La posible candidatura de Carolina Tohá en 2025, aun con pocas probabilidades de victoria, es la estrategia más funcional para una nueva candidatura presidencial de Gabriel Boric en 2029. Si Tohá pierde dignamente en noviembre de 2025, la coalición que mantuvo a Boric en el poder entre 2022-2026 será la base para que, más maduro y socialdemócrata, Boric levante una nueva candidatura en 2029. Por eso, si Bachelet opta por no entrar a la carrera presidencial, los partidos del oficialismo izquierdista cerrarán filas detrás de Tohá pensando más en 2029 que en mantenerse en La Moneda en los próximos cuatro años.
Cuatro años después de haber sorprendido al ganar las primarias presidenciales a mediados de 2021, Boric y el proyecto fundacional del Frente Amplio que él representaba están ahora moribundos. Después de llegar a La Moneda como el Presidente más joven en la historia reciente de Chile, Boric demostró tanta incapacidad para hacer el trabajo que, al poco andar, debió pedir ayuda a la misma coalición que él y el Frente Amplio querían remplazar. El incuestionable fracaso del proceso constituyente y la decisión inequívoca de los chilenos de preferir la constitución de Pinochet por sobre las propuestas del Frente Amplio y de la derecha radical revalidó el camino de moderación y pragmatismo por el que Chile había avanzado con tanto éxito desde el retorno de la democracia.
Ahora que el gobierno está en condición de pato cojo y que los chilenos están pensando en qué camino tomar en los próximos cuatro años, es evidente que el Frente Amplio no tiene nada valioso o atractivo que ofrecer al país. Con su proyecto derrotado y su plan fundacional convertido en escombros, el Frente Amplio ni siquiera piensa en levantar una candidatura presidencial propia. En cambio, los otrora fundacionales jóvenes líderes parecen preocupados de cuidar las millonarias pegas a las que rápidamente se acostumbraron estando en el poder. Por eso, el Frente Amplio aspira a mantener la mayor cantidad posible de cupos en el parlamento. Para eso, necesitan una candidatura presidencial que tenga un desempeño razonable en primera vuelta. Aunque vaya a perder, el Frente Amplio necesita minimizar el impacto de la derrota en su representación legislativa.
De no presentarse Bachelet a la carrera presidencial, la candidatura de Carolina Tohá es lo más funcional a esa estrategia de evitar una debacle electoral. Con Tohá como candidata, el Frente Amplio puede aspirar a que la coalición oficialista no desaparezca. Si va en la misma lista que el Partido Socialista, el Partido Comunista e idealmente el PPD e incluso los radicales y el PDC, el FA maximiza sus chances de mantener una representación parlamentaria significativa. Si la derecha va desunida, la coalición oficialista incluso pudiera alcanzar la mayoría de los escaños al menos en la Cámara de Diputados. Así, lo que espera sea la derrota de Tohá en la elección presidencial al menos permitiría mantener una cuota de poder razonable en el Congreso.
En cambio, si la coalición oficialista se divide y el PC y el Frente Amplio se ven obligados a ir en una lista parlamentaria distinta a la del PS, la lista del Frente Amplio se convertirá en el chivo expiatorio favorito para esos millones de chilenos que creen que el país va por el camino equivocado. Será fácil castigar a los candidatos del Frente Amplio por la crisis de seguridad que vive el país, por la falta de empleo y crecimiento y, especialmente, por los escándalos de corrupción que han protagonizado líderes claves del Frente Amplio.
Aunque a muchos les cueste entender los motivos, el presidente Boric tiene una imagen positiva mucho mejor que la que tiene el Frente Amplio. A sus 39 años, Boric tiene mucha carrera política por delante. En 2029, más maduro, padre, e idealmente habiendo formado una familia, Boric será un candidato presidencial atractivo. Al menos, su popularidad será mucho mayor de la que tendrán otros líderes del Frente Amplio. Para Boric, mantener la coalición oficialista unida implica una ventaja adicional, su candidatura en 2029 podrá aspirar a ser la candidatura de unidad de la izquierda tradicional y de la izquierda más radical que representan el PC y el Frente Amplio. Por eso, para el presidente Boric, la candidatura presidencial de Tohá es la estrategia más funcional para ser volver a ser candidato en 2029.
Todo esto, por supuesto, depende de que Bachelet decida no ser candidata este año. El festival de especulaciones que hemos visto en las últimas semanas parece indicar ahora que la exPresidenta desistirá de buscar un tercer periodo en el poder. Pero si Bachelet estuviera decidida a no ser candidata, ya lo hubiera anunciado. El prolongado silencio de la expresidenta hace un daño casi irreparable a las ya débiles opciones de su coalición de levantar una candidatura competitiva. A menos que Bachelet sea demasiado egoísta y no le importe que su sector pierda las elecciones, su silencio es evidencia innegable de que la exPresidenta todavía no se termina de decidir si quiere lanzarse a la piscina electoral.
Si Bachelet no entra al ruedo, la mejor estrategia que tiene el gobierno del presidente Boric y su coalición del Frente Amplio de aspirar a regresar al poder en 2029 es promoviendo la candidatura de Carolina Tohá en 2025.
