Cuando aún el país no logra recuperarse del homicidio de la suboficial Rita Olivares, una nueva tragedia enluta a Carabineros y a todo Chile, por el despiadado asesinato del cabo Daniel Palma (QEPD), cometido presuntamente por dos venezolanos que son ampliamente buscados por la policía. Se informó de Carlos Alexander Cortéz Flores y de Luis Alberto Lungo Machado, a quienes se les vincula con una banda extranjera dedicada al robo de relojes en el sector oriente de la capital.
Este nuevo alevoso crimen tiene estresado al máximo al Gobierno, que intentó demostrar su apoyo incondicional a Carabineros, pero el alma radical de su coalición se lo impidió, al votar en contra de la ley Naín-Retamal en cada una de las instancias.
El problema finalmente radica en que el Gobierno y el Presidente no tienen credibilidad por su historial octubrista y la tramitación de la ley Naín-Retamal solo acentuó esa carencia porque en primera instancia el Gobierno pidió aprobar la ley sin cambio, como ocurrió, aunque la mayoría del FA y el PC votó en contra. Sin embargo, al llegar la ley al Senado, el Presidente salió a decir que no era un buen proyecto y pretendió que se rectificara dejando el tema de la legítima defensa privilegiada incluido en el Código de Justicia Militar y no en el Código Penal.
Pero la Comisión de Seguridad del Senado no cambió la ley, razón por la cual la ministra Carolina Tohá, el ministro Luis Cordero y la ministra (s) Macarena Lobos decidieron retirarse enojados de la instancia. No contenta con eso, a la ministra Tohá se le ocurrió denominar esta ley como la ley Gatillo Fácil, como si Carabineros saliera a la calle con la intención de matar gente. ¿Tendrá claro ahora la Ministra quién tiene el gatillo fácil y quiénes sufren las consecuencias?
Posteriormente en el Senado, el Presidente sufrió otra derrota al aprobarse la ley no como él quería, por lo que previo al tercer trámite constitucional, La Moneda, en un giro en 180 grados, envió una minuta a los parlamentarios de su coalición para que aprobaran el proyecto tal como salió del Senado. Sin embargo, tanto el Partido Comunista como el Frente Amplio le dieron la espalda y votaron en contra de la iniciativa, la que fue aprobada con los votos de Chile Vamos y del Socialismo Democrático.
Y como el PC y el FA amenazaron con recurrir al TC para intentar desbaratar la ley, el Presidente, para evitar una nueva derrota, la promulgó rápidamente el jueves por la mañana bloqueando ese intento.
Esto terminó con un quiebre entre las dos almas de la coalición, que se incrementó con las críticas de Paulina Vodanovic, presidenta del PS, contra la gestión de seguridad de Irací Hassler en la comuna de Santiago, siendo reprendida seriamente por una enojada Karol Cariola y un llamado posterior al orden de los “aliados” de la ministra Vallejo.
Sin embargo, el jueves ocurrió algo inesperado. Estando de madrugada en La Moneda muere Daniel Palma y el Presidente decide convocar al día siguiente a todos los poderes del Estado a reunirse con él, para pedirles ayuda en la crisis. Al llamado concurrieron las más altas autoridades del país donde el Presidente expresó que la crisis había que enfrentarla como un problema de Estado y no tan solo como Gobierno. Adicionalmente, se le solicitó al Presidente Piñera que concurriera al responso del cabo Daniel Palma, también a Evelyn Matthei y ambos al salir de la iglesia declararon que no era el momento de las críticas, de arreglar cuentas y que había que resolver la crisis todos unidos.
Lo que viene a continuación está por verse. Qué hará Boric es una incógnita, pero el solicitar ayuda es una señal de que algo importante podría ocurrir.
Lo único cierto hasta ahora es que el Presidente tiene dos graves problemas: carece de credibilidad y es incapaz de solucionar solo la crisis, por lo que pidió ayuda. La pregunta es si Apruebo Dignidad está dispuesta a ceder poder y acompañar al Presidente hasta el final o si la grieta que surgió se va a profundizar, quebrando al Gobierno.
