AGENCIAUNO

Resonaron con fuerza las inmortales palabras de Daddy Yankee esta semana, por lo pronto con bastante más fuerza que los golpeteos de Thermomix en Ñuñoa y Providencia. Pero antes que se me olvide y nos lancemos de cabeza a comentar esta semana, les quería contar que voy a estar haciendo un taller online; «Cómo hacer tu propia bencina con un kilo de mermelada de ciruela, cascaras de papa, maicena y un litro de pisco». Si les interesa, me escriben. No me juzguen, está difícil, era esto o vender fotos de los pies, que entiendo, por los reels que he visto, es un mercado floreciente. Basta de dispersión, volvamos a nuestra realidad harto menos lúdica. Sí porque yo estaba toda jipi, escribiendo columnas shuper ludicash que me gustan y ¡pah! Marzo se hizo presente, se acabó el verano y ya sabemos qué hacer con el abanico, ¿qué pasó? En mi versión, ah, (columna de sátira, para explicaciones más profundas, tenemos economistas para tirar a la chuña) el gobierno de Boric. Así a secas, sin adjetivos porque para qué, tuvo a bien dejar cuatro pesos al gobierno de JAK. Y ya, o sea, de entrada, con eso había que pegarse una apretá de cinturón y priorizar las emergencias. De ahí el nombre del gobierno. Pero, como decía mi bisabuelita vasca, “éramos muchos y parió la abuela”, dicho que no se entiende hoy porque nadie tiene hijos, pero la idea es que estábamos mal y se pudrió todo aun más porque don Trump decidió pitiarse a los Ayatolas, pero los Ayatolas no se están dejando pitiar bien y están amenazando a lo loco con el estrecho de Ormuz que es por donde pasa 1/5 del petróleo del mundo. Entonces subió el petróleo.

Como ustedes, mis lectores no conformes con tener excelente gusto son observadores, habrán notado que Chile no produce petróleo, lo compra. Y para financiar los mecanismos que estabilizan el precio del petróleo tendríamos que desvestir un par de santos o endeudarnos. Entonces el ministro de Hacienda nos dijo que él no está para eso, no hay plata, etc. La prensa con la mesura incendiaria que los caracteriza salió con “alza histoooorica de los combustibles”. Como la economía no funciona como cree el exministro Grau, junto con los combustibles, sube todo, pero todo. Ya sé que es más complejo que eso, pero admítanme lo rústico del resumen para prender los motores de una vez.

Porque con apenas dos semanas en el gobierno esta decisión del gobierno de JAK tuvo efectos para todos lados. Sí,algunos subieron como la bencina y otros, bajaron como la popularidad del presidente, ¿nos inquieta? Sabi que no tanto, o sea, hay hartas explicaciones, es esperable, no es raro tampoco que le pase a los presidentes de derecha, porque nosotros somos menos… ¿cuál es la palabra que busco? ¡Sectarios! Como ese porcentaje que, aunque Boric hubiera destripado un pudu en el balcón de la moneda lo hubiera seguido apoyando. La “derecha”, o más bien, quienes votaron por JAK no funcionan así. Recordemos que tenemos ahí metidos algunos Parisistas y Mattheistas. ¿Y que hicieron justamente estos últimos? Parisi desde el primer mundo salió a llorar por su clase media y a decir demagogias fáciles, como que se tienen que bajar todos el sueldo, pero para ayer. Dale. Pero es fácil decir eso, porque él mismo sabe que no es llegar y hacerlo, hay toda una burocracia ahí metida. Pero bueno, el hombre solo tiene que mantener el motor andando estos cuatro años. Y la tía Evelyn primero sufrió por el medio ambiente y ahora anda con dolores difusos en el alma por los combustibles. Ella y alguna facción de Chilevamos que no quiero decir que pa’variar es Renovacion Nacional, están con un numerito de los picados, a lo “amigas y rivales”, disfrazado de critica constructiva que no está funcionando. Es muy anticlimático, con amor se los digo. Por ahí, pa’variar, no.

