“Y… son todos chorros”. No pude evitar recordar este verdadero mantra de los taxistas porteños cuando con los ojos redondos se revelaban ante mí los resultados de la primera vuelta argentina.

Si recuerdan la carta de amors en formato columna que le escribí a Milei después de su arrollador triunfo en las PASO, entenderán mi desazón. Y bueno, pasé por todas las etapas del duelo, con quizás demasiado tiempo en la etapa Miranda Priestly; “otra desilusión”, porque ¿cómo es posible que voten por ESE ministro de economía durante una de las peores crisis económicas que han enfrentado? Y decir eso en Argentina no es na’ poco. Pero después de mucho rumiar y ligeramente sacudida por el siempre paupérrimo y bochornoso desempeño de nuestro arbóreo gobierno, tuve un alcachofazo cósmico. Primero, no seamos cándidos, Argentina lleva casi 100 años de lenta pero consistente decadencia, de generaciones y generaciones de argentinos que dependen del Estado en todas las maneras posibles. Desprenderse de eso es muy difícil. No hay que subestimar el voto gnocchi, ni cuanto se puede movilizar el peronismo frente a la amenaza a su estilo de vida. Además, poco se ha hablado en Chile de cómo Massa se dedicó estos últimos meses al ofertazo de bonos y exenciones, a recordarles con toda soltura corporal a los usuarios del subte, cuánto costaría el boleto sin subsidios. Igual, no hagamos tantas gárgaras, yo recuerdo por acá un gorrito fucsia ofertando balones a precio justo e igualmente fucsias. Y recuerdo también la impresión de miles de copias del engendrito que el bienamado líder hasta autografiaba pa’l proceso anterior. Sudamérica, efectivamente, suda.

Sí, la izquierda juega con las cartas marcadas. Competirle a todo el poder del Estado es pelúo, vale. Por lo mismo lo de Milei, igual, sigue siendo extraordinario, sigue siendo heroico. Pasado el shopp inicial, lo bailado no me lo quitan; y sí, Milei sigue teniendo mucho de leyenda. ¡Pero mis declaraciones de amor no sirven si pierde poh! Entonces habría que ser un poco honesto y decir que se equivocó en estos dos meses de campaña. No sumó votos y eso era lo único importante.

En realidad, aquí es donde viene el alcachofazo cósmico, porque este no es un problema de Argentina, lo vimos también en EE.UU. donde mis amigos gringos estaban seguros de que se venía un tsunami rojo (por esas astucias de la historia, los republicanos allá son coloraos) en las midterms, y terminó siendo una olita que hasta Biden pudo saltar (estoy llena de maldad, lo sé). O lo que les pasó en España, donde la lucha intestina por ser o más de derecha-derecha o más progre de derecha, los dejó agarraos de la mantilla y sin ser capaces de ofrecer algo más que la denuncia de un gobierno evidentemente fallido.

¡Siempre lo mismo por la chita! Las derechas con esta vocación por el fracaso, preocupadas del codazo pa’l lao en lugar de entender que el adversario está al frente, quemando sus naves como si nadie les hubiera enseñao que hay líneas que no se cruzan, porque buena onda y todo, pero a nadie le gusta que lo insulten; a nadie le gusta que lo comparen con el PC ni que le recuerden que es cobarde.

Me volvió un poco el alma al cuerpo, con el apoyo que expresaron Bullrich y Macri a Milei ¿vieron el meme del patito con el león? ¡Tenés que ver lo que es esa ternura, loco! Una maravilla que espero refleje algo más profundo; exorcizar el parasitismo peronista del alma argentina no va a ser fácil y las derechas tienen que estar unidas, no hay más.

Y más allá de los argentinos que espero lo logren, esto es un problema XL para nosotros también y debiéramos tomar nota. La gente de derecha cree en la libertad y por lo mismo somos chúcaros y bueno, el ego y el caudillismo también son un factor, pa’ que estamos con cosas. Mientras, la izquierda es tan disciplinada que ahí tienen ustedes al socialismo-democrático-solo-cuando-ganan, primero diciéndonos que el engendrito había que aprobarlo, porque chita que era bueno y/o extremadamente fácil de modificar. Y ahora, métale repitiendo un discurso diseñado el 8 de mayo; que la Constitución partisana, que el retroceso civilizatorio y las mujeres, etc.… bien disciplinados, como un coro, siempre al aguaite de la promesa del poder, el cargo y el momento de brillar con luz propia.

Verbigracia la ministra del interior que vaya que se ha tenido que comer los sapos (no me refiero a eso, no sean mal pensados) de la incompetencia y la ideología pro-delincuentes de este gobierno. Pero ¿y? capaz si ellos hacen todo bien y nosotros pa’ variar nos disparamos en las patitas, ella sea Presidente. O Camila, la bella, ¿por qué no? Porque sería terrible, porque no nos gusta, porque la decadencia de Chile. Dale, estoy enteramente de acuerdo, pero para eso hay que entender cuál es la pelea que estamos dando y pa’ dónde es que vamos. Spoiler alert: No es pa’l lao.

Las derechas del mundo tienen que entender que de nada sirve tener razón o tener muy buenas razones, nada, absolutamente nada reemplaza un triunfo y para eso vamos a tener que aprender a pelear sin sacarnos los guantes y a llevar la crítica en la intimidad de los cafecitos. Que a veces hacer un punto que nos diferencie del vecino, no tiene sentido si nos debilita porque la pelea que estamos dando es más grande que las individualidades. No basta tener a Messi y otros 10 plumíferos, necesitamos equipo.

Esta pitonisa espera que Argentina logre despertar de la pesadilla en la que vive y que, no sólo ellos, todas las derechas de occidente entiendan el momento histórico que vivimos y de una vez por todas se lancen a la conquista de las mentes, unidos y sin miedo al éxito.

K-Sandra

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