¿Han visto un video medio viral de un niñito chiquitito que confunde un capibara con un guarén? Va más o menos así; escuchamos la voz de un niño pequeñito, emocionado que grita “¡Tía, miya un capibayaaa!”. Se escuchan las risas de la tía, mientras nuestro protagonista sigue anunciando el tránsito del roedor. Sin embargo, cuando la cámara da cuenta del mismo, ¡por la chita! Se trata de todo lo que viene a ser un guarén. Claro, los “capibayas” están super de moda, los guarenes no tanto. La tía con amor trata de corregirlo, pero la emoción, la fiebre capibaresca es mucha, demasiada. ¿Quién podría juzgarlo? Yo también he confundido guarenes con capibayas… Como haya sido, gracias a este video se me vino a representar la inefable figura del guarén, fíjense. Como que me acordé de esos mis veranos, que ya les he contado, en el campo con mis primos y experiencias surrealistas para los que éramos de Santiago. Y claro, tengo el firme recuerdo de haber sido así, medio chiquitita también y haber mirado al techo de un galpón solo para descubrir la inconfundible figura de un guarén; más grande que algunos de los gatos avecindados en la casa, con ojos que resplandecían con las linternas y una especie de rugido espeluznante. Yo no hablo guarén, pero les puedo garantizar que nos insultó en coa. Justo antes de la trilla había que limpiar el galpón para recibir los sacos, las pirámides de mi infancia, y en ese proceso, claro había que invitar a hacer abandono a los residentes not capibara. El guarén alfa en sí mismo siempre me dio mucho susto, parecía inmune a todo, era chorizo, pero, así como de modulo carcelario, como que te sacaba un estoque en cualquier momento. Los gatos, obviamente, renunciaban al cargo de manera indeclinable y el único que le hacia empeño era el King, quiltro rucio valiente de ojos verdes que parecía cruza de un Golden con un lobo. Él y sus hijos, igualmente impactantes en otros tonos de rucio, eran los únicos que alguna vez se enfrentaron a don Guare, como lo llamábamos de cariño. Pero casi tan emocionante como la erradicación del roedor, yo diría que incluso más, eran las peleas que estos roedores cumas, con alguna frecuencia sostenían entre ellos, ¡una inmundicia! Todo valía, se mostraban los dientes, se gritaban, se saltaban por el lao’, se mordisqueaban la cola, se mentaban a la mamita (de nuevo, no se necesitaba conocer el idioma para saberlo) te lo digo, era un espectáculo, sorprendentemente atractivo que llevaba el “todo vale” a un nivel ultra profesional. Definitivamente un guarén no es un capibara., ¿cachan ya pa’donde voy?
Exactamente, queridos lectores, hemos llegado a ese momento de la campaña para las primarias oficialistas en que nos encontramos presenciando una pelea de guarenes; se sacaron los guantes y todo fueron dientes largos, colas peladas y las imprecaciones que suelen anteceder a toda mocha. Y es que tras el debate en canal 13 y este perfume a triunfo de la candidata comunista (¿azufre? Muy fácil) lo único que le queda a la candidata Tohá, es desechar lo sweet de su Caroline y dejarse de tonteritas con slogans que no prendieron. Puchas es que la pobre apostó por no incendiar la pradera al principio, acá somos todos amigos, solo que unos somos un poquito menos de izquierda, un poquito más capibaras. No cachó que la adelantaron por donde tenía que ser, por la izquierda. Por un lado Winter, musa eterna de las columnas de sátira, apostó por dejar que se viera todo no más, los colmillos, la cola, las garritas; siempre guarén, nunca inguaren. El hombre no quiso posar de shochialdemócrata, si es frenteamplista, refundacional, lo vulneran las matemáticas burguesas y le brillan los ojitos pensando en la revolución que no pudo ser. Como los adolescentes perpetuos que son, obvio que le tenían que armar su pataleta a su mami concertación (con papi PC no se atreven por razones obvias) y te digo, una vez más Freud se haría una parrillada y al día siguiente un ajiaco con el FA y su mami figurativa, aunque en demasiados casos mami 100% real. Bueno, entonces tenemos a Winter siendo Winter. Dios lo guarde, dirían en el campo.
Por otro lado, tenemos a nuestra Bachelet bioequivalente, la muy comunista -pero que no se note-, Jeannette Jara siendo la más astuta de todas. Ha logrado, cumbias mediante, instalar tantas cosas, figúrate que es anticasta , ella viene del pueblo, participó de este gobierno que es como tiña para todos menos para ella, porque se ha posicionado como la heredera solo del legado pulento del gobierno y lo malo, no la toca ni con el pétalo de una rosa. Entonces cuando uno piensa en 40 horas, piensa en reforma de pensiones, ¡tate! Se nos aparece Jeannette con todo el ritmo tropical, bailando hacia la meta. Es livianita, es gozadora, no se anda metiendo en grandes teorías políticas y si quitamos todo lo que piensa, cree, sueña, anhela y declara y otros detallitos que solo pueden interesar a fachos pobres, como su opinión respecto de Cuba, Venezuela, Corea del Norte y otros detalles igual de nimios , es de centro izquierda. Claro, solo un niño podría confundir un guarén con un capibara, pero eso es otra historia. El acorazado Jara se desliza sobre la realidad, la aplasta, la dobla y parece que no importa ni que Karol Cariola sea una leona defensora de su secreto bancario, ni que quiera todo el rigor de la ley pal resto que sí tenemos que pagar calladitos los partes. Parece que ni la sombra de Jadue es capaz de opacar a esta excelente candidata.
Así las cosas, ¿le bastará a Carolina con decir que el comunismo es medio malo? ¿Se le puede creer ahora que está indignada con el FA después de haberles hecho la tarea estos últimos años? ¿Sirve a estas alturas ponerse a jugar a quien más de izquierda o más moderado? Y lo más importante, ¿le alcanzará el tiempo, para reorientar su campaña o será que tendrá que conformarse con el amor del ministro que le canta, no más? No estoy diciendo que sea poco, pero es que Carolina quería ser P.
Esta pitonisa ve con claridad una colita rojo intenso corriendo por las vigas, pero veremos. En este ciclo histórico de chile, una semana es una eternidad. Igual, como les dije la semana pasada, sigo pensando que la primaria de la izquierda es para la izquierda…recuerden amiguitos de derecha, el síndrome del coyote y las pésimas estrategias. Lo que es yo, voy a recurrir a un maridaje que ya antes les he recomendado; cabritas y espumante y me sentaré a ver, como cuando era chica, esta pelea de guarenes.
