Mientras escribo estas líneas probablemente la flamante ganadora, not comunista, aún debe estar agitando su body como solo ella sabe hacerlo al ritmo de la cumbia. Pero en el mundo real, ese de las matemáticas burguesas, yo no creo que haya tanto que celebrar. Y no porque mi candidata o candidato o candidate, haya perdido, porque, tal como lo dije en mi columna de la semana pasada (Pelea de guarenes), esta no era mi primaria, sino que, por los números, parece que era la primaria de re poca gente. Pero vamos por partes, primero, no es mi afán hacer de todas mis columnas una alegoría animal, pero es que la expresión que mejor describe lo que vimos, es “cuatro gatos”. Eso se dejaba ver en la magra cobertura televisiva, vocales de mesa al borde de la hipotermia, dejando solo afuera de sus abrigos sus ágiles deditos que buscaban refugio al tedio infinito en sus celulares. De repente se aglomeraba la gente y era que llegaba un alguien importante a votar y corrían periodistas y estudiantes de periodismo, pero, ¿votantes? Sospecho que tapados hasta las orejas en sus domicilios. Las matemáticas burguesas, siempre con sus brutales afanes de realidad nos dicen que más o menos 500.000 personas menos se aparecieron a votar comparada con la primaria anterior, esa de la cual se evacuó a Gabriel Boric, hace algunos octubres.
Era otro Chile, sin duda. En el de hoy, la candidata Jara, hasta tuvo que jurarnos que ama bailar cueca, mostrarnos el contenido de la cartera, el neceser e incluso, ofrecer, si es que nos molestaba mucho, renunciar al PC, su gran amor adolescente. Con todo eso, apenas logró un poquito más de votos que Daniel Jadue. Probablemente su frenteamplista desencantado por ahí. Supongo, porque todo parece indicar que esta vez a la derecha se le alinearon los chakras y no se fue a meter a familias ajenas. Gracias al Pulento. Porque aquí estamos con una imagen mucho mas realista de lo que es la ultraizquierda hoy en Chile. Sabemos cuánto miden y cuánto calzan, lo cual siempre es bueno. No solo por la talla fácil y medio chabacana que no voy a hacer, alusiva a la confusión que existe entre un metro y muchos menos centímetros. No, no. Sino porque cuando a uno le hacen creer que estas fuerzas son mayoría, es bueno ponerle juicio de realidad, ¿se acuerdan de la marcha del millón? Como intelectuales, académicos, periodistas, artistas y comentaristas de toda estofa le atribuyeron una estatura moral que mucha gente parece asociar a las mayorías. Un millón, incluso si lo fuera, en un país de 19… Y cuánto se construyó en torno a esa mitológica marcha. Hoy, esta izquierda extrema es capaz de llevar a su primaria un poco menos del 10% de los habilitados para votar. No sé, puede que yo sea muy burguesa, muy facha, pero hasta donde recuerdo, a eso le decíamos “minoría”. Esto me lleva a mi segundo punto, ¡chita que es distinto Chile con voto voluntario! Siempre pensé que la locura octubrista solo pudo ocurrir con voto voluntario y pandemia. Porque cuando el voto es voluntario votan más los fanáticos y sabemos qué lado tiene más de esos, dispuestos incluso a levantarse un gélido domingo en la mañana.
Ahora, vamos con los mininos minoritarios, porque es interesante esto también. En esta parte, como dice mi sobrina chica, “oremos”, por el Socialismo Democrático que al igual que Bruce Willis en la película, Sexto sentido, lleva su par de años haciéndole las tareas al FA y hoy, por fin, cacharon que estaban yendo a trabajar en calidad de occiso. No hay gente, no hay proyecto, hipotecaron toda su credibilidad “democrática” apoyando el engendro constitucional y se quedaron de compañeros en un gobierno fracasado en todo, con el cual la propia Carolina Tohá nos confesó, mal y de a poco, no tienen mucho en común. Fueron parte de una coalición con el PC que, también nos dijo, no debería gobernar porque es terrible de peligroso, ¿en serio, hijita? En esto me voy a permitir un consejo, porque la vi muy de ojitos llorosos, aquí hay dos opciones; o lo hicieron por ambición, por poder, por plata, o son de una torpeza para mandarlos a enmarcar. Elija una, pero ambas son pésimas. Me daría pena, pero hemos visto el arco completo de este personaje y la verdad, está pasao a karma.
En este punto me voy a dar el gusto de recordarles una vez más, que las dos almas nunca fueron, cortémosla con la tonterita, que ya estoy viendo analistas fúngicos tratando de hacernos creer que hay múltiples almas en el PC (suena a herejía, pero ok), en Chile Vamos, ¡en todos lados! Córtenla o llamemos a un exorcista. La verdad es que la gente genuinamente democrática de centro izquierda abandonó ese barco por allá por septiembre del 2022. Igual, yo sospecho que al centro lo mató apruebo dignidad cuando llevó a Chile al extremo y ya no pudimos darnos ese lujo de pararnos a mirar el mundo desde un templado medio. En el centro quedan cuatro gatos también.
Y del FA, ¿qué les puedo decir? No quedan cuadros y no me refiero a la señorita de tantos talentos, Polizzi, me refiero a que todas y cada una de sus otrora destellantes figurillas ha caído, botados o por la realidad de su mediocridad o manchados de alguna manera por el caso fundaciones. El emperador va pilucho y si alguien aún lo dudaba, el candidato Winter y su campaña debiera haber sido suficiente. Y es que esas revoluciones de arriba pa abajo de niños ricos soñadores son un lujo de tiempos prósperos y pacíficos y ellos mismos se encargaron de arruinarlo todo. El FA tiene esa cosa patética que queda después de los excesos, la vergüenza y la caña moral. Pero tranqui que vuelven, si es lo único que saben hacer. Este es un hasta pronto.
Como dijimos mucho, se veía venir el triunfo de Jara, pero fue enorme en su pequeñez de participación. Y es importante recordarlo, movieron a poquita gente. Sin embargo, hay que decir algo de la felina Jara; es astuta, es muy buena candidata, es simpática, amorosa, sencilla, no habla en difícil, nos recalca que es como todos, no un monstruo come guaguas y uno intuye que está a un paso de jurarnos por Marx que no es taaan comunista. O como diríamos en chileno “comunista-comunista”. Eso es muy peligroso. Porque yo no estoy tan segura de que exista ese mítico “anticomunismo” en Chile y siíexiste, no sé si se aplique a Jara. Ella es diferente, se fijan. Y ahora, ¡chita que va a ser la más diferente! En una maniobra táctica espectacular, va a ser la comunista menos comunista en la historia. Sigue siendo comunista y sus ideas son ruinosas, extremas y no entienden la democracia liberal como usted o como yo. Pero esos, para una buena campaña, son detalles.
Esta pitonisa ve un gran peligro; el de creer que hay carreras ganadas y el de subestimar al adversario. Y si hay algo que nos han enseñado estos últimos seis años es que jamás debemos desestimar el poder de manipular el relato cultural de la izquierda. Esta primaria debiera servir para que quienes son mayoría, empiecen a sentirse como tal y a no dejarse amilanar por un buen relato o por amenazas. Se confirma una vez más que con ellos nunca se ha tratado de volumen. Hemos visto de lo que han sido capaces, siendo siempre, cuatro gatos.
