Credit: Fotógrafo: Fernando Ramírez/ Presidencia

Si yo me identificara con mi generación, hubiera agarrao’ mi columna de los incendios de este año, le cambiaba un par de cosas, cierro todo y me reúno con ese malbec del Limarí que me hace ojitos. Era fácil, es un tip que leí en un chat de columnistas. Pero como mis papitos me criaron con alguna ética de trabajo y no soy frenteamplista, aquí estamos.

El temporal que afectó a la zona centro sur se manejó del mismo modo que los incendios de principios de año: dejaron suelto al equipo B de ministros, cuyas declaraciones son horrorosas. Eso sí esta vez no se culpó a los conejos con incontinencia urinaria de los desbordes de los ríos. Como de costumbre estaba entero solito el subsecretario Monsalve salvando, muy literalmente, los muebles. Con el pasar de las horas, se hizo evidente que como en la canción infantil esa de la chivita que no quería salir, Monsalve tuvo que hacer salir a Tohá y ella al bienamado líder arbóreo.

Bueno, el chivo en este caso llegó muy retarde y haciendo algo que mis amigos llevan años practicando; si uno llega muy tarde, hay que llegar enojao. Rápidamente nos llamó al orden y se subió al pony de la superioridad moral instándonos a soltar el Twitter y meternos al barro y a dejar la mezquina pelea política de lado. S.E., Chile llevaba harto rato ayudándose sólo cuando usted nos honró con su presencia y aunque usted crea que está haciendo una obra social, le cuento que es su pega. Es su pega también prepararse y anticipar algo así, incluso si parecía improbable, sólo porque era posible, suspender su viajecito y llegar con un poco más de respeto por la dignidad del cargo que ostenta. ¡¿qué es ese megáfono, Gabriel, por la misma chita?!

Como música de fondo esta vez el espectáculo tuvo el descubrimiento de la infiltración del Estado por fundaciones renacentistas y de funcionarios polímatas. 

¿Se dan cuenta arbolitos? Siempre fue poder y plata.  

La defensa ha tenido las características de un gato en la leña; con nuestra protagonista arrojando a las llamas ahora a su expololo y acusaciones cruzadas. Todo lo cual se resuelve en este gobierno cortando el hilo por lo más delgado y con alguna frecuencia, como son feministas, sacrificando a una mujer y luego anunciándonos que debemos dar por superado el tema. Porque toda crítica, toda fiscalización, cualquier cuestionamiento, es aprovechamiento político y eso es muy feo ¡How dare you! ¡Ley de medios ahora!

Posteriormente vendrá el canibalismo propio del FA, el consabido empate y como jamás es culpa de ellos, los más aireados de periné (Libero friendly) culpan al Estado subsidiario, al modelo.

Perdón que los moleste mi estimada (not) oposición, pero esta es la parte en que ustedes saltan y siguen saltando sin descanso a cuestionar de dónde recórcholis trajeron baldes con arena tan caros. No ven que uno es malpensada de nacimiento.

El contraste entre un Chile que resiste el temporal junto a bomberos, Carabineros y FF.AA. y la frivolidad de este gobierno y su coalición, es espeluznante. 

Hace unos años, cuando todavía nos reíamos, circuló un meme que iba más o menos así:

“Tía, ¿me da un chilean ramen?”

“Se dice cazuela millennial #$%$”

Nos reímos todos, incluso los que técnicamente somos millennials. Reconocimos en el chiste a esa parte de la generación que tiene un desapego turístico, una cierta frivolidad y un desprecio hacia su propio país.

Nada contra el ramen, calmación arbolitos, por el contrario, soy una agradecida de vivir en un país donde mis opciones y oportunidades incluso culinarias son tantas. Lo agradezco al mismo tiempo que amo mi país, lo conozco y lo valoro. Valoro a su gente, a mi gente y nuestra historia. Valoro también nuestras cazuelas que sí que nos unen de norte a sur, nos hermanan porque son las cazuelas de nuestras infancias y de nuestros ancestros.

En el ahora infame instructivo para que la mujer chilena (de Ñuñoa, sin duda) aprendiera a dibujar su clítoris, el plexo venoso debía dibujarse como “fideos de ramen”, no de porotos con riendas ponte, no. En mi reporteo, aprendí a dibujar, pero más me impacté por lo lejos que está el arbolito promedio de comprender su país. Súmenle la danza de millones de las fundaciones, esta infinita indolencia, el desparpajo de las reacciones de Baby Lenin, de la ministra vocera y de nuestro Presidente que mucho hablaron de dignidad, pero no la conocen, todo esto me parece cada vez más irreconciliable con los valores y virtudes de nuestro Chile.

Esta pitonisa piensa que el Frente Amplio de esto no vuelve, incluso si su bienamado líder sube transitoriamente en las encuestas. ¿Cómo podrían? Si nos vendieron moral y nos trajeron una moralina de plumavit, nos ofrecieron calle y pueblo y quedan desnudos en su desconexión y falta de calle y campo. Hoy parece imposible cuadrar este círculo, porque es ineludiblemente claro; ustedes tan ramen, nosotros tan cazuela.

K-Sandra

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