—¡Es que nadie entiende nada!

—No ganan los que tienen que ganar, no pierden los que tienen que perder, empatan con gente que no hay que empatar…

—¡Es un desastre!

—Un desastre.

—¿Estamos hablando de la acusación constitucional a Grau? 

—Al hijo de la otra Pauli.

—No poh, enchúfate. Además, nadie quiere hablar de eso, estamos en nuestro asado socialista.

—Y democrático.

—Obvio.

—Claro.

—Renovadísimos.

—Me cae bien Schalper, sabi. Me arrepiento un poco de haberlo molestado por imprimir videos.

—¿Cómo van con las apuestas?

—Pésimo.

—Me gusta Escocia.

¡No Scotland, no party, no Scotland no partyyyyy!

—Buen carrete ese.

—Sí, pero los brasileños los zurcieron a goles.

¡No Scotland, no party, no Scotland no partyyyyy! 

—Para un poquito.

—Es que es contagiosa.

—¿Cómo le ha ido a Bielsa?

—Está a dos llantos de pedir asilo en Chile. Parece que sólo aquí era un genio loco, en Uruguay es loco no más.

—¡Noooo, el profe no!

—Oye, ¿y Alemania?

—Ya no se puede confiar ni en Alemania.

—Ni en Latinoamérica.

—¿Cómo?

—Sí poh, Latinoamérica giró a la derecha.

—¡Fascistas!

—Está lleno.

—E Italia no clasificó.

—¿Qué tiene que ver?

—Como dijiste “fascistas”…

¡No Scotland, no party, no Scotland no partyyyyy!

—Basta.

—¿Cómo vamos con Dorothy?

—Pésimo, se mete en todo.

—Me cae peor que la pausa de hidratación.

—Si se encontraron todos los niños, ¿qué más quiere la ultraderecha?

—Atroz la utilización política, tú cachai cómo son.

—¿Y la megarreforma tributaria?

—Eso no prendió, Daniel.

—¿Qué cosa?

—Decirle así.

—Ah. ¿Alguien sabe cuándo es la próxima cambiatón? Me falta Neymar…

—Concentrémonos.

—Afortunadamente aún nos queda el Tribunal Constitucional, que es como el VAR para la cosa esa de las escuelas protegidas. 

—¡Sí! Me encanta, me encantan las instituciones y la Constitución.

—Paulina, calma.

¡No Scotland, no party, no Scotland no partyyyyy!

—En serio, Jaime, córtala.

—Lo siento, Pauli.

—Igual este mundial no tiene alma, porque lo hicieron los gringos.

—Y México.

—Y Canadá.

—Pero más los gringos.

—¿No has visto los videos de los europeos encantados con la cultura gringa?

—Los gringos no tienen cultura.

—Se sabe.

—Además, la gente de Europa que viajó a ver el mundial es súper rica, capitalista, fascista seguramente. O sea, yo no podría disfrutar de una salsa Ranch sabiendo que está el loco de Trump en el poder y que están deportando gente inocente.

—A propósito, ¿en qué va la zanja?

—¿Y Arrau?

—No hay plan, lo dijo hasta la Evelyn sin aprovecharse políticamente un segundo de la trágica contingencia.

—Me encanta.

—Oye, ¿pero cuántos equipos han empatado?

—Voy pésimo en la polla de la Cámara.

—Ja, ja, ja…

—Última vez que invitamos al español ese al asado.

—Oye, ¿cacharon que al primo del amigo del vecino de infancia de Arrau lo pillaron en algo ilegal?

—De la mamá, de la mamá, de la mamá…

—En serio, córtala con las canciones virales.

—¡Nooo!

—¡Güena!

—Hay que pegarle a Arrau por lo que sea.

—Yo tengo un tío que era de Patria y Libertad.

—¡Silencio, Pepe!

¡No Scotland, no party, no Scotland no partyyyyy!

— …

— Ya sabemos a quién mandar a comprar hielo…

— ¡Gooool! 

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