurar a quien piensa distinto, y entendiendo qué es lo mejor para Chile y no qué es lo que nos quieran decir, desde la comodidad de sus películas de Hollywood o sus cafés en sus universidades -muy progresistas-, una élite de izquierda desconectada con nuestra realidad.

*Álvaro Bellolio es académico y consultor de políticas públicas.

Ingeniero Civil Industrial en Tecnologías de la Información y Director Escuela de Gobierno Universidad Nacional Andrés Bello

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