«De ser ciertas las denuncias, lo que se estaría mostrando en la práctica es una Convención que estaría funcionando bajo amenazas y donde las mayorías que se expresan no responderían a la convergencia de personas que libremente llegan a un posición y votan según eso, sino que estarían reaccionando a presiones indebidas».

El que hace la advertencia es el abogado y académico de la Universidad Católica, Germán Concha, en cuyo criterio, si efectivamente está ocurriendo que al interior del órgano constituyente no todos los convencionales están votando según sus verdaderas convicciones, entonces se estaría afectando la lógica del sistema democrático.

«Si en la Convención se está funcionando bajo amenaza, no se está cumpliendo con el estándar democrático», enfatiza el jurista en entrevista a El Líbero, luego de que durante los últimos días surgieran informaciones desde dentro de la Convención, algunas en off y otras denunciadas a viva voz por convencionales en plena sala durante el uso de sus derechos de palabra, según las cuales algunos constituyentes habrían recibido amenazas por parte de otros colegas para que votaran de determinada forma.

Las denuncias no han sido pocas ni triviales. El pasado fin de semana el convencional Renato Garín denunció a través de su cuenta en Twitter que estaba circulando en redes un video, subido por Antonia Atria que había sido grabado en la casa del constituyente Fernando Atria, en el que se aprecia una piñata con su cara donde le pegan con un bate.

Sumado a esto, este martes el convencional Fuad Chahin denunció que los grupos que habían propiciado la toma de una propiedad que había sido de su familia, en Curacautín, estaban vinculados a algunos convencionales. “Sobre los vínculos, efectivamente existen, los invito a investigar y se darán cuenta de la veracidad de mis dichos”, le dijo a La Tercera.

Ya antes de eso algunos constituyentes habían asegurado, y así lo informó El Líbero en el reportaje No solo Garín: cómo opera el bullying en la Convención, que en votaciones de artículos controversiales como el del aborto y el de la «sintiencia» de los animales, hubo fuertes presiones por parte de algunos convencionales en contra de otros de sus pares.

Caso aparte fue lo ocurrido en la sesión de la Comisión de Derechos Fundamentales del pasado 24 de marzo, cuando se votó el articulado referido al derecho de propiedad de los indígenas.

«¿El tipo de amenaza que sufrió una constituyente acá?, ¿por qué no transparentamos la situación y se lo contamos a Chile? Todos sabemos de lo que estoy hablando. ¿Es esa la forma de escribir una Constitución?», dijo la convencional Bárbara Rebolledo durante su derecho de palabra, como quedó registrado a las 3 horas y 39 minutos de la transmisión.

«Este tipo de denuncias atentarían directamente contra el corazón de la propuesta de construir la casa de todos. Se estaría, en el peor de los escenarios posibles, en una situación en la que que dentro de la propia Convención habría sujetos que amenazan a otros. En ese caso no habría aquí un diálogo democrático ni un interés de conversar y llegar a acuerdos, sino que lo que habría es una intención expresa de imponer», sostiene Germán Concha.

«Antiguamente se decía que cuando se terminaban los argumentos se pasaba a las descalificaciones. Parafraseando esta idea, se podría decir que aquí cuando se terminan los argumentos y no se logra convencer, entonces se recurre a las amenazas. Eso es contrario al régimen democrático y al Estado de Derecho», agrega.

En este contexto el jurista, bajo el supuesto de que las amenazas dentro de la Convención sean ciertas, plantea una pregunta cuya respuesta podría ser de gran gravedad: «¿Si esas amenazas no hubieran existido, el contenido de la propuesta sería el que estamos viendo o sería uno distinto?».

¿El nuevo Congreso también va a funcionar bajo amenazas?

En criterio del académico, uno de los principales riesgos que se corre hacia el futuro es que el próximo órgano que constituya el Poder Legislativo en Chile sea uno en el cual sus miembros tampoco puedan actuar con independencia.

«Corremos el riesgo de que la Convención reproduzca en el Congreso esto mismo, es decir, un Congreso que va a funcionar bajo amenaza o que va a dejar el espacio para funcionar bajo amenaza», dice.

Para el jurista podría existir el peligro de que ese nuevo Legislativo «no funcione como debe, a partir de la discusión, del intercambio de opiniones, de la deliberación y, por lo tanto, de los acuerdos que se producen por personas que intervienen libremente».

No solo se daña el resultado, sino también el proceso

El abogado es claro en advertir que, de estar ocurriendo estas prácticas indebidas dentro del órgano constituyente, se estaría dañando no solo el resultado, sino además el proceso.

«Cuando empiezan a actuar bajo presiones indebidas lo que pierdes es la lógica más básica del sistema y, por lo tanto, empiezas a dañar no solo el resultado. Aquí la clave es resguardar el procedimiento, de manera de garantizar que todos los que intervienen tengan los mismos derechos y las mismas garantías, no que haya algunos que se impongan o aumenten su capacidad de decisión indebidamente por la vía de amenazar a los demás», explica Concha.

El abogado recuerda que precisamente muchos de los críticos de la Constitución actualmente en vigencia han puesto la lupa en la forma en la que fue redactada. «La manera en la que se originó no les parece legítima. Por eso se planteó esta ocasión como una oportunidad para superar esas deficiencias, para hacer un trabajo distinto, en otras condiciones», sostiene.

¿Podríamos ir en camino hacia el totalitarismo?

Concha advierte además que, desde su perspectiva, nos hemos ido acostumbrando a que el que piensa distinto era cancelado y funado, a que la crítica era considerada campaña de desprestigio, a las amenazas y al uso de la violencia.

«Lo que terminamos haciendo fue permitir que todas estas cosas se fueran sumando para ir dañando gravemente la democracia, porque todas estas cosas juntas apuntan hacia el totalitarismo, no hacia la democracia», sostiene.

«Si a eso se le une que hasta donde entiendo hay algunas propuestas para que se cambie el reglamento de manera que ante la Comisión de Armonización la derecha no pueda presentar indicaciones, cambiando el quórum, es una manera de alterar las reglas del juego cuando ya se está jugando, para que un determinado sector no pueda hablar. Es parte de la misma lógica, todo se suma en un mismo sentido y eso es lo peligroso, es profundamente totalitario», señala.

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1 comentario

  1. El Partido Comunista comportándose a la vieja usanza soviética, cambiando las normas para controlar el resultado, usando la amenaza para acallar, desperdigando por las redes frases incendiarias y desproporcionadas, una lástima.

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