derecha

Aunque siempre es saludable mirar la parte llena del vaso, los resultados de la segunda vuelta en la elección de gobernadores regionales dejan bastante claro que, para los partidos de derecha, el vaso quedó más vacío que lleno. En un contexto social, económico y político inmejorable para ese sector, con un gobierno impopular e ineficaz, el electorado prefirió votar por los aliados del gobierno que por escoger a representantes de la derecha en la gobernatura de la mayoría de las regiones del país.

Todas las elecciones son, para bien o para mal, plebiscitos sobre qué tan bien lo está haciendo el gobierno. La noche del domingo quedó claro que, aunque haya descontento y desaprobación al gobierno del Presidente Gabriel Boric, los chilenos no están para nada convencidos de que la alternativa que ofrecen los partidos de derecha sea una mejor opción para el país.

Lee también de Patricio Navia: Un plebiscito sobre el gobierno este domingo

Los resultados de la elección hablan por sí solos. De las nueve regiones en las que hubo segunda vuelta competitiva entre sectores, la derecha ganó sólo en cuatro (Arica, Coquimbo, Maule y Biobío). Como en otra región había dos candidatos de derecha y como ese sector ganó en primera vuelta en una región, la derecha gobernará seis de las 16 regiones del país. De las cinco regiones con más población, sólo gobernarán en dos. Y el premio mayor de la noche, la Región Metropolitana, que representa al 40% de la población nacional, fue obtenido de forma incuestionable para el oficialismo de izquierda. El gobernador en ejercicio, el ex DC Claudio Orrego, ganó cómodamente esa elección.

Aunque algunos en la derecha celebraron haber pasado de 1 a 6 regiones gobernadas entre 2021 y 2024, ese razonamiento equivale a celebrar que después de haber perdido 15 a 1 en el partido anterior, en este partido la derrota de 10 a 6 es una mejora significativa. Es cierto que hay una mejora, pero la derecha sigue siendo perdedora. Lo que es peor, la derecha perdió un partido en que la izquierda jugó mal y se metió varios autogoles.

Los más optimistas en la derecha comparan el resultado con la desastrosa elección de 2021. Ese año, la derecha perdió en 15 de las 16 regiones. Pero la derrota de 2021 se produjo precisamente porque la gente, molesta con el gobierno de Sebastián Piñera, castigó duramente a los candidatos del entonces oficialismo. La Convención Constitucional, la gran mayoría de los municipios y 15 de las 16 regiones se quedaron en manos de candidatos de izquierda, muchos de ellos desconocidos, fundamentalmente porque la gente quería castigar al gobierno de Piñera.

En esta elección, no hubo tal ánimo de castigar al gobierno. En su peor momento, el Presidente Boric es sustancialmente más popular de lo que fue el Presidente Piñera cuando enfrentó la elección de 2021. El descontento, malestar y decepción que muestran las encuestas con el gobierno de Boric no alcanza para que la gente vuelva a confiar en los candidatos y partidos de derecha. Si la derecha usó la simplificación de que la elección requería que la gente escogiera entre los aliados de los ineptos que protegen abusadores sexuales y los partidos de derecha que defienden principios y valores culturales, la mayoría de los chilenos decididamente optó por rechazar a los segundos.

Es inevitable leer esto resultados en clave de lo que dicen respecto a las elecciones presidenciales de 2025. Los dos principales candidatos de la derecha, Evelyn Matthei, presunta abanderada de Chile Vamos (Renovación Nacional, UDI y Evópoli) y José Antonio Kast, presunto abanderado de Republicanos, estuvieron desplegados en la calle haciendo campaña por los candidatos de derecha en 11 regiones del país. Pero ni Matthei ni Kast pudieron sumar muchos votos a los que ya tenían los abanderados derechistas en sus respectivas regiones.  

Muchos podrán decir que los candidatos de derecha eran débiles e hicieron mal la pega.  Pero Matthei y Kast ya lideraban las encuestas cuando se inscribieron los candidatos a gobernadores. La reticencia de candidatos presumiblemente más atractivos y competitivos a entrar a la carrera de gobernadores subraya que los propios líderes políticos de la derecha creían que el desafío electoral era más difícil de lo que parecían indicar las encuestas. Aunque, en el papel, la gente está muy molesta con el gobierno por la delincuencia, la situación económica y la incapacidad del gobierno para negociar y avanzar en las reformas que Chile necesita, los chilenos simplemente no se convencen de que la derecha sea una mejor alternativa.

Cuando las condiciones estaban para que la derecha arrasara en las urnas, durante la noche del domingo hubo más caras de alivio en el oficialismo que en la derecha. Es más, en la derecha sólo abundaron argumentos pocos convincentes destacando que la derrota no fue tan mala como en 2021.

En menos de un año, los chilenos volverán a las urnas para votar en la primera vuelta de la elección presidencial y para renovar a la Cámara de Diputados y 23 de los 50 escaños del Senado. Si aprende la lección, privilegia la unidad, promueve la competencia abierta en primarias y enarbola una defensa acérrima de la democracia y de un sistema de libre mercado que entregue iguales oportunidades para todos, la derecha podrá ser competitiva. De lo contrario, aquellos que creen que haciendo lo mismo de siempre podrán conseguir resultados diferentes morderán, una vez más, el polvo de la derrota electoral.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.