Mientras nosotros estamos aquí, más helados que pata de pingüino, sin sopaipillas por la ausencia de lluvias, llenos de aire cochino, de virus y con cuatro lagartijas en lugar de nieve, hasta la tusa de la política chilena y en particular de Revolución Nacional, nuestros amigos gringos festejan en un tórrido verano sus 250 años de vida independiente. Tremendo acontecimiento en este continente de adolescencia perpetua. Los pilla organizando un mundial de “soccer”, que, por sus efectos, capaz se sientan llamados a decirle de una vez por todas, “football”. Con todo respeto, se juega con los pies, pegándole a una pelota, es justicia. Pero más allá de cómo le digan, la llegada de miles de turistas les ha traído un nuevo aire de patriotismo que parece les hacía mucha falta, ¿han visto los videos? Son increíbles. Europeos, asiáticos, sudamericanos, pero especialmente los europeos impactados por la inmensidad y belleza de los paisajes, por la cultura, la comida, la amabilidad de su gente y especialmente por la libertad ¿Se siente la libertad? Habría que preguntarles a los ingleses que arriesgan penas de cárcel por decir cosas feítas en X, si no la sintieron hasta los intestinos, Claro que se siente. Es muy bonito ver la genuina sorpresa de los turistas descubriendo las bondades de EE.UU., pa’qué te digo los escoses que iniciaron un romance con la ciudad de Boston que ha tenido a estos últimos preguntándose si se puede organizar un mundial todos los años (si te digo que no cachan nada de futbol). Pero esta felicidad y esto es lo más interesante, no ha sido solo de los visitantes, resulta que para los locales ver su propio país con ojos frescos ha sido una experiencia de felicidad y orgullo patrio que hace mucho parece que no sentían. Algunos por allá lo han llamado una especie de gran pijamada con los primos lejanos y es que ese es más o menos el tono festivo que se respira. Y claro, alguien me podrá decir, que pasa siempre en todos los países anfitriones del mundial, pero esto es un poco distinto, por las campañas de desprestigio globales hacia EE.UU. y para que hablar de las campañas de autoflagelación.
Cuando se me acabó el hobby de Derecho Constitucional, porque los unos de aburrieron de sobajear y tratar de refundar Chile a través de la constitución y los otros se dejaron de la beatería política un rato, terminé siguiendo la política gringa con mucha atención. Es extraña y entretenida, principalmente porque pese a lo mucho que nos gusta sentirnos especiales, la verdad es que cambia el idioma y los acentos, pero el libreto es bastante similar, hasta los memes se reciclan globalmente. Con horror vi que estos mandamientos woke se cumplen de los Apeninos a los Andes y de las tundras del norte a los glaciares del sur. El más mugriento en mi opinión; “Odiarás a tu país por sobre todas las cosas”. Porque es un poco odiarse a uno mismo, o peor, odiar a la mamita o a la agüelita. Y bueno, nuestros amigos del norte con la intensidad que les conocemos abrazaron esta ideología, o al menos la minoría chillona de siempre lo hizo, si en serio, cambia el idioma, el resto es muy parecido.
Por eso les digo que ha sido lindo que en su cumpleaños 250, un deporte que no les importa tanto les haya dado la oportunidad de verse como realmente son; no como el infierno de racismo, misoginia, homofobia y neoliberalismo que trataron de venderles, sino como un país hermoso, porque lo es, que sí tiene una cultura y de gente realmente acogedora. Es verdad, no existen países de historia perfecta, pero comparar, no solo a EE.UU., a cualquier país con un ideal inexistente es una canallada. Juzgar los pecados del pasado con los lentes del presente es el altar moral de los mediocres y los irrelevantes.
A mí me encanta EE.UU. y llevo años contando a quien me quiera escuchar, lo que los turistas del futbol han documentado por todas las redes sociales. Es cierto que me he acercado siempre sin prejuicios, probablemente porque no me maceré en el antiimperialismo tan frecuente en esta parte del continente. Por el contrario, tuve un padre profundamente agradecido por las oportunidades que ese país le dio, por haber visto una realidad tan diferente, una libertad tan masiva y una choreza inspiradora, porque sí, digan lo que quieran, pero el gringo te es terriblemente choro; tiene una vocación por las cosas difíciles, no le gustan mucho los matones ni los tiranos ni que les digan lo que tienen que hacer y aman la libertad como concepto, como idea, es verdad, pero lo suficiente como para estar dispuestos a morir defendiéndola. Y yo soy muy fan de eso. O sea, estamos hablando de gente capaz de irse a la guerra para abolir la esclavitud, que ahora todos super en contra, pero la mayor parte de la historia humana fue con esclavitud. Y aún existe en algunos oscuros rincones del planeta. Atravesaron medio planeta para pelear y ganar dos guerras mundiales, cabros chicos, cabros buenos, granjeros, que jamás habían salido de su propio estado, fueron a desangrarse en las playas de Normandía por una idea. Una idea revolucionaria. Llegaron a la luna de puro tozudos, no paran de inventar cosas, convirtieron el idioma que heredaron de Inglaterra en la lingua franca de nuestros días y se convirtieron en el país de las oportunidades creyendo a ultranza en el individuo y la libertad de los mercados. Y pa’más le dieron al mundo personas notables como Abraham Lincoln que por algo tiene el monumento que tiene en la capital. En serio, mucha gente notable ha salido de EE.UU., pero el bueno de Abe es una rareza en su calidad.
Por cierto, que la historia del ser humano es que nuestras virtudes pueden convertirse en nuestros mayores defectos, lo sabemos, en esta columna no idealizamos (la última vez fue el 2016, a un ex que bueno, por algo es ex). Claro, los primeros 250 años deben ser los más difíciles en la vida de un país. Pero con sus luces y sombras, yo diría que EE.UU. ha sido más una fuerza para el bien del mundo. Y por eso, los celebro, les agradezco fíjate y espero que no suelten ese renovado amor propio con el que se tropezaron por estos días al verse en los ojos de otros.
Y solo para recordarles de dónde vienen un poquito yo también, acá va un extracto de la declaración que lo inició todo, para que no se les olvide todo aquello por lo que estuvieron dispuestos a empeñar sus vidas, fortunas y honor. Para que no se nos olvide a nosotros tampoco y nos preguntemos si estamos viviendo en el país por el que otros sangraron.
¡Felices primeros 250 años!
“Por lo tanto, nosotros, los Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente publicamos y declaramos: Que estas Colonias Unidas son, y por derecho deben ser, Estados Libres e Independientes; que quedan absueltas de toda fidelidad a la Corona Británica, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado de Gran Bretaña queda, y debe quedar, totalmente disuelta; y que, como Estados Libres e Independientes, tienen pleno poder para declarar la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y hacer todos los demás actos y cosas que los Estados independientes pueden hacer por derecho.
Y para el sostenimiento de esta Declaración, con una firme confianza en la protección de la divina Providencia, empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.”
