En síntesis
- El 84% de los líderes empresariales a nivel global planea aumentar sus presupuestos de ciberseguridad, priorizando la inteligencia artificial (53%), la seguridad en la nube (49%) y la protección de datos (42%) para enfrentar amenazas cada vez más sofisticadas.
- Invertir en ciberseguridad no solo implica adquirir herramientas, sino también capacitar empleados, proteger accesos, mantener sistemas actualizados y preparar planes de continuidad operacional, ya que solo el 39% de las empresas chilenas tiene planes formalizados para responder a incidentes cibernéticos.
- La inteligencia artificial representa un desafío dual para la ciberseguridad, ya que potencia la detección y respuesta a ataques, pero también es utilizada por ciberdelincuentes para crear ataques más sofisticados, haciendo crucial un gobierno adecuado de su despliegue y control de los datos usados.
Los ataques a la inteligencia artificial son una de las principales amenazas de ciberseguridad que deben abordar las empresas en todo el mundo. Así lo reveló el estudio Perspectivas Globales sobre la Confianza Digital 2027, de PwC.
La encuesta, realizada a casi 4 mil líderes empresariales de 71 países, mostró que, en este contexto, el 84% de los encuestados incrementará sus presupuestos de ciberseguridad para hacer frente a amenazas cada vez más complejas y sofisticadas, siendo la IA (53%), la seguridad en la nube (49% y la protección de datos (42%) las prioridades para los servicios gestionados durante el próximo año.
En Factor IA, conversamos con distintos expertos para saber la importancia de invertir en ciberseguridad para las empresas en Chile e identificar los desafíos que tienen las compañías ante el auge de la IA. Además, nos ayudaron a descifrar si la inteligencia artificial es un aliado o un problema respecto a resguardar la seguridad digital en las empresas.
Invertir para seguir operando
Actualmente, y frente al auge de la tecnología y la inteligencia artificial, la inversión es fundamental para todo tipo de empresas. Claudio Ordoñez, director de Ciberseguridad de Pwc Chile, señaló que “no invertir en seguridad puede resultar en costos millonarios por brechas de datos, pérdida de reputación, sanciones regulatorias e interrupciones operativas que incluso pueden ser irreversibles para el negocio”.
Y añadió que “por el contrario, invertir en capacitación de empleados, autenticación robusta, backups y monitoreo continuo permite prevenir incidentes y proteger la continuidad operativa a un costo mucho menor que el de recuperarse de un ataque. En definitiva, la pregunta relevante ya no es si vale la pena invertir en ciberseguridad, sino cómo invertir de una forma correcta y eficiente”.
En aquello coincide Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, quien aseguró que “proteger los sistemas es proteger el negocio. Un ataque puede dejarte parado, hacerte perder información y dañar la confianza que te costó años construir”.
Eso sí, advierte que “invertir no significa comprar la herramienta más cara y quedarse tranquilo. Hay que partir por cosas concretas: proteger los accesos, mantener los sistemas actualizados, tener respaldos que realmente puedas recuperar y preparar al equipo. La pregunta que debería hacerse cualquier gerente es cuánto tiempo puede estar su empresa sin funcionar y qué haría si mañana pierde acceso a sus sistemas”.
Por su parte, Andrés Cargill, gerente general de Orión, puntualizó que “hoy la pregunta en un directorio no debería ser cuánto gastamos en ciberseguridad, sino cuántos días podemos seguir operando si nos atacan mañana. La mayoría de las empresas no sabe responderla. El estudio de PwC muestra que solo el 39% tiene planes de continuidad operacional formalizados para enfrentar un incidente cibernético, cuando ya nadie discute que el ataque va a llegar. Seguimos comprando herramientas para evitar el ataque y descuidamos lo que pasa el día después. La inversión que más retorna es la que permite recuperar la operación en horas y no en semanas. Con la IA entrando a los procesos centrales del negocio, esa exigencia sube, porque un agente de IA comprometido no solo expone información, también puede ejecutar acciones dentro de los sistemas de la empresa».
La dicotomía de la IA: ¿aliado o un problema?
Sin duda, el auge de la IA ha levantado problemáticas y discusiones respecto de sus usos en distintas áreas. Y es que la inteligencia artificial está al servicio de todos, sin distinguir intenciones. En el caso de la ciberseguridad, es útil para quienes quieren proteger sus sistemas y también para quienes quieren atacarlos.
