Carolina Tohá candidata presidencial, hasta el momento solo del PPD, porque al rechazar Bachelet ser la carta de unión desde la DC al PC, otros partidos de izquierda, léase PC, PS, PR, FA, FRVS, PL y AH tienen intenciones de generar candidaturas presidenciales para llegar a una gran primaria en que se elija a un único representante del oficialismo.
Ante estos hechos, la pregunta que tenemos que hacernos los chilenos es si queremos un gobierno de continuidad o no. Presumo que una gran mayoría dirá que no, dada la decadencia a la que este gobierno ha llevado a Chile en solo tres años de gestión. Sin embargo, la elección presidencial y la parlamentaria están lejos de estar aseguradas, y lo digo porque a pesar de lo muy malo que es el Gobierno actual, no ha bajado su apoyo del 30% y si consideramos lo ocurrido el 4 de septiembre con el rechazo al mamarracho, la izquierda obtuvo un 38% de los votos, probablemente su base actual.
Dicho lo anterior, el panorama en la derecha ante una competencia presidencial con, hasta ahora tres candidatos, resulta complejo, por simple matemática. Si suponemos que la izquierda logra competir con un solo candidato después de primarias, el 30% lo tiene asegurado y por lo tanto estaría en segunda vuelta contra quien en la derecha obtenga el mayor resultado de los tres que estarían compitiendo, hasta ahora, en la primera vuelta del 16 de noviembre próximo.
Como la centro derecha cuenta normalmente con al menos un 40% de los votos, quien pase a segunda vuelta es muy difícil que llegue a un 30% yendo divididos. En la elección de 2021, Kast pasó a segunda vuelta con solo el 27,91% de los votos (1.961.397). Sumados Parisi y Sichel, entre los tres obtuvieron un 53,49% de la votación total (3.758.948).
En la izquierda, Boric pasó a segunda vuelta con un 25,83% de los votos (1.814.777). Con Provoste, Ominami y Artes sumaron el 46,5% de la votación total (3.267.948). Pero en segunda vuelta votaron 1.249.734 nuevos electores, con lo cual, Boric obtuvo el 55.87% de la votación (4.517.394), resultando electo Presidente. Boric consiguió sumar los votos equivalentes al total de esos nuevos electores, más otros provenientes o de la centro derecha o de un cambio en el electorado de primera vuelta.
En cambio Kast, en la definición con Boric sacó tan solo 3.650.088; es decir, menos que todos los votos de centro derecha en primera vuelta y aparentemente ninguno de los nuevos votantes.
Ahora, en las elecciones municipales 2024, votaron 13 millones de personas, un 50% más que en 2021. Si sumamos la votación de Chile Vamos, Republicanos, PDG, Social Cristianos, Amarillos y Demócratas, coalición en la que está pensando Evelyn Matthei, se obtuvo un 52,94% de los votos en concejales. Pero en las Alcaldías solo un 37,03% y en Gobernadores 37,5%.
Esto da cuenta de la importancia de que pudiera lograrse la unión desde Amarillos y Demócratas hasta los Republicanos, pero, lamentablemente, tanto José Antonio Kast como Johannes Kaiser se niegan a una primaria, con lo cual, la división puede llevarnos a que el candidato que pase a segunda vuelta lo haga con menos del 30% de los votos, al igual que Kast en 2021, versus el posible candidato único de la izquierda que podría sacar hasta un 38% o tal vez más.
Chile necesita urgente un cambio porque ya no hay semana donde funcionarios o altos miembros del gobierno no estén comprometidos en graves asuntos, los que van haciendo olvidar los anteriores, como el caso Monsalve, Casa de Allende, Democracia Viva, Fundaciones, Sierra Bella, reconstrucción de Viña, megatoma de San Antonio y ahora se le agrega el caso de Karol Cariola e Irací Hassler y sus nexos con empresarios chinos, e incluso con el gobierno de ese país.
Pero no solo eso. En corrupción, el país obtuvo ahora el peor resultado en 30 años; los homicidios subieron desde 2.427 en 2021 a 3.616 en 2024. En la semana que termina un Carabinero herido gravemente al intentar ayudar a una familia que estaba siendo asaltada; una decena de asesinatos y la inseguridad golpea a todos los chilenos.
Como si fuera poco, el gobierno envió un proyecto para limitar la votación de los extranjeros porque favorecen a la oposición y el 29 de enero los diputados Ana María Gazmuri y Tomás Hirsch presentaron un proyecto de ley para nacionalizar las AFP. Las finanzas públicas en franco deterioro y con el inicio del año electoral, el Gobierno se transformó en pato cojo.
Si no se toma conciencia y se hace un generoso y enorme esfuerzo por unir fuerzas y enfrentar las elecciones unidos, nada nos asegura que el próximo gobierno no sea de continuidad. Si así fuera, se estaría condenando al país a llegar incluso a convertirse en un estado fallido.

100 % de acuerdo Jaime …. Es realmente inexplicable la postura de los K-K, que claramente y a todas luces, no le toman la importancia que se requiere ir unidos y pensando en el país (y no sólo en ellos) ….
Jaime: Seamos realistas. Chile ya es un Estado fallido al igual que Mexico. La pregunta que deberias hacerte a ti mismo: ¿Cuando has visto desde el Siglo XIX, que la llamada Derecha, ya fuera Conservadora o Liberal gobernaran o estuvieran unidas?. En muy pocas ocasiones estuvieron unidos, el resto de años fueron siempre divididos. Y en este Siglo XXI, siglo convulso y cambiante, tenemos a una Izquierda Woke y a una Derecha Progresista. Entonces, ¿De que cambio estamos hablando?. Ya que al haber el 25 de Septiembre de 2015 firmado esta clase politica decadente, la entrega de Chile a las Naciones Unidas para implementar la Agenda 2030 con sus diecisiete propuestas hasta el año 2030, hipotecaron el futuro y el desarrollo de nuestra nacion. Y todo por ambicion, amor al dinero y a seguir fomentando su propio ego viviendo en una burbuja. Y quien gobierne, no podra efectuar ningun cambio hasta que haya expirado este contrato con las Naciones Unidas, en el año 2030.