¿Puede Chile alcanzar los 8 millones de turistas con un presupuesto de promoción cuatro veces menor que el de sus vecinos? En una nueva entrevista de Libre Mercado, la presidenta de la Federación de Turismo de Chile (Fedetur), Mónica Zalaquett, desmenuzó el balance de un 2025 marcado por la recuperación, pero advirtió sobre varios problemas que pueden complicar las proyecciones de 2026.
«En la discusión presupuestaria no se pudo llegar a acuerdo. Por primera vez en la historia hay un recorte del 30%. Esto nos vuelve uno de los países latinoamericanos con menor presupuesto para promover a Chile», explicó la líder gremial. Según las cifras expuestas por Zalaquett, la brecha con los países vecinos es crítica para la competitividad del destino. El presupuesto para promoción internacional será de apenas US$ 7 millones, una cifra que palidece frente a los US$ 25 millones de Colombia o Brasil, o los US$ 20 millones de Perú.
«Es no comprender la oportunidad que esta industria tiene. Cada dólar que tú inviertes en promoción recibe de vuelta tres o cuatro veces ese dólar. Es una inversión, no un gasto», enfatizó.
Proyecciones y el valor del turismo nacional
A pesar del escenario presupuestario, las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento de entre un 5% y 6%, con una generación de divisas cercana a los US$ 13.600 millones entre turismo nacional e internacional.
En esta línea, Zalaquett subraya que el turismo nacional permite a las pymes -que representan el 90% de la oferta- sobrevivir durante todo el año y romper la estacionalidad en destinos como la Patagonia. Explicó que los países que se han consolidado como destinos competitivos a nivel global, primero han desarrollado el turismo nacional, porque es lo que permite mejorar la oferta. “Chile tiene muy marcadas las estaciones, entonces cuando tú no desarrollas el turismo nacional, muchos de esos emprendimientos incluso tienen que cerrar”, aseguró.
Respecto al turista extranjero, se refirió al perfil de los visitantes: mientras el argentino sigue siendo el más numeroso (40%), el brasileño gasta 2,5 veces más, y los mercados europeo y estadounidense superan los US$ 250 de gasto diario. Es por eso que es importante ver, no solo el número de turistas, sino la procedencia, “porque tú no quieres saturar el destino, pero sí quieres que ese turista te deje más divisa”.
Respecto de los destinos que frecuentan los turistas, Zalaquett contó que los argentinos están más centrados en el turismo de compra y, durante el verano, de playa; los brasileños se enfocan en el esquí y las viñas durante el invierno, aunque la oferta se ha ido ampliando hacia la Patagonia y San Pedro de Atacama; y los europeos visitan los parques naturales y el turismo de aventura.
Las “trabas” a la gestión: Parques Nacionales y Fronteras
Para la presidenta de Fedetur, el crecimiento de la industria no solo depende de la promoción, sino de una gestión eficiente que hoy presenta falencias graves, tal como ejemplificó.
«No resiste el trabajo que hace la Conaf. No cuenta con los recursos ni la formación para ser anfitriona de parques nacionales», señaló, criticando los cierres de parques en días feriados o periodos de alta demanda por falta de turnos.
Zalaquett también cuestionó que turistas deban esperar hasta 14 horas en el Paso los Libertadores o que pasos en el sur cierren a las 5 de la tarde en plena temporada. “No es la experiencia que un país de anfitrión debiera dar a sus visitantes”, añadió.
Por otro lado, la ejecutiva propuso la creación de un gran centro de eventos (para 5.000 a 10.000 personas) mediante una alianza público-privada para capturar el mercado de turismo de incentivos y negocios.
El desafío para el próximo Gobierno
De cara al cambio de administración, Fedetur ha planteado una hoja de ruta que permitiría crear 150.000 nuevos empleos y llegar a los 8 millones de turistas. Para ello, Zalaquett fue enfática en que la gobernanza debe recaer directamente en el Ministerio de Economía.
«El turismo es la única industria que en Chile se da desde Putre hasta Puerto Williams. No hay región donde no haya un oferente turístico. Es una herramienta de descentralización real, pero necesitamos que los tomadores de decisiones comprendan su potencial como exportación de servicios», concluyó.