Ordoñez señaló que la IA es tanto un aliado como un problema para la ciberseguridad. “Por un lado, potencia enormemente las capacidades defensivas al detectar patrones anómalos en tiempo real, identificar malware desconocidos, automatizar respuestas a incidentes y filtrar phishing con mayor precisión que los métodos tradicionales. Pero por otro lado, los ciberdelincuentes utilizan esa misma tecnología para crear ataques más sofisticados”, indicó.
Durante este año, vimos un ejemplo clarísimo, según José Ramón Suárez Cybersecurity Solutions Head en Orión. “Agentes de OpenAI en un entorno de pruebas se coordinaron entre sí, salieron de ese entorno y comprometieron la infraestructura de producción de un tercero en cuestión de horas. Lo que limitó el daño no fue un control de seguridad sino la forma en que el agente estaba desplegado. La autonomía que se le da a un agente debe depender de los controles que hay entre él y las consecuencias de lo que hace. La inteligencia artificial no es segura o insegura por sí misma. Lo es según cómo se gobierna su despliegue”, afirmó.
A pesar de los riesgos evidentes, Silva afirmó que “la veo como un aliado muy potente, siempre que haya controles y personas supervisando. También hay que cuidar cómo la incorporamos: qué información le entregamos, a qué sistemas puede acceder y qué acciones le permitimos ejecutar. Conectarla a todo sin revisar estos permisos puede abrir un problema nuevo”.
Desafíos frente al auge de la IA
En esta línea, las empresas chilenas tienen un sinnúmero de desafíos, que van desde la escasez de talento especializado en ciberseguridad e IA, hasta la falta de un marco regulatorio que sigue en desarrollo.
Ordoñez, además, advierte respecto de la Shadow IA. “Otro de los grandes desafíos que vemos es el gobierno de los datos que son usados en la IA, y la denominada Shadow IA, que es el uso no autorizado de herramientas en las organizaciones, toda vez que su mal uso puede afectar a una empresa en materia de datos sensibles y comprometer su seguridad”.
De esta manera, Silva aseguró que “yo pondría el foco en incorporar IA con un propósito claro y con reglas desde el principio. Antes de conectar una herramienta a información de clientes o documentos internos, hay que definir qué datos puede usar, quién tiene acceso y quién se hace responsable”.
Y añadió que “para las pymes está el desafío de cómo abordar esto con presupuestos y equipos más acotados. Mi recomendación sería priorizar: identificar qué información y sistemas son críticos, protegerlos y tener un plan concreto para responder si pasa algo. También hay que capacitar a las personas con ejemplos de su trabajo diario: qué hacer si llega una solicitud extraña de transferencia, cómo verificarla y a quién avisar. La seguridad tiene que ser parte de cómo funciona la empresa, con la gerencia involucrada y responsabilidades claras”.
Por otra parte, Suárez detalló cuatro desafíos principales. “El primero es de gobierno. En la mayoría de las organizaciones chilenas nadie tiene mapeado qué herramientas y agentes de inteligencia artificial ya están operando, ni está claro quién responde por ellos. El segundo desafío es el dato. Buena parte de las empresas todavía no tiene clasificada su información, y eso justo cuando la Ley 21.719 de protección de datos personales entra en vigencia. El tercero es el talento. No hay personas suficientes para operar todo esto, y la salida razonable es combinar automatización con servicios operados por especialistas en vez de intentar construirlo todo dentro de casa. Y el cuarto es local. La Ley Marco de Ciberseguridad y la ANCI (Agencia Nacional de Ciberseguridad) exigen responsables formales y reporte de incidentes, y eso obliga a que seguridad, legal, cumplimiento y tecnología se sienten en la misma mesa. Es la conversación que hay que abrir ahora, cuando el auge recién comienza”.
Finalmente, Gastón Daurat, Managing Director de Experis Chile, hizo énfasis en la falta de personal para enfrentar los desafíos en ciberseguridad. “Hoy una estrategia de ciberseguridad no puede descansar únicamente en la tecnología. Las empresas necesitan especialistas capaces de interpretar señales, distinguir una alerta crítica y actuar antes de que una amenaza afecte la continuidad del negocio. La verdadera resiliencia digital surge de la combinación entre personas, procesos y tecnología”, explicó.