Bajan también, la plétora de economistas picados de lado y lado que por supuesto lo harían mejor. Obvio. Lo cual estaría perfecto de no ser porque ya los vimos ejercer el poder y no hacerlo mejor. O mas bien dejarnos más endeudados, chuteando pa’ adelante. Como lo que uno a veces hace con la tarjeta de crédito. Todo aquello de “me lo merezco”, “para eso trabajo”, “voh dale”, etc. Que termina siempre con el Yo del futuro encargándose. Pero los países chicos y que no crecen no pueden hacer eso para siempre. En algún momento hay que pagar la cuenta. Súmenle que este país chico y que no crece na’ mucho es como tonto para los desastres naturales. La matemática no esta colaborando.

¿Y los que suben? Bueno, nos enfrentamos al drama del alza en el costo de la canasta básica revolucionaria, ¡Imagínense lo caro que va a salir hacer molotov ahora! Por suerte el PC es un partido rico. Pero igual, pobrecitos. Tuvieron que sacar a los cabros chicos, los menos imputables y los que se ve más feo reprimir, porque claro, todo esta mal, es desigual e injusto en dos semanas de gobierno. No se vieron en cuatro años con Boric pero en dos semanas llegaron a su límite. Claro. Aquí permítanme decir una cosita, un poco más de fondo; estoy podrida, descompuesta, saturada, harta con esta idea de que hay que seguir las pulsiones de los jóvenes. De gente que aun no termina de desarrollar la parte más importante de su cerebro, que está en la edad más estúpida del ser humano. Podemos, como adultos, cortarla con la tonterita de considerar la opinión de los jóvenes como si fueran iluminados. ¡No lo son! ¿En serio nadie se acuerda de su propia adolescencia? ¿Nadie leyó bien Romeo y Julieta, les parece esa una expresión de excelentes y criteriosas decisiones? ¡NO!

Fui a buscar mis sales y me calmé un poco. La cosa es que hubo cacerolazos, porque, claro, hambre instantánea en Ñuñoa, manifestaciones de los niñitos con harto adulto con una pinta de militar en ciertos partidos, pancartas mandadas a hacer como si alguien financiara todo eso, extranjeros metidos, toda la chaya del 2019. Y lloriqueos y avivamiento de cueca por parte de la moderada, reflexiva y madura izquierda chilena, ¡ja! Son descarados, no sorprende, pero impacta. En resumen, en las inmortales palabras de Daddy Yankee;

Zúmbale mambo, pa’ que mis gatas prendan los motore’
Que se preparen, que lo que viene es pa’ que le den (¡duro!)

Pero, ¿nos dejamos llevar? Parece que no tanto, porque una cosa es que a nadie le gusta que se nos encarezca la vida, obvio, pero otra bien distinta es no entender la razón, el momento histórico y las responsabilidades. Y quizás todavía más importante, parece que Chile mira con desprecio y distancia el numerito de la izquierda. Este numerito ya lo hemos visto en todas sus iteraciones y no parece emocionar mucho esta vez. Están muy ansiosos, cabros. Como que se anduvieron adelantando, muy precoz la protesta.

¿Y el gobierno? Puchas, yo los quiero mucho pero hay que comunicar mejor, eso sí. Ser más prolijos, ya no están en campaña. Y búsquense un desratizador porque tiene una rata filtrando minutas. Da vergüenza ajena. Y lo otro que hay que hacer, además de las medidas paliativas frente al alza misma de los combustibles, puchas, tírenme una intención, una disposición, una señal que le dicen, masiva de austeridad y ahorro en el gobierno. Métanle una épica, una cosa del tipo “estamos todos juntos en esto”, qué se sho.

Ahora sí que empezó el gobierno y se nos anduvieron llenando los tanques de adrenalina, pero ya poh, era para esto que los elegimos, no se nos puede ahogar el motor ahora. Esta pitonisa piensa que Chile le está dando una oportunidad a este gobierno y el capital político es para usarlo, no son peras de guarda. Porque es cierto, a ella le gusta la gasolina, ¡chis! Cómo no le va a gustar si está re cara. Pero más le gusta recuperar Chile.

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