Un piso de aranceles de 10% para todas las exportaciones que entren a Estados Unidos -la que será la tasa que deberán pagar los envíos chilenos- anunció el Presidente Donald Trump en la esperada ceremonia del llamado “Día de la Liberación”, realizada en los jardines de rosas de la Casa Blanca.

Los gravámenes anunciados incluyen tasas del 34% para todos los productos de China, 24% para los de Japón y 20% para los bienes europeos, en un listado que incluye a una serie de otros países a los que llamó “malos actores”.

“No cree en el libre comercio, no cree en el libre mercado, cree en el dirigismo estatal. Es mucho más parecido al típico gobierno tradicional de América Latina. Trump podría ser un peronista”, asegura enfático el economista y director de empresas Juan Andrés Fontaine en el podcast Libre Mercado.

El también exministro de Economía dice que lo que hemos visto en el corto tiempo que lleva Trump en este segundo mandato es una “inyección de incertidumbre” tanto para la economía norteamericana como para la global. “Y me temo que vamos a seguir sumidos en esta incertidumbre”, agrega.

A nivel de efectos, Fontaine divide los impactos de corto plazo con los de mediano y largo plazo. Entre los primeros, cree que habrá noticias positivas: una depreciación del tipo de cambio, mejores precios de las materias primas y sustitución de importaciones, lo que podría llevar a que productos que antes tenían como destino Estados Unidos terminen derivando en mercados como el chileno, con precios competitivos. “Vamos a tener acceso a productos algo más baratos en el mercado internacional”, plantea.

Sin embargo, anticipa un impacto negativo a más largo plazo en la actividad económica norteamericana, que incluso podría agudizar el frenazo que se ha visto en los últimos meses. “Esto probablemente se va a agudizar en los meses o trimestres que siguen. Creo que vamos a pasar a una cuasi-recesión, sino recesión de frentón, en Estados Unidos en los próximos meses”, advierte.

Para Fontaine, lo que pase en Estados Unidos inevitablemente causará una desaceleración en China. Y ese podría ser el principal vaso comunicante de contagio para la economía chilena. “Por ahí es donde nos golpea”, ilustra.

De todas formas, confía en que el impacto económico global que este tipo de medidas puedan causar, sea la principal razón para su desmantelamiento. Además, agrega un factor político: las elecciones de medio mandato de 2026. “A finales del próximo año hay la elección de medio periodo parlamentaria en Estados Unidos, y el gran riesgo es que si esta tendencia declinante de la economía sigue, el Partido Republicano pierda esa elección, y el Presidente Trump quede transformado en lo que llaman un pato cojo”, explica.

Economía chilena: “Está levantando vuelo”

Sobre Chile, la visión de Fontaine se divide en dos aguas. Por un lado, admite que el dinamismo que legará el Presidente Gabriel Boric apenas bordeará el 2%. “El crecimiento promedio del cuatrienio es malo”, plantea con firmeza. Y eso lleva también a que la base comparativa sobre lo que se crece sea también muy moderada.

Sin embargo, el exministro de Economía es optimista frente a ciertas señales que advierte: “Siempre cabe conjeturar escenarios negativos, pero yo estoy viendo que más bien la economía está levantando vuelo”.

Fontaine basa esta percepción en que el crecimiento del último trimestre -respecto de igual período anterior- es de 3,5%, incluyendo el Imacec negativo de febrero. Agrega que las importaciones crecen a un ritmo del 10%, destacando las importaciones de bienes de capital.

“Creo que vamos bien posicionados para movernos más bien hacia el techo de la última proyección que hizo el Banco Central en su IPoM (Informe de Política Monetaria), o sea, algo en torno al 2,75%”, sostiene. Y aunque insiste en que el escenario es de gran incertidumbre, debido a la sombra de las decisiones de Trump, dice que no tiene una visión negativa de la coyuntura económica nacional.

Baja de impuestos a empresas: “Tiene que ser más de tres puntos”

El Gobierno ha planteado una rebaja del impuesto de primera categoría que pagan las empresas, pero sujeto a compensaciones, como una desintegración del sistema e incremento de los tributos a las rentas altas. Sobre esta idea, Fontaine apunta que una de las tres causas que impactaron el crecimiento de Chile en la última década fue precisamente el alza de impuestos de 20% a 27% que impulsó el segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. “Y ese gobierno quería subirlo a 35%”, recuerda con ironía.

“Celebro que el ministro de Hacienda, Mario Marcel, haya puesto esto en la agenda, aunque creo que es difícil que se logre aprobar en este gobierno. Pero puede quedar a futuro”, sostiene. “El 27% es muy alto. Hay que pensar que, a nivel promedio, en la OCDE están en 24%. Y los países más exitosos que nos gustaría emular están considerablemente por debajo de eso. Irlanda, que siempre es un modelo, está en 12,5%”, explica.

Por lo mismo, el economista propone una rebaja drástica del impuesto de primera categoría, pero implementada de forma escalonada. “En esto no hay que pensar en algo que se vaya a hacer en uno, dos, tres, cuatro años… hay que pensar en un horizonte de 10 años”, dice, “y creo que tiene que ser más de tres puntos”.

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